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  Operation Pedro Pan, The Untold
Exodus of 14,000 Cuban Children

Libro de Yvonne Conde Publicado por la Editorial Roudlege

La casa editorial Roudlege ha publicado "Operation Pedro Pan, The Untold Story of 14,000 Cuban Children", un libro histórico de la periodista cubana Yvonne Conde, de Nueva York.

Tras más de ocho años de investigación y rastreo, Conde ha logrado no solamente dar a conocer exhaustivamente uno de los episodios más dramáticos de la historia de Cuba de los últimos 40 años: el disimulado proceso de sacar de Cuba solos a 14,048 niños y adolescentes, y el destino de éstos en Estados Unidos, sino rescatar para el presente y el futuro un fragmento importante de esa historia.

Es un libro para el presente porque la Operación Pedro Pan resulta desconocida para el mundo en general y para los cubanos que eran niños en esa época, o nacieron después, y porque muchos miles, quizás algunos millones de cubanos que entonces eran adultos, tienen sólo una idea confusa, incompleta y a menudo equivocada, de aquel episodio que dejó una marca indeleble en el alma de quienes formaron el núcleo del drama: los padres y, sobre todo, los hijos.

"Imagina que tienes seis, ocho, o incluso diecisiete años, y de pronto tus padres te envían lejos a una cultura enteramente nueva donde la gente habla otro idioma. Imagina el miedo y la confusión que sentirías, sin comprender por qué estás de pronto desprotegido de aquéllos a quienes amas y de todo lo que te es familiar", dice la autora en el prólogo.

Para el futuro, porque esta obra constituirá un significativo fragmento cuando dentro de muchos o pocos años alguien trate de reunir las piezas del complejo rompecabezas que es la historia global de este prolongado huracán que ha azotado la isla de Cuba con un enorme poder destructivo.

"Operation Pedro Pan" se levanta sobre cinco planos complementarios, que frecuentemente se entrecruzan a través de los 13 capítulos del libro. El primero recoge los vertiginosos cambios ocurridos en Cuba a partir de 1959, y los inquietantes acontecimientos que fueron desarrollándose en los dos o tres años posteriores, dando lugar a un creciente temor de los padres por la seguridad de sus hijos menores.

El segundo refleja la actuación de un generoso grupo de personas que en Cuba y en Estados Unidos constituyeron los eslabones de una larga y fuerte cadena que actuó como puente entre los dos países, logrando pasar a estos miles de niños sin llamar demasiado la atención de las autoridades cubanas.

Conde entrevista o menciona a quienes formaron parte de aquella cadena humana, incluyendo a diplomáticos que cooperaron, y a personas que, estando en Cuba entonces, se arriesgaron a ser encarceladas. Aunque no fueron los únicos, Ramón (Mongo) y Polita Grau Agüero, sobrinos del ex presidente de Cuba, Dr. Ramón Grau San Martín, estuvieron entre los que pagaron su esfuerzo con la privación de su libertad. Estos dos pasaron respectivamente 21 y 14 años en las prisiones políticas cubanas. Ambos fallecieron recientemente en Miami.

Mientras tanto, en Estados Unidos, Mons. Bryan O. Walsh, quien entonces era un sacerdote a cargo del Catholic Welfare Bureau (CWB), se convirtió en piedra angular de la que sería llamada Operación Pedro Pan.

El tercer plano de esta historia refleja la dolorosa separación de padres e hijos. Temiendo que sus hijos les fueran arrebatados por el estado, los padres hicieron el sacrificio de separarse de ellos. Creían que los enviaban a escuelas religiosas en Estados Unidos. Pero la operación, inicialmente programada para una cifra manejable de estudiantes cubanos, se fue extendiendo a impulsos del miedo.

Semejante éxodo, sin precedente en el hemisferio occidental, no podía controlarse fácilmente. Los muchachos cuyos padres no tenían familiares o amigos en esta nación, fueron a parar inicialmente a cinco campamentos ubicados en el sur de la Florida, precariamente acondicionados. Después, fueron repartidos en 35 estados del país en escuelas, hogares sustitutos y orfanatos.

Tuvieron diferentes experiencias, desde ser tratados con amor en ambientes placenteros, hasta ser disciplinados como si fueran pequeños delincuentes, o abusados.

Pero de una y otra manera compartieron un factor común: todos quedaron marcados para siempre por sus experiencias.

El reencuentro con los padres, cuando se produjo (en el 3.39% de los casos padres e hijos no volvieron a reunirse, según la investigación de la autora), y los primeros tiempos con ellos, constituyen el cuarto plano.

