
JESUS HERNANDEZ CUELLAR
Cumpleaños, bautizos, bodas, eventos filantrópicos y aniversarios de empresas aparecían y aparecen todavía en las llamadas páginas sociales de los diarios. Decenas de fotos ocupaban la mayor parte del espacio. Había que pagarle al periódico muchísimo dinero para estar en esas páginas. Sólo la alta sociedad tenía la posibilidad de invertir en las páginas sociales, y cuando aparecían fotos de alguien, ese alguien se convertía en el centro de rumores, chismes y especulaciones. De vez en cuando también había aplausos. Era toda una aventura de egolatría. Pues, esas secciones tienen ahora un sustituto espectacular, gratuito y de espacio casi infinito, en el que también hay fragmentos desgarrados de noticias, citas filosóficas y un poco de poesía. No es estático, es interactivo, dinámico, con fotos a todo color y vídeos. Su nombre, como casi todo nuevo invento, viene del inglés. Es una combinación de las palabras rostro y libro… Su inventor, Mark Zuckerberg, lo llamó Facebook.
Se parece mucho a Google +, la red social del gigante de las búsquedas que nació después, es diferente al noticioso Twitter, y al fotográfico Instagram. Tampoco se parece al videográfico YouTube. De alguna manera, Facebook y las otras redes sociales nos han sacado de las entrañas, el animal social que todos llevamos dentro.
En honor a la verdad había otras herramientas de este tipo antes de que Facebook hiciera su entrada triunfal en sociedad, con pantalones largos. MySpace era una de ellas. Desde finales de los 80, David Bohnett, creador de Geocities, había concebido la idea de formar una comunidad de personas, pero la www no existía en esas fechas. Debió esperar hasta los años 90, década en la que también nacieron los Newsgroups de Usenet, donde los participantes debatían temas políticos y culturales sólo con textos.
El 14 de septiembre de 2012 a las 12:45 p.m., hora de Palo Alto, California, Facebook llegó a la cifra de mil millones de usuarios activos. Si fuese un país, sería el tercero más poblado del planeta. La histórica cifra sugiere que uno de cada siete seres humanos utiliza Facebook y la mitad de los usuarios de Internet, está en esa red social. Brasil, Estados Unidos, India, Indonesia y México son los países con más usuarios y cerca de 600 millones usan la plataforma móvil de la red. Bogotá, la capital de Colombia, fue entonces la ciudad latinoamericana con más usuarios. Tenía 6,1 millones de cuentas registradas.
En ese momento, Zuckerberg, que ahora tiene 29 años de edad y una fortuna personal de 19 mil millones de dólares, dijo lo siguiente: “ayudar a mil millones de personas a conectarse es impresionante y una lección de humildad, y es sin dudas la cosa de la que más orgulloso estoy en mi vida“.
No es para menos. La enorme cantidad de gente que pone sus posts allí, hace clic en el botón de Me Gusta y comparte sus relatos y los de otros, refleja la gran necesidad que tiene el género humano de comunicarse entre sí. Las personas exponen en las redes sociales sus éxitos, grandes y pequeños, a veces también sus fracasos, sus frustraciones, y hasta sus arranques de ira. Este nuevo medio ha permitido a muchos tímidos transformarse en ávidos comunicadores de ideas y sentimientos. Antes de la llegada de Facebook, Internet, como tal, ya había abierto las puertas de la comunicación de doble vía. Las redes sociales consagraron esa oportunidad, que había estado en manos de unos pocos por muchos siglos. Hoy día hay un gran debate sobre el espionaje de gobiernos y empresas hacia el ciudadano digital. Es cierto. Está ocurriendo. Pero la verdad cruda es que los gobiernos y las empresas están a cada minuto en la mira de los consumidores, gracias a la red de redes y muy especialmente a Facebook. A los políticos no les resulta tan fácil mentir ni espiar, sin recibir una reprimenda masiva. Mucho menos cometer flagrantes violaciones de derechos humanos, y salir ilesos de sus fechorías. A las empresas tampoco les resulta fácil engañar a sus clientes o cometer fraudes. El ojo público tiene ahora cerebro, manos y piernas. Pero sobre todo, no es un solo ojo, son millones, que muchas veces están enlazados en un grupo de intereses afines, en busca de los malhechores. Enlazados en muchos grupos.
