
Cuando el debate por la aprobación de la reforma migratoria está a punto de reanudarse, a finales de octubre de 2013, un estudio realizado por el Centro de Investigación Pew revela que 62 por ciento de los hispanos que viven en Estados Unidos no puede identificar el nombre de un líder que los represente de manera importante.
Los resultados del estudio son sorprendentes. Las dos figuras más reconocidas por los mas de cinco mil encuestados son el senador Marco Rubio, republicano de Florida de origen cubano, y la jueza de la Corte Suprema de Estados Unidos, Sonia Sotomayor, de origen puertorriqueño. A pesar de ser los más mencionados, ambos obtuvieron el reconocimiento de sólo el cinco por ciento de los participantes. Detrás están el ex alcaide de Los Angeles, Antonio Villaraigosa, con tres por ciento, y el incansable congresista federal Luis Gutiérrez, demócrata de Illinois, con dos por ciento.
Este estudio deja una sombra de dudas sobre las preferencias de los hispanos. Si no fuera una encuesta del Centro de Investigación Pew, de gran prestigio en Estados Unidos, cualquiera diría que los resultados están equivocados. De modo que la interpretación que podemos hacer de esos resultados es que la comunidad hispana no siente que tiene un líder o un grupo de líderes que haya hecho lo suficiente por ella.
Por otra parte, el hecho de que las dos personas con mayor reconocimiento que aparecen en el estudio sean, uno de origen cubano y la otra de origen puertorriqueño, nos pone a pensar. En medio de la lucha por la reforma migratoria, ninguno de los dos grupos a los que pertenecen Rubio y Sotomayor son partes decisivamente interesadas en ese proceso. El estatus migratorio de los cubanos está protegido por la antigua Ley de Ajuste Cubano, y el de los puertorriqueños por el punto de que los miembros de ese grupo latino son ciudadanos de Estados Unidos por ser Puerto Rico un Estado Libre Asociado. Ninguno de los dos grupos necesita la reforma migratoria. Gutiérrez, que está en cuarto lugar, también tiene raíces boricuas.
El único líder de origen mexicano en los resultados de la encuesta es Villaraigosa, ahora retirado de la Alcaldía de Los Angeles. Villaraigosa tiene un largo historial político no sólo en la gran urbe angelina, sino también en la Legislatura de California, en la que trabajó como presidente de la Asamblea estatal. Ha manifestado en numerosas ocasiones la necesidad de que se apruebe una reforma migratoria, pero desde Los Angeles y desde Sacramento, es muy difícil influir en Washington.
Ya sabemos que de los casi 12 millones de indocumentados que viven en Estados Unidos, por lo menos ocho millones son latinos, y unos seis millones son mexicanos. Esto nos podría llevar a otra interpretación de los resultados de la encuesta del Pew. Es una interpretación demoledora: los mexicanos, a pesar de ser el grupo latino más numeroso, se sienten solos, abandonados por quienes debían ser sus representantes. Además del estatus ya mencionado de los cubanos y el de los puertorriqueños, los salvadoreños y otros centroamericanos están amparados por el Estatus de Protección Temporal (TPS) y la Ley Nacara. Los mexicanos no tienen nada.
Durante los actuales debates por la reforma migratoria, hemos visto, con altas y bajas, a Rubio y a su colega el senador Bob Menéndez, demócrata de New Jersey, también de origen cubano, luchando a brazo partido en el proceso de redacción de un proyecto que finalmente se aprobó en el Senado. En la Cámara, actualmente, dos figuras importantes en la redacción y promoción de la reforma son Gutiérrez y el congresista Joe García, demócrata de Florida, de origen cubano. El proyecto final de reforma durante los debates de 2007 en el Senado, tuvo otro autor latino, el también cubano Mel Martínez, republicano de Florida, ya retirado, y el actual secretario de Defensa, Chuck Hagel, un anglosajón republicano.
A nivel local y estatal, California tiene buenos ejemplos a seguir, que no figuraron en la encuesta nacional del Pew. El actual concejal de Los Angeles, Gil Cedillo, retirado de la Legislatura californiana, y el joven senador estatal Kevin de León, son dos muy buenos ejemplos de políticos de origen mexicano. La reciente aprobación de las licencias de conducir para indocumentados en California, se debe al esfuerzo histórico de Cedillo cuando era senador estatal, y a la incansable y oportuna participación de De León.
Los mexicanos, como la mayoría de los latinoamericanos, llegaron a Estados Unidos hastiados de la ineficacia de los líderes políticos de su país. La delegación congresional hispana de California tiene la obligación de esforzarse más, para que los inmigrantes mexicanos no sientan que han encontrado aquí lo mismo que sufrieron en México, en materia de representación política. Villaraigosa, Cedillo y De León son los modelos a seguir. También lo son los legisladores federales de otros orígenes nacionales, que han estado dando la batalla en Washington, por la legalización migratoria de los mexicanos.
(Hernández Cuéllar es director y editor de Contacto Magazine,
revista que fundó en julio de 1994 en Los Angeles, California. Desde 1981 ha
trabajado en todo tipo de medios: agencias de prensa, diarios, radio, televisión, semanarios, internet, revistas y redes sociales. Fue redactor de la agencia EFE en Cuba,
Costa Rica y Estados Unidos, así como editor metropolitano
del diario La Opinión de Los Angeles, California, e instructor de periodismo
de la Universidad de California en Los Angeles, UCLA --- Biografía)
Para ver el estudio del Centro Pew en inglés.
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Puerto Rico, Juan Ponce de León, arribó en 1513 a los alrededores
de lo que más tarde sería la ciudad de San Agustín,
en el estado norteamericano de Florida. Su viaje fue el preludio de una fuerte
presencia hispana en el suroeste de Estados Unidos, y finalmente en todo
el territorio estadounidense. Más cerca están las olas migratorias
latinoamericanas que hoy día pueblan este país desde Los Angeles,
San Diego y San José hasta Miami, Dallas, Chicago y Nueva York. Estas últimas
obligan a formular una pregunta importante: ¿por qué hay 52
millones de hispanos en Estados Unidos? Nación poderosa y rica, Estados
Unidos es una especie de síntesis del cielo y del infierno... Luz María Escamilla llegó a
Estados Unidos en 1980 con siete meses de embarazo de su segunda hija.
Es originaria de Guanajuato, México, y antes de venir había
estudiado un año administración de empresas en la Universidad
de Michoacán. Cuando Roberto Goizueta fue nombrado presidente
y director ejecutivo de la Coca-Cola en 1981, los cubanos radicados en
Estados Unidos lo asumieron como un símbolo del éxito empresarial
de su comunidad, en el país más poderoso del mundo. Shakira, Juanes, Kike Santander, Sofia Vergara, Patricia Janiot y Más Hijo de un asesor importante de la Organización de Estados
Americanos (OEA) y nieto de un embajador de Colombia en Estados Unidos, Dan
Restrepo pensó que el peso de sus ancestros no le permitía
mucho margen para abrirse paso en la carrera política. No fue así.
Hoy día es el director para asuntos del Hemisferio Occidental del
Consejo de Seguridad Nacional del presidente Barack Obama y asesor especial
del mandatario estadounidense. La actriz cubanoamericana Eva Mendes es hoy día una de las intérpretes más populares del cine de Hollwyood. Entre sus filmes más conocidos están 2 Fast 2 Furious, Hitch, Training Day, We Own the Night and The Spirit. De padres cubanos, Mendes nació en Miami, Florida, el 5 de marzo de 1974, pero creció en Los Angeles. |