Refleja que si bien la separación de sus padres resultó traumática probablemente para todos, el reencuentro con ellos después de meses o años, lo fue igualmente para muchos. Especialmente cuando aquéllos que eran niños cuando dejaron Cuba llegaron aquí a la adolescencia, junto a su recuperada familia, que ya les resultaba desconocida.

La adolescencia, difícil para la mayoría de los seres humanos, resultó borrascosa para muchos de los que habían sido niños Pedro Pan, especialmente en una época, la de los años 60, en la que la juventud en general comenzaba a rebelarse contra los valores y costumbres tradicionales. La rebelión contra todo aquello que representaban los padres, incluyendo las ideas políticas. Hubo, incluso, y Conde lo refleja en su obra, adolescentes que se inclinaron hacia la izquierda del espectro político.

El quinto plano de esta historia presenta historias y actualidad de ex niños Pedro Pan. Hoy adultos, la mayoría de ellos ha creado su propia familia.

De los mil Pedro Pan que Conde pudo localizar, y a quienes envió cuestionarios, 421 respondieron a la pregunta de si consideraban positiva o negativa para su vida aquella experiencia. El 69.9% de ellos dijo que su experiencia había resultado positiva para su vida; el 7.36% consideró que había resultado negativa en su vida adulta; el 20.43% aseguró que ambas cosas, positiva y negativa, el 1.66% declaró no estar seguro y sólo un 0.95% respondió no haber sido afectado ni postiva ni negativamente, según el cómputo de la autora.

Aparecen los casos de tres hermanos adolescentes que llevaron una vida rodeada de lujos y amor en una mansión de Coral Gables, Florida, y el de un niño que fue a parar a un hogar sustituto en Albuquerque, New Mexico, en donde le pegaron severamente y le colocaron su plato al lado del plato del perro de la casa, al cual tenía que disputarle la comida.

Entre las niñas Pedro Pan, las hay que fueron como hijas para sus familias sustitutas y otras que resultaron sexualmente abusadas, incluyendo a una que lo fue por un tío político.

Contacto ha publicado en números anteriores el artículo "Operación Pedro Pan: los Moisés Cubanos", una historia de estos niños en la que se anunciaba que Conde estaba trabajando en este libro.

"Asomarse a la periferia de esa masa de cubanos, hoy en sus 40 o más años de edad, es encontrar una especie de subcultura difícil de penetrar. Ellos compartieron una experiencia vital dolorosa y diferente a la del resto de los exiliados. Adentrarse en la espesura de esas vidas, escarbar, abrir viejas heridas en algunos casos aún no del todo curadas, y exponerlas a la luz, sólo podría lograrlo, en números sustanciales, uno de ellos. Yvonne Conde lo es. Ella también fue "una niña Pedro Pan", decía el trabajo en esta revista, el cual incluía la historia de Conde, hoy una adulta madura, drástica y activamente anticastrista.

Comenzó a gestar su libro en 1990 cuando al leer "Miami", de Joan Didion, se dio cuenta de que ella había sido parte del éxodo de niños cubanos enviados solos a Estados Unidos, que la autora mencionaba.

"Yvonne ha hecho un esfuerzo formidable", dice su esposo, el Dr. Bernabé Loret de Mola. "Todo lo que ella ha escrito está perfectamente documentado".

Conde se entrevistó con monseñor Walsh, se puso en contacto con dos grupos humanitarios creados por los "niños" Pedro Pan: Fundación Pedro Pan y Operation Pedro Pan Group.

Se lanzó como un sabueso tras las pistas de integrantes del éxodo, visitó organismos gubernamentales, leyó archivos (solamente la CIA le negó acceso aduciendo "razones de seguridad nacional"), preguntó en entidades religiosas, buscó en publicaciones de la época, entrevistó a periodistas y personalidades involucradas de alguna manera en el proceso. Viajó, recorriendo el país. Investigó con el rigor de un buen periodista y la dedicación de un científico.

De acuerdo con el libro de prueba, el resultado ha sido óptimo. Su impresionante documentación, el recuento minucioso de hechos y pensamientos, actos y sensaciones, lo convierten en una obra que trasciende la lectura del momento. No es, desde luego, para lectores apresurados. Es un libro para leer atentamente, tomar notas y, al final, guardarlo como libro de consulta. Porque, además de la historia en sí, forma parte de la gran historia de un mundo que se desploma y se pierde con todas sus consecuencias de modo irremisible: la Cuba "de antes".

NOTA.- El 20 de marzo pasado, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) entregó en Miami a monseñor Bryan O. Walsh, el premio "Por el Amor a los Niños", por haber dedicado su vida a trabajar en favor de los niños necesitados, entre ellos, los 14,048 que constituyeron el éxodo de la Operación Pedro Pan. Muchos de ellos estuvieron entre las más de 400 personas presentes en el almuerzo homenaje al destacado sacerdote.





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