Y lo que ocurre es que este mundo digital nos ha regalado una alternativa única. Cada uno de nosotros puede tener su periódico personal, inclusive su propio canal de televisión.
Mucha gente se queja de que lo social en Facebook y otras redes es tan exagerado, que los aburre, los abruma. Muchas fotos demasiado personales y comentarios irrelevantes, dicen. Es cierto, pero para eso se creó esa red. Todo lo que tienen que hacer esas personas es dirigirse sólo a las áreas de su interés, y controlar las herramientas de su cuenta para filtrar lo que llega a su Muro, que ya no se llama muro, sino Timeline.
Facebook no está exento de humor. Hay mucho humor, y a propósito de cómo la gente se concentra en sus móviles para participar del nuevo mundo digital, un simpático post circuló recientemente en Facebook. Mostraba la foto de un cartel a la entrada de un comercio, con el siguiente aviso: "no tenemos internet, hablen entre ustedes".
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(Hernández Cuéllar es director y editor de Contacto Magazine, revista que fundó en julio de 1994 en Los Angeles, California. Desde 1981 ha trabajado en todo tipo de medios: agencias de prensa, diarios, radio, televisión, semanarios, internet, revistas y redes sociales. Fue redactor de la agencia EFE en Cuba, Costa Rica y Estados Unidos, así como editor metropolitano del diario La Opinión de Los Angeles, California, e instructor de periodismo de la Universidad de California en Los Angeles, UCLA --- Biografía). |
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REPORTAJES ESPECIALES |
¿Por Qué Hay Tantos Hispanos en EE.UU.? Lejos están los días en que el gobernador de
Puerto Rico, Juan Ponce de León, arribó en 1513 a los alrededores
de lo que más tarde sería la ciudad de San Agustín,
en el estado norteamericano de Florida. Su viaje fue el preludio de una fuerte
presencia hispana en el suroeste de Estados Unidos, y finalmente en todo
el territorio estadounidense. Más cerca están las olas migratorias
latinoamericanas que hoy día pueblan este país desde Los Angeles,
San Diego y San José hasta Miami, Dallas, Chicago y Nueva York. Estas últimas
obligan a formular una pregunta importante: ¿por qué hay 52
millones de hispanos en Estados Unidos? Nación poderosa y rica, Estados
Unidos es una especie de síntesis del cielo y del infierno... Luz María Escamilla llegó a
Estados Unidos en 1980 con siete meses de embarazo de su segunda hija.
Es originaria de Guanajuato, México, y antes de venir había
estudiado un año administración de empresas en la Universidad
de Michoacán. Cuando Roberto Goizueta fue nombrado presidente
y director ejecutivo de la Coca-Cola en 1981, los cubanos radicados en
Estados Unidos lo asumieron como un símbolo del éxito empresarial
de su comunidad, en el país más poderoso del mundo. Shakira, Juanes, Kike Santander, Sofia Vergara, Patricia Janiot y Más Hijo de un asesor importante de la Organización de Estados
Americanos (OEA) y nieto de un embajador de Colombia en Estados Unidos, Dan
Restrepo pensó que el peso de sus ancestros no le permitía
mucho margen para abrirse paso en la carrera política. No fue así.
Hoy día es el director para asuntos del Hemisferio Occidental del
Consejo de Seguridad Nacional del presidente Barack Obama y asesor especial
del mandatario estadounidense. La actriz cubanoamericana Eva Mendes es hoy día una de las intérpretes más populares del cine de Hollwyood. Entre sus filmes más conocidos están 2 Fast 2 Furious, Hitch, Training Day, We Own the Night and The Spirit. De padres cubanos, Mendes nació en Miami, Florida, el 5 de marzo de 1974, pero creció en Los Angeles. |