Contacto Banner


America, Mundo Arte y Cultura Tecnologia Espectaculos Ciencia y SaludLatinos en EE.UU. Mexico Cuba Comida LatinaUn Poco de Humor Publicidad Quienes SomosCartas al EditorWho We Are Advertising Contact Us


La Virtud y la Inmigración Ilegal

“La enseñanza de la virtud es más noble que el examen inútil de las hondas llagas sociales.”

José Martí (“Revista Universal”, México 1876).


La virtud de esta república constitucional residía en la defensa de los tres derechos congénitos e inalienables que Thomas Jefferson identificara con precisión matemática; la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad. Tenemos derecho a la vida porque se origina sin la participación de nuestra voluntad: nos es dada. En la cultura judeocristiana se mantiene el derecho a defender la existencia hasta su arribo al fin natural. Los códigos de una sociedad civilizada siempre incluyen legítima defensa de la vida humana.

Otro derecho que la Declaración de Independencia enunciara sin agregarle condiciones es el