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Univisión
y Televisa en Guerra
Por JESUS HERNANDEZ CUELLAR
Análisis
Diariamente, ante sus aparatos de televisión, los hispanos
de Estados Unidos disfrutan de telenovelas, noticieros, programas
humorísticos, deportes y los populares "talk-shows",
que ofrecen las dos grandes cadenas en español, Univisión
y Telemundo. Durante los últimos meses, la primera de ellas
ha dado señales de estar al borde del divorcio con su aliado
más cercano, el poderoso imperio mexicano Televisa.
Recientemente, Univisión entabló una contrademanda
contra Televisa por intentar sabotear sus operaciones, en lo que
parece ser una respuesta a una acción legal emprendida por
el consorcio mexicano por un millón y medio de dólares,
en busca de compensación por una presunta violación
del contrato entre ambas empresas, que tiene que ver con el pago
de regalías de los programas que la firma mexicana suministra
a la mayor cadena de televisión hispana de Estados Unidos.
¿Cuán importante puede ser esta polémica entre
empresas para el televidente hispano? Muy importante. Televisa es
el principal proveedor de telenovelas que aparecen en la programación
de Univisión, y de un número notable de programas
humorísticos y musicales.
De lejos, la cadena Telemundo observa la controversia con los dientes
afilados. Si Televisa cambia la programación que entrega
a Univisión, Telemundo podría salir beneficiada hasta
cierto punto, sobre todo ahora que es propiedad de General Electric,
Universal Studios y NBC, un potente conglomerado mediático
que además ha acelarado el proceso de hacer sus propias producciones,
inclusive telenovelas en español.
Expertos en la televisión hispana señalan que la controversia
comenzó el año pasado cuando el magnate mediático
y arquitecto de Univisión, A. Jerrold Perenchio, de 74 años,
nombró a su amigo y mano derecha Ray Rodríguez, presidente
y director ejecutivo de la cadena, sin consultar con sus socios
de Televisa y de la cadena venezolana Venevisión, del Grupo
Cisneros.
El poderoso presidente de Televisa, Emilio Azcárraga Jean,
dijo en una entrevista al respecto que "el Sr. Perenchio es
un buen director ejecutivo, pero maneja (Univisión) como
si fuera una compañía privada".
Otras opiniones revelan que Azcárraga Jean, de 37 años,
ambiciona colocar su imperio dentro de Estados Unidos, algo que
se le negó a su padre Emilio Azcárraga Milmo en 1986,
cuando se aprobó una ley que prohibía a radiotelevisoras
extranjeras poseer más del 25 por ciento de las acciones
de un medio de ese tipo en este país.
Pero el enfado de Azcárraga Jean cuando supo que Perenchio
había nombrado a Rodríguez sin consultarlo, realmente
alcanzó niveles de escándalo, al punto de que prohibió
a 23 estrellas de Televisa participar en el popular Premio Lo Nuestro,
que anualmente concede Univisión. El comediante Eugenio Derbez,
que iba a ser el presentador del evento, no pudo asistir.
El contrato entre ambas empresas obliga a Televisa a suministrar
programas a Univisión hasta el año 2017, es decir,
a lo largo de los próximos 12 años. Sólo en
2004, esa programación tuvo un valor de 105 millones de dólares
en derechos y regalías.
Sin embargo, algunos analistas creen que Televisa tiene el derecho,
o al menos la alternativa, de decidir qué programas entrega
a Univisión, con lo cual, si Televisa entra al mercado de
medios en español de Estados Unidos, esto podría significar
para Univisión la pérdida de las telenovelas y programas
más populares que ahora ofrece de manera exclusiva.
"Nada indica que Televisa tiene la obligación de ofrecer
a Univisión las telenovelas más populares que se producirán
en el futuro, protagonizadas por sus famosos actores, ni poner a
su disposición estrellas mexicanas que ahora aparecen en
programas producidos por Univisión, como "Sábado
Gigante", "El Gordo y la Flaca", "Despierta
América" y otros", dijo a Contacto un productor
de Televisa que pidió no ser identificado.
"Muy bien podría entregar material de segunda y reservarse
para sí lo mejor, si tiene planes de entrar al mercado de
Estados Unidos", agregó el productor.
Perenchio, que no habla español, sólo es dueño
del 11.5 por ciento de las acciones comunes de Univisión,
pero los estatutos de la compañía le permiten tener
supervotos en la junta directiva, equivalentes al 56 por ciento,
con lo cual el control absoluto está en sus manos. El Grupo
Televisa es propietario del 10.9 por ciento de las acciones de Univisión.
En mayo de 2004, durante una reunión con estudiantes en Monterrey,
México, Azcárraga Jean manifestó su deseo que
comprar más acciones en Univisión y de hacerse ciudadano
de Estados Unidos.
"Una de las posibilidades que existían para controlar
Univisión era que yo me volviera americano, que es una posibilidad
que existe y que está ahí", dijo entonces.
Hacerse ciudadano de Estados Unidos requiere que la persona interesada
haya vivido cinco años ininterrumpidos en el país.
Un capítulo poco conocido de la ley de ciudadanía
establece que el aspirante no puede haber salido de este país
por espacio de seis semanas en esos cinco años.
Otro punto para su ciudadanía norteamericana fue objeto de
rumores: su esposa mexicana Sharon Fastlicht, de la cual se decía
era estadounidense.
El joven magnate personalmente se encargó de desmentir el
rumor: "mi esposa no es americana, como se ha dicho".
Aunque Perenchio ha dejado claro que no tiene planes de ceder su
poder, algunos expertos creen que la guerra entre ambas empresas
podría producir sorpresas.
"Televisa quiere más acciones en Univisión; Perenchio
se siente protegido en su privilegiada posición, pero si
Televisa encuentra una fórmula para retirar programación
estelar y debilitar con ello a Univisión, tal vez así
podría encontrar la manera de conseguir esas acciones",
narró un directivo de finanzas del mundo de las comunicaciones
que también pidió el anonimato.
El poder de Azcárraga Jean en México es legendario,
y con su habilidad ya convenció a muchos de que es capaz
de regir su imperio sin las sombras de su padre, Emilio Azcárraga
Milmo, de quien heredó la empresa, y de su abuelo Emilio
Azcárraga Vidaurreta, fundador del Grupo Televisa. Al joven
empresario se le atribuye haber diluido la firma de televisión
por satélie DirecTV, con lo cual su empresa competidora Sky
saltó de 940 mil suscriptores a un millón 183 mil;
obtuvo permisos para operar 65 casas de apuestas y transmitir el
juego en televisión abierta; se opuso férreamente
a la entrada de Universal NBC Telemundo a México; recibe
el 25 por ciento de la publicidad del gobierno federal y el 59 por
ciento de otras instituciones federativas; su Editorial Televisa
controla 281 publicaciones registradas en la Dirección General
de Medios Impresos de la Secretaría de Gobernación;
es dueño de tres equipos de fútbol de la primera división;
y aunque es el último en la lista de los más ricos
de México, de la revista Forbes, se calcula que su fortuna
personal es de mil 600 millones de dólares.
Pero Perenchio no es un hueso fácil de roer. Su fortuna personal
se calcula en tres mil millones de dólares, y tiene una vasta
experiencia en el mundo empresarial. Uno de sus primeros negocios
fue una agencia de talentos que representó a Marlon Brando,
Elizabeth Taylor y Andy Williams. Según la revista Business
Week, es propietario no de una avioneta privada, sino de un Boeing
737. En los últimos seis años ha hecho donaciones
de campaña para candidatos como el actual presidente George
W. Bush, Steve Forbes, Al Gore y Edward Kennedy, por valor de un
millón 200 mil dólares. En los últimos cinco
años ha donado también 50 millones de dólares
para organizaciones caritativas.
Azcárraga Jean, piensan muchos, tiene todo el tiempo del
mundo frente a Perenchio, quien asegura sentirse como un hombre
de 47 años y no de 74, pero la realidad es que el joven mexicano
tiene muchos años menos.
Sin embargo, el agua podría no entrar al barco por esos puntos,
si no por el del venezolano Gustavo Cisneros, de 49 años,
magnate del Grupo Cisneros, socio de Azcárraga Jean en Univisión,
y también ofendido por la postura de Perenchio. Cisneros
es ciudadano de Estados Unidos, a donde trasladó casi todos
sus negocios, y es poseedor de la fortuna número 24 en todo
el mundo, calculada en cinco mil millones de dólares.
Por lo pronto, podría decirse, Univisión y Televisa
se saludan pero no se hablan.
Publicado
el 26 de agosto de 2005
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