La
Muerte Invisible de las
Mujeres de Ciudad Juárez
Por ROMINA LOPEZ LA ROSA
IBLNEWS-DPA
Situada en medio de un desierto tristemente
marrón y ocre, despejado y pobre en época invernal,
Ciudad Juárez, en el norte de México, no cuenta con
buenas tarjetas de presentación. Es sede de uno de los principales
carteles mexicanos de la droga y escenario de una serie de asesinatos
de mujeres sin resolver que sin embargo parecen importarle poco
al país y al mundo.
Tampoco aparece en ninguno de los folletos turísticos
de México. Su fama le viene, ademas, de ser uno de los puntos
limítrofes más grandes del mundo en cuanto a la cantidad
de personas que desde allí cruzan la frontera con Estados
Unidos.
Las cifras más o menos oficiales hablan de
que desde hace nueve años han sido asesinadas 269 mujeres,
aunque organizaciones no gubernamentales hablan de más de
300.
Sus características son siempre similares:
pobres, muy jóvenes, delgadas, de cabello largo, muchas veces
inmigrantes, trabajadoras de maquiladoras, estudiantes.
Oficialmente, 76 de ellas -cuyas edades oscilan entre
los 13 y los 25 años- han sido víctimas de homicidas
seriales, mientras que el resto se consideran hechos "situacionales",
por diversos motivos.
"No hay un proyecto para convertir esto en una ciudad
vivible", afirma Esther Chávez Cano desde su oficina en la
ONG Casa Amiga, la única institución de la ciudad
que asiste a mujeres que enfrentan casos de violencia familiar,
pese a las obvias necesidades ante una sociedad degradada e hinchada
de violencia.
Alfredo Limas, director del Programa de Estudios Culturales
y de Género de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez,
lo define como un \"escenario en el que la violencia hacia las mujeres
y la impunidad son parte estructural de este sistema social\".
Todos a los que se les pregunta acerca de las investigaciones
de los asesinatos coinciden en afirmar que se está retrocediendo,
no sólo porque no se realizan exámenes periciales
que pudieran servir de guía, sino porque existe un enorme
desinterés.
Desde el policía que no castiga a un hombre
golpeador porque \"lo comprende\" hasta los diversos procuradores
(fiscales) de Justicia del Estado, de diferentes partidos, todos
han considerado responsable de la agresión \"e incluso de
haber perdido la vida\" a la persona que fue víctima, asegura
Limas.
Aunque semana a semana aumenta su número, estas
mujeres son invisibles. Ni desde los gobiernos locales, estatales
ni desde la administración federal se ha avanzado para descubrir
a los asesinos.
En 1995 se detuvo al egipcio Abdel Latif Sharif, a
quien se responsabilizó de los crímenes, aunque oficialmente
sólo enfrenta cargos por una muerte. Pero éstos comenzaron
antes de que él llegara a la ciudad y continuaron después.
En noviembre del año pasado fueron hallados
los cuerpos de ocho mujeres en un céntrico terreno baldío,
de los que pueblan Juárez. La ciudad, extendida y solitaria
en medio de un clima extremo, es poco habitable para los peatones.
Poco después fueron arrestados dos choferes,
pero el proceso estuvo plagado de irregularidades desde el principio,
como ausencia de pruebas periciales y denuncias de tortura. Para
Limas, la situación es clara: si no son culpables se demuestra
que las autoridades están dispuestas a actuar contra cualquiera
mientras los verdaderos asesinos siguen libres; si son culpables,
de todos modos podrían quedar libres porque el proceso fue
inválido.
En este contexto, los rumores corren y se multiplican
en los barrios pobres y en las mansiones de ricos empresarios y
de narcos. Al igual que las velas a San Judas Tadeo, patrón
de los \"casos desesperados\" y la imagen por mucho la más
venerada en la iglesia de Juárez.
Las autoridades niegan que exista impunidad y que
la policía haya perdido el control. El gobernador de Chihuahua,
Patricio Martínez, del Partido Revolucionario Institucional
(PRI), reconoció las deficiencias y pidió ayuda a
la relatora especial sobre Derechos de la Mujer de la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Marta Altolaguirre, que
estuvo la semana pasada en México.
Sin embargo, Martínez se limitó a acusar
de la negligencia a la administración anterior, de Francisco
Barrio, del Partido Acción Nacional (PAN) y hoy contralor
de la República.
Las hipótesis sobre los asesinos van desde
hombres poderosos de Chihuahua, sectas satánicas, rencillas
de narcotraficantes y rodajes de \"snuff movies\" (vídeos
de asesinatos reales), hasta gente del vecino Texas que sólo
cruza para matar por placer.
Pero también están los casos de mujeres
víctimas de sus novios o maridos, como ocurrió hace
unos meses con María Luisa Carsoli, asesinada por su esposo
cuando estaba en Casa Amiga. Ricardo Medina, plenamente identificado
ya que el hecho fue presenciado por testigos, sigue libre. Ya se
había jactado de que así sería antes del crimen.
Chávez Cano hace una pausa al relatar la historia
y la indignación parece consumirla poco a poco: \"Al fin
y al cabo son mujeres, y son pobres. Para qué preocuparse
tanto. Hay muchas que van a ocupar sus lugares/".
© IBLNEWS
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