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Se Desploma la Popularidad de Obama

Cuando un presidente de Estados Unidos pierde 20 puntos en las encuestas de popularidad en dos o tres años, realmente su índice de aprobación ha caído, ha disminuido, ha bajado. Cuando esa cantidad de puntos se pierde en ocho meses de gobierno, la popularidad del mandatario se ha desplomado. Eso es lo que ha ocurrido al presidente Barack Obama, de acuerdo con los sondeos de opinión ciudadana más recientes.

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La más escandalosa de las encuestas, la que refleja una pérdida de 20 puntos porcentuales, la realizó la firma Rasmussen. Según esta conocida encuestadora, la popularidad del presidente bajó de 65 por ciento en abril de 2009, cuando cumplía 100 días de gobierno, a 45 por ciento en agosto. Otro sondeo no menos espectacular en ese sentido, lo realizó Gallup. Este último refleja una caída de 14 puntos porcentuales, de 54 por ciento a 40 por ciento.

El punto es que, además, el Partido Demócrata ha perdido cinco puntos porcentuales de ventaja desde el pasado mes de enero, según Gallup, frente a un Partido Republicano que parecía atrapado en los laberintos de la supervivencia. En agosto, 45 por ciento de los estadounidenses encuestados dijo simpatizar con los demócratas y 40 por ciento con los republicanos. Esto se vuelve más crítico si se toma en cuenta que estamos a pocos meses de las elecciones legislativas de plazo medio de 2010.

Muchos analistas consideran que la estrategia de Obama de dar prioridad a su reforma de salud en medio de la crisis económica que vive el mundo, ha representado un costo político demasiado alto para el presidente. La mayoría de los estadounidenses, inclusive los que simpatizan con una reforma al sistema sanitario actual, cree que esa reforma no tiene relación alguna con la crisis, cuyo alivio debe ser la prioridad del gobierno, que será extraordinariamente costosa y por lo tanto puede esperar. Esa reforma, vehementemente defendida por Obama, ha puesto en tela de juicio el sentido de las prioridades del presidente, especialmente en un momento en que el déficit presupuestario se ha multiplicado en ocho meses y la tasa de desempleo que había caído de 9.5 por ciento a 9.4 en julio, subió a 9.7 por ciento en agosto. Aparentemente, la enorme habilidad oratoria de Obama no ha sido suficiente para convencer a una sociedad que mantiene en alto un principio centenario: gobierno pequeño con la menor intervención posible en la vida del ciudadano. Discutir ese principio con el norteamericano promedio, es tiempo perdido. La aplicación de ese principio, considera la mayoría, convirtió a Estados Unidos en el país más próspero y poderoso del planeta. Ese principio, por otra parte, fue para muchos el que permitió a Estados Unidos obtener una victoria contundente en la larga y difícil Guerra Fría frente a los principios opuestos que representaba Moscú, durante el período que se desarrolló entre el fin de la Segunda Guerra Mundial en 1945, y la desintegración de la Unión Soviética en 1991. Nada menos que 46 años de enfrentamientos ideológicos acerca de cómo organizar la sociedad, de cómo establecer una relación justa entre el gobierno y el ciudadano, de cómo crear bienestar en libertad.

Obama necesita reorganizar sus ideas, tomar en cuenta que su talentosa oratoria fue útil durante su vida como organizador comunitario y a lo largo de la campaña electoral frente a su rival republicano John McCain, pero posiblemente no lo ha sido en sus ocho meses en la Casa Blanca. Por lo menos a nivel político, la sociedad norteamericana no se guía por la retórica, sólo por los hechos. A nivel electoral, Obama debe tomar en cuenta que la mitad de su triunfo se lo debe a sus ideas, y la otra mitad a George W. Bush y a los 12 años de predominio republicano en el Congreso. Ninguna de las dos mitades tiene nada que ver con su experiencia política, algo que fue factor en su contra durante la campaña electoral de 2008 y lo será sin dudas en las de 2010 y 2012.

En el resto del mundo, Obama cuenta todavía con un alto nivel de simpatías. El problema es que el resto del mundo no vota en las elecciones de Estados Unidos.

(Hernández Cuéllar es director y editor de Contacto Magazine, revista que fundó en julio de 1994 en Los Angeles, California. Ha sido además redactor de la agencia EFE en La Habana, Cuba, San José, Costa Rica, y Los Angeles, California, así como editor metropolitano del diario La Opinión de Los Angeles e instructor de periodismo de la Universidad de California en Los Angeles, UCLA --- Biografía).

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