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Nilo Cruz, el Primer Pulitzer Latino
de Teatro




Con el Premio Pulitzer de Teatro 2003, el dramaturgo Nilo Cruz ha consolidado su carrera en los escenarios norteamericanos y se ha convertido en el primer latino en obtener ese galardón en esta categoría, por su obra teatral
"Ana en el Trópico".
Cruz llegó a Estados Unidos a la edad de 10 años procedente de su natal Cuba. Estudió teatro en Nueva York y Miami, al prinicpio de la mano de su compatriota María Irene Fornés, y muy pronto supo que más que actuar y dirigir, deseaba escribir.

La temática hispanoamericana, no sólo la cubana, ocupa gran parte de su obra.

Aun cuando admira y respeta a los grandes dramaturgos latinoamericanos, se identifica más con el teatro norteamericano, en el que se educó. Se siente más cerca de su generación, integrada por otros dramaturgos cubano-estadounidenses como Eduardo Machado y Caridad Svich, que de autores de la estatura de José Triana, exiliado en Francia, y Matías Montes Huidobro, exiliado en Miami.

Empezó su carrera como director, precisamente en Miami. Allí dirigió la única pieza teatral que escribió el fallecido novelista Reinaldo Arenas, titulada "Persecución", en la década de los 80.

Escribe en inglés y no creyó que ganaría el Pulitzer este año, porque su obra no se había puesto en Nueva York, sino en un teatro de Miami. Después del Pulitzer, "Ana en el Trópico", que narra la historia de una familia cubana en las tabaquerías de Tampa, Florida, se ha puesto en escena en Princeton, New Jersey, Chicago, Illinois y en Cosa Mesa, California. La producción de New Jersey, en la que el popular actor Jimmy Smits interpreta al personaje principal, va ahora rumbo a Broadway, la meca del teatro norteamericano.

Desde antes del Pulitzer, Cruz vive de su trabajo como hombre de teatro tanto por los derechos de autor como por su labor en la Universidad de Yale, donde imparte clases de drama.

Cuando se divulgó la noticia de que había ganado el Pulitzer, la oficialista Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) lo felicitó y lo invitó a poner sus obras en la isla. Cauteloso, Cruz no ha dicho ni que sí ni que no.

CONTACTO sostuvo un breve diálogo con Nilo Cruz sobre el premio y su labor teatral.

J.H.C.- Cuando alguien gana un premio, hay siempre una pregunta de rutina: ¿qué significa ese premio? No sería bueno romper esa tradición, sobre todo con el premio más importante de Estados Unidos.

CRUZ.- Lo menos que esperaba era ganar este premio. Fue un gran honor desde que supe que estaba nominado, pero no lo esperaba porque la obra no se había estrenado en Nueva York, sino en un pequeño teatro de Miami. Nunca supe quién me nominó. "Ana..." había ganado ya el Stenberg Award, para piezas que se presentan fuera de Nueva York. La noche que me entregaron ese premio, un periodista me dijo que yo era finalista del Pulitzer. No sabía qué hacer. Dos días después estaba en la parada de un autobús en Connecticutt y me llamaron para darme la noticia de que había ganado. Por otra parte, soy el primer latino en ganar este galardón en la categoría de teatro. Oscar Hijuelos, también cubano, ya se había convertido en el primer latino en ganar el Pulitzer de Literatura, y él fue quien me lo entregó. También he tenido reuniones en Hollywood para proyectos de cine. Es un gran estímulo para seguir trabajando, y abre puertas para otros escritores. Por supuesto, el premio no me ha cambiado. Quiero ser el mismo, quiero hacer el mismo teatro que he hecho.

J.H.C.- ¿Lo que haces es teatro cubano, norteamericano o una mezcla?

CRUZ.- He escrito obras que tienen que ver con Cuba, pero también están "El tren de medianoche a bolina", sobre dos niños latinoamericanos de los años 80, cuando las guerras civiles en Centroamérica, y "Lorca en un vestido verde", sobre García Lorca. Es sobre la muerte de Lorca. Mi teatro tiene mucho que ver con el mundo latino. Soy un escritor interesado en el teatro de contenido, pero no me preocupo por la trama en sí misma. Me gusta el hecho de que en Estados Unidos se respeta mucho la participación del autor en las producciones, en el trabajo de mesa. Nunca se corta un texto sin la aprobación del autor, sin embargo, soy flexible en esto mientras se respeten los ritmos de la obra.

J.H.C.- ¿Qué te propusiste con "Ana en el Trópico"?

CRUZ: Quise documentar la presencia de los cubanos en Estados Unidos a finales del siglo XIX. El trabajo de ellos en las tabaquerías de Tampa ayudó a la economía de este país. Los cubanos trajeron una cultura, inclusive laboral, porque los hombres y las mujeres ganaban igual, los negros y los blancos eran amigos, algo que no se conocía en este país en aquella época. Pero sobre todo vino esa formidable tradición de leer novelas en una fábrica, fue una experiencia extraordinaria. La obra se desarrolla en 1929, pero hacia 1931 ya no queda ni un lector en las tabaquerías producto de la depresión y porque tocaban temas muy controversiales, muy políticos. El protagonista de esta obra es un lector de tabaquería que lee la novela "Ana Karenina", de Leon Tolstoi. La vida de los tabaqueros empieza a cambiar con las intrigas sensuales del libro.

El Legado Cubano en Estados Unidos

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