Cuba: De Carlos Marx a Franz Kafka
Castro Condena a los Autores de La Patria es de Todos
En una absurda bofetada a la comunidad internacional, la dictadura de Fidel
Castro condenó el 15 de marzo a los autores del documento La Patria
es de Todos a cumplir penas de cárcel.
Podría considerarse que el castrismo cometió un acto de soberbia.
Pero podría pensarse también que la decisión de condenar
a esos cuatro opositores, que sólo expresaron por escrito sus puntos
de vista políticos, fue provocada por un miedo atroz. Miedo al desorden,
miedo al resquebrajamiento, miedo a la pérdida del poder.
Es innegable que la arrogancia ciega a los seres humanos, especialmente cuando
éstos han tenido la autoridad absoluta por mucho tiempo. Y no es menos
cierto que los conspiradores saben cuando el peligro les acecha. De cualquier
manera, la realidad es que Vladimiro Roca ha sido condenado a cinco años
de prisión, sus compañeros Félix Bonne Carcassés
y René Gómez Manzano, a cuatro, y Marta Beatriz Roque a tres
y medio. Por soberbia o por miedo, el castrismo ha colocado a estos cuatro
seres humanos en el centro de la historia de Cuba, a finales del siglo XX.
Y, de paso, le ha hecho un gran favor a sus opositores: demostrarle al mundo
que el régimen, como aparato de poder, no tiene la más mínima
voluntad de caminar rumbo a la democracia y el respeto a los derechos humanos.
La lluvia de críticas ha sido descomunal, desde las madres de la Plaza
de Mayo hasta los socialistas brasileños, desde Bill Clinton, España
y la Unión Europea hasta el diplomático primer ministro canadiense
Jean Crétien. El diario uruguayo El Observador dijo algo que todo cubano
sabe, pero está muy bien que se repita: el gobierno de Castro "es
una dictadura lisa y llana".
En otras épocas, cuando nadie escuchaba, el castrismo hizo cosas peores.
Mario Chanes de Armas, ex compañero de Castro en la lucha contra Fulgencio
Batista, es el hombre que más años ha estado en prisión
por razones políticas en todo el mundo, 30 años. La fortaleza
de La Cabaña, donde ahora se ha juzgado a dos salvadoreños acusados
de colocar bombas en centros turísticos cubanos, es testigo de las
masacres ante los pelotones de fusilamiento. Pero era la época en que
"el futuro pertenecía por entero al socialismo" y muchos
lo creían. Además, detrás estaba el impresionante poder
de la Unión Soviética para conceder armas, fórmulas de
represión y el diligente veto a las disposiciones de condena en organismos
internacionales.
Ahora, cuando ya no existe el amo protector y la humanidad se ha convencido
de que el marxismo-leninismo fue una ciencia-ficción aterradora, Castro
parece no percatarse de que para sobrevivir necesita de la comunidad de naciones,
esa misma comunidad de naciones que hace 20 meses le está pidiendo
que libere a los autores de La Patria es de Todos, que hace años le
pide que permita la democratización de Cuba.
La excusa, pobre por cierto, como dijo un parlamentario español, es
el embargo y la hostilidad norteamericana. Es decir, por la supuesta hostilidad
de Washington, el castrismo reprime. Kafkiano argumento. La Unión Soviética,
en sus buenos tiempos, no sufría embargo comercial alguno, era una
superpotencia con misiles intercontinentales apuntando hacia Nueva York y,
aún así, reprimía. Hoy día, China, con su estatu
de nación más favorecida, camino del capitalismo pero aún
comunista, reprime. No es la hostilidad de nadie, es la naturaleza de un sistema
enfermo, genéticamente represivo que no necesita enemigos para estrangular
a sus opositores, porque en el momento en que falten tiene suficientes teorías
a mano para inventar nuevos enemigos. Y de esa enfermedad teórica se
nutre la élite que gobierna, para mantenerse asida al poder. Para acabar
con quien piense diferente.
Gracias a Dios, la humanidad se está percatando de ello.

