| Crónica
del Presidio Político en Cuba
Por JESUS HERNANDEZ
CUELLAR
El médico cubano Julio Antonio Yebra le dio
la mano a cada uno de los integrantes del pelotón de fusilamiento
y les dijo que los perdonaba. La orden de fuego se confundió
con su propio grito de condena al comunismo, y su cuerpo quedó
sin vida atado al madero al que lo habían amarrado. Segundos
después se escuchó el tiro de gracia.
En una de las enormes torres circulares que albergan
las celdas del Presidio Modelo de Isla de Pinos, Cuco Muñiz
y Armando Valladares conversaban frente a la celda 35 cuando una
sombra humana se desprendió desde lo alto y se estrelló
en el piso, más abajo. Era Jesús López Cuevas.
Se había lanzado, en un arranque suicida, desde el cuarto
piso. Estaba muerto.
Pedro Luis Boitel, ex candidato a la presidencia de
la Federación Estudiantil Universitaria, creyó que
el ser humano debía exigir respeto para sí mismo por
cualquier medio. Empredió, junto a otros compañeros
suyos, una tenaz huelga de hambre que tuvo repercusiones internacionales
y silencios cómplices. Murió deshidratado el 24 de
mayo de 1972, tras 53 días de ayuno en una prisión
cubana. Antes había protagonizado otras huelgas.
Afortunadamente, Mario Chanes de Armas sobrevivió
a aquel infierno, pero al precio de haber pasado 30 años
en las cárceles del régimen de Fidel Castro, con lo
que se convirtió en el hombre que ha cumplido la más
larga condena a prisión, por razones políticas, en
todo el mundo.
Chanes de Armas sufrió esa experiencia a pesar
de haber participado junto con Castro en el asalto al Cuartel Moncada
de Santiago de Cuba, el 26 de julio de 1953; de haber viajado en
el yate Granma desde Veracruz, México, hasta las costas orientales,
en 1956, para dar inicio a la lucha armada antibatistiana, y de
haberlo sorprendido el triunfo revolucionario de 1959 en una mazmorra
del régimen de Fulgencio Batista.
"Jamás he sentido odio ni deseos de venganza
hacia nadie, jamás podré ser juez ni fiscal", declaró
en 1994 a Contacto Magazine Chanes de Armas, quien estuvo
en prisión
desde julio de 1961 hasta julio de 1991, acusado de planear atentados
contra los dirigentes del gobierno de Castro.
El ex prisionero aseguró que nunca estuvo vinculado
a ningún grupo que pretendiera asesinar a dirigente alguno.
Hace pocos años, Chanes de Armas murió en Miami, Estados Unidos,
olvidado por el mundo.
En su libro Cuba: Mito y Realidad, el sociólogo
Juan Clark afirma que la cifra más alta de prisioneros políticos
que ha tenido Cuba en toda su historia -todos al mismo tiempo ya
condenados- fue de unos 60 mil en la década de los años
60. La organización Amnistía Internacional señala
que a mediados de la década de los 70 unos 20 mil reclusos
habían sido liberados.
Clark concluye que "en una base comparativa, esas
dos cifras serían el equivalente, en un país del tamaño
de Estados Unidos, a la existencia de entre 1,410.000 y 466.000
prisioneros para esa época".
También se asegura que durante la invasión
de Bahía de Cochinos, en abril de 1961, más de 100
mil cubanos fueron encerrados en estadios, escuelas y teatros, como
medida de precaución, para impedir el apoyo de la resistencia
interna a la operación militar.
Históricamente, la época de mayor número
de reos políticos que había tenido Cuba antes de la
llegada de Castro al poder, fue la de la dictadura del general Gerardo
Machado, entre 1929 y 1933, cuando unos 5 mil opositores fueron
enviados a la cárcel. Durante la dictadura del general Fulgencio
Batista, entre 1952 y 1958, se ha mencionado la cifra de 500 prisioneros
políticos.
Los testimonios de algunos protagonistas puedan dejar
en claro los tratos recibidos por unos y otros. He aquí uno
importante:
"Me voy a cenar: spaghetti con calamares, bombones
italianos de postre, café acabadito de colar y después
un H-Upman 4. ¿No me envidias?... Cuando cojo sol por la mañana
en shorts y siento el aire de mar, me parece que estoy en la playa.
¡Me van a hacer creer que estoy de vacaciones! ¿Qué
diría Carlos Marx de semejantes revolucionarios?"
El fragmento anterior corresponde a una carta redactada
por Fidel Castro cuando se encontraba en el Presidio Modelo de Isla
de Pinos, cumpliendo una condena de 15 años por haber dirigido
el ataque al Cuartel Moncada, en el que murieron unas 100 personas.
Castro y sus compañeros cumplieron poco más de 20
meses de cárcel, tras los cuales fueron amnistiados por el
régimen de Batista.
El Presidio Histórico
El llamado "presidio histórico" de la época
castrista comenzó desde los días iniciales del triunfo
revolucionario. Los primeros en ser condenados fueron los militares
del despuesto gobierno. Entre éstos hubo muchos, se ha denunciado,
que fueron ejecutados por acusaciones no confirmadas de asesinatos
presuntamente cometidos durante la corta guerra civil de diciembre
de 1956 a diciembre de 1958.
"A lo largo de la isla los pelotones de fusilarniento
no cesaban de ejecutar. Fue en aquellos días que el capitán
Antonio Nuñez Jiménez declaró que en lo adelante
el año de1961, que había sido bautizado como El Año
de la Educación, se llamaría El Año del Paredón.
Y fue cierta supredicción", narra en su libro Contra Toda
Esperanza el ex prisionero Armando Valladares, quien permaneció
22 años en las cárceles cubanas.
En alguna ocasión, el entonces comandante
Raúl
Castro Ruz, hermano de Fidel y hoy presidente de los consejos de
Estado y de Ministros de Cuba, dijo que "los
esbirros que vamos a fusilar no pasarán de 400", refiriéndose
a los militares y funcionarios del gobiemo de Batista.
En 1960, durante un discurso ante la Asamblea General de la ONU,
el guerrillero argentino Ernesto "Che" Guevara, unos de los principales
líderes de la revolución cubana, reconoció la ola de fusilamientos
con estas palabras: "Sí, estamos fusilando y seguiremos fusilando
mientras sea necesario".
La realidad es que no se conoce una cifra exacta de
fusilados por razones políticas en estas últimas cinco
décadas de la historia de Cuba, debido a que las estadísticas
de las ejecuciones son un secreto absoluto, y en mayor o menor escala,
los fusilamientos no han cesado hasta nuestros días.
Sin embargo, organizaciones como Net for Cuba y el Instituto de
la Memoria Histórica Cubana, ambas con sede en Miami, Estados
Unidos, han recopilado nombres de por lo menos 12 mil personas
presuntamente ejecutadas en paredones de fusilamiento o asesinadas
a sangre fría,
durante los 50 años de régimen castrista.
El "presidio histórico" se fortaleció
a partir de los días previos a la invasión de Bahía
de Cochinos, ocurrida en abril de 1961, cuando miles de cubanos
fueron a la cárcel. Uno de ellos fue Eddy Carrera, procesado
por "intento de alzarse en armas en apoyo de los
invasores".
En aquel momento, Carrera fungía como coordinador
del Movimiento Demócrata Cristiano (MDC) en la provincia
de La Habana. Estuvo 16 años preso.
Carrera, que tambien se opuso a la dictadura de Batista,
recuerda los más difíciles momentos del largo período
en que se mantuvo en prisión: los fusilamientos reales, los
fusilamientos con balas de salva -una insoportable tortura-, la
obligación de vestir el uniforme azul de preso común,
las requisas de los militares a punta de bayoneta, las huelgas de
hambre, los asesinatos dentro de la cárcel, y otras muchas
experiencias.
"Hacia mis carceleros, no siento odio, no siento lástima,
es una mezcla de sentimientos, hay que tener en cuenta que casi
todos eran analfabetos, seres cercanos a lo salvaje", rememora el
ex prisionero.
"No me opongo a que haya justicia, pero haría
lo posible porque no se produjeran actos de venganza...todos ellos,
como nosotros, han tenido o tienen madres, esposas, hijos", agrega
Carrera.
Chanes de Armas narró a Contacto antes de morir lo
que podría
ser calificado como el acto de tortura psicológica "más
cruel" que
se haya vivido en el presidio político cubano contemporáneo.
Inmediatamente después de los ataques aéreos
del 15 de abril de 1961 que precedieron al desembarco por Bahía
de Cochinos, los cimientos de las circulares del Presidio Modelo
de Isla de Pinos fueron dinamitados, de manera que si hubiese
algún
intento de rescate de los prisioneros o de operación militar
norteamericana, los más de seis mil reclusos que se encontraban
allí pudiesen ser "volados en pedazos".
"Se tenía la impresión de que dormíamos
sobre un polvorín... hubo hombres cuyos nervios no pudieron
soportar aquella tortura y quedaron dañados para siempre...
era horrible pensar que de un momento a otro podíamos
ser despedazados por una explosión", recordó Chanes
de Armas.
Entre los prisioneros había expertos en explosivos,
y éstos, de manera increíble, lograron identificar
y desactivar los cables que comunicaban las numerosas cargas de
dinamita con los dispositivos de detonación, que tenían
un sistema doble de funcionamiento: eléctrico y mecánico.
Sin embargo, la ardua labor de desactivar los detonadores
"sólo nos concedería unos minutos .... porque los
genocidas, al ver que el TNT no explotaba, que no saltábamos
en pedazos, ensayarían otros métodos para liquidarnos...,
bastaría con que le cayeran a cañonazos a cualquiera
de las circulares, pues cada una de ellas continuaba siendo un polvorín",
cuenta Valladares en su libro.
Muchos soldados se burlaban de los presos, durante
este período, y desde afuera les hacían señales
con las manos de que harían estallar las circulares. La dinamita
fue sacada poco después de la crisis de los misiles de octubre
de 1962.
Los "Plantados"
Una de las actitudes que convirtió a los primeros
prisioneros en "históricos", además de la fecha en
que entraron a la cárcel, fue la de negarse a vestir el uniforme
azul de preso común. Costó enfrentamientos violentos,
torturas físicas y psicológicas, y finalmente terminaron
casi desnudos, sólo vistiendo un calzoncillo, durante muchos
años.
Hubo momentos en que las fuerzas represivas utilizaron
a expertos en artes marciales para obligar a los presos a vestir
el uniforme. Esto ocurrió en todas las prisiones, pero cuando
el gobiemo trató de imponer la medida, Eddy Carrera se encontraba
en una granja de San Juan y Martínez, en Pinar del Río.
Era el año de 1967.
"Nos llevaron uno a uno a un sitio de la granja, y
en presencia de judokas nos obligaban a vestir el uniforme... el
que se negaba sufría golpes y patadas de los judokas...muchos
quedamos sin ropa alguna, algunos muy heridos o con huesos fracturados",
narra Carrera.
Estos hombres sufrieron a lo largo de sus condenas,
diversos castigos. Uno de los lugares preferidos de los carceleros
para sancionar a los presos eran las llamadas "gavetas", especialmente
en las prisiones de Oriente, que tenían un tamaño
aproximado de cuatro pies de ancho por seis de largo.
"Los presos tenían que permanecer en ellas
arrodillados. Los que sufrían esa tortura estaban en esas
celdas de cino a seis meses", añade Carrera.
Clark cita en su libro otro tipo de celda de castigo
llamada "La Ratonera", en la prisión de La Cabaña,
en La Habana, de unos siete por cuatro pies, pero hace énfasis
en el hecho de que en los últimos
años las más utilizadas eran las "tapiadas", de
la cárcel de Boniato, Oriente, así como "los
candados" y "el
rectángulo
de la muerte" en el Combinado del Este, en La Habana.
El sociólogo menciona que "la crueldad del
sistema penitenciario del régimen de Castro está también
implícita en el inadecuado suministro de alimentos y en ocasiones
la insuficiente asistencia médica, que en diferentes oportunidades
ha sido negada como parte de medidas disciplinarias contra los prisioneros".
Nuevos Prisioneros
Entre los presos "históricos" hubo una buena
parte que superó los 20 años de prisión.
Ernesto Díaz Rodríguez, ex activista sindical y
poeta, fue liberado tres meses antes que Chanes de Armas. Eusebio
Peñalver,
luchador revolucionario que integró las filas del Ché
Guevara en la guerra contra Batista, volvió a las armas
después
del triunfo castrista y fue capturado en las montañas del
Escambray, en el centrosur de Cuba. Estuvo en prisión 28
años.
Se considera que es la persona de raza negra que más años
ha estado preso por razones políticas en todo el mundo,
un año
más que el activista y político surafricano Nelson
Mandela. También murió en Miami, hace pocos años.
Pero mientras tanto, un nuevo presidio político
se integró al "histórico". Desde la década
de los 70, las autoridades cubanas ya no permitían que ambos
grupos se juntaran, y colocaban a los nuevos, directamente, en los
planes de rehabilitación política.
Sin embargo, en mayo de 1983, prisioneros que habían
sido condenados después de 1979, narra Clark en su libro,
"rechazaron también el plan de rehabilitación y formaron
el Nuevo Presidio Plantado, diferenciándolo del anterior,
que denominaban "histórico" y que, según ellos, "les
servía de ejemplo".
A finales de 1991, causó conmoción a
nivel internacional la golpiza que recibió frente a su propia
casa la poetisa María Elena Cruz Varela, a quien se intentó
obligar a tragar una Declaración de Principios que había
escrito exigiendo libertad y democracia. Tras el ataque que sufrió
de turbas aparentemente civiles, organizadas por el Ministerio del
Interior, fue condenada a prisión por divulgar "propaganda
enemiga". Fue indultada en 1993.
"La mujer cubana, prisionera política, merece
que se le haga un monumento cuando Cuba sea libre", indicó Chanes
de Armas.
"Ellas también, antes y ahora, fueron golpeadas
y torturadas en las prisiones", subrayó el ex prisionero.
Desde el fortalecimiento de la llamada disidencia
interna y el movimiento de periodistas independientes, en 1995,
numerosos activistas y profesionales de la información han
sido arrestados y expulsados del país. Las olas de arrestos
de opositores no han cesado.
Cifras de la Fundación Nacional Cubano Americana
y del Grupo de Apoyo a Concilio Cubano, por separado, coinciden
en afirmar que la población penal de Cuba, en todas las categorías,
superaba los 275 mil prisioneros avanzada la década de los
90.
"España, por citar un ejemplo, mantiene en
sus cárceles a alrededor de 40 mil reclusos y está
considerada la nación con mayor población penal de
Europa, sin embargo, España tiene 40 millones de habitantes",
señala Rodolfo González González, del Grupo
de Apoyo a Concilio Cubano en un artículo titulado En
la Isla de Rejas, que fue distribuido por CubaNet a través
de Internet.
"Cuba, con sólo 11 millones de habitantes,
mantiene en sus prisiones a más de 275 mil reclusos, casi
toda la población penal de Europa", añade González
González.
En la actualidad, organizaciones de derechos humanos calculan que
en Cuba hay casi 400 prisioneros de conciencia, principalmente opositores
pacíficos del llamado movimiento disidente. En marzo de 2003,
75 de estos disidentes fueron condenados a penas de hasta 28 años
de cárcel. El suceso provocó numerosas críticas
a nivel mundial, inclusive dentro de importantes sectores de izquierda.
La mayoría de los condenados permanece en prisión.
"Otros países han sufrido momentos similares...,
por eso soy un convencido de la democracia, no quiero democracia
para mí y dictadura para mis enemigos políticos",
reflexiona Carrera.
"Es repugnante ver cómo algunos gobernantes
reciben a Castro, estoy seguro de que los franceses, por ejemplo,
no quieren para su país un régimen como el que hay
en Cuba", concluyó Chanes de Armas.
"El hombre es el ser maravilloso de la Naturaleza.
Torturarlo, destrozarlo, exterminarlo por sus ideas es, más
que una violación a los derechos humanos, un crimen contra
toda la humanidad", ha dicho Armando Valladares.
© CONTACTO Magazine
Diario de una Sobreviviente - Odisea de una
Prisionera Política
Para
Volver al Juicio Digital a Fidel Castro
Para Leer "El Expediente Cuba"
Para recibir el boletín
de Contacto con nuevos artículos...
© CONTACTO Magazine
Todos los Derechos Reservados. Prohibida la reproducción total
o parcial de este reportaje en medios impresos, radio y televisión,
sitios web de Internet, CDs y otros medios de comunicación
masiva.
Volver a Primera Página
Visitar el Directorio Comercial Clasificado
|