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Los Católicos, la Gran Minoría
en la Cumbre por la Paz

Por ELÍAS ZALDÍVAR

Nueva York, 31 ago (EFE).- La religión Católica ha sido casi una gran ausente entre los representantes de las iglesias cristianas en la Cumbre del Milenio por las Paz que, auspiciada por la ONU, se clausura hoy jueves en Nueva York.

Después de cuatro días, esta conferencia -por momentos una impresionante intersección de razas, culturas y comunidades étnicas- concluye con un "compromiso" de los participantes para cooperar con la ONU en la solución pacífica de los conflictos del mundo.

Aunque el Papa Juan Pablo II envió desde el Vaticano un mensaje al millar cercano de representantes de los más diversos cultos y comunidades religiosas de todo el mundo -incluidos los de Zoroastro o de los espiritistas de Brasil-, se podían contar con los dedos de una mano los delegados de la Iglesia Católica; no así los de la iglesia Ortodoxa y los del protestantismo.

Los mensajes y los deseos de paz se fueron deslizando por los micrófonos entre primorosos arreglos florales a lo largo de toda la cumbre y ceremoniosos saludos a "sus santidades" y a los "hermanos espirituales" en lo que, para la mayoría, fue una fiesta.

El aplauso fue unánime cuando el secretario general de la costosa y espectacular cumbre, Jawa Jain, dijo expresar la voluntad de todos al decir que "habría que celebrarla todos los años". Uno de los que han costeado esta cumbre es el multimillonario Ted Turner, propietario de la cadena CNN.

"Palabras, muchas palabras perdidas", se quejaba amargamente a EFE un cura católico, por los extensos mensajes por la paz vertidos por sus colegas.

El sacerdote lamentaba que "sólo hay dos representantes católicos", al avanzar entre una multitud de monjes en sandalias y con sus túnicas en una larga fila hacia el plenario en el Hotel Waldorf Astoria neoyorquino.

Un globo de color rojo, aún amarrado a las enormes arañas de cristal, era el único vestigio del último baile celebrado en esa sala con balcones, ahora ocupados por observadores y la prensa.

Los que predominaban eran, entre los cristianos, los de la iglesia ortodoxa de Oriente y, de todo el conjunto de credos, los delegados de las religiones asiáticas, desde los hindúes y los budistas hasta los Shinto o los seguidores de Confucio.

Para completar esta espectacular acumulación de diferencias, la de calendarios: los delegados judíos y musulmanes de distintos países, así como los cristianos ortodoxos, utilizan, cada uno, el suyo propio, de forma que, para todos ellos, éste no es "su" milenio sino el del Occidente cristiano, identificado con la Iglesia del Vaticano y la de los protestantes, que se guían por el calendario gregoriano.

No se sabe si este "detalle" se debió a la indiferencia del mundo católico, a una política deliberada o, acaso, a un olvido de los promotores -las organizaciones no gubernamentales (ONG) del área interconfesional- que trabajaron más de dos años para concretar esta "cumbre", la primera de la historia y auspiciada por la ONU.

De América Latina, el grueso de los representantes a la cumbre son, según su clasificación en la lista de invitados, indios de Bolivia, México, Perú, Brasil, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Belice, y un representante cristiano de Costa Rica.

Los que más concitaron el interés de los periodistas y los curiosos fueron los indios Q'ero, a los que se describe como "chamanes", descendientes directos de los incas.

"Están irritados por los 'flashes' de los fotógrafos. Es gente que nunca había salido de sus hogares en la montaña", confió a EFE Rosa María Alzamora Torres.

"Cuando les preguntan por la paz -comentó- contestan que para ello es necesario que los hombres dejen de luchar por la tierra. Para ellos, ése es el motivo de las guerras". Como para casi todos.

© Agencia EFE S.A.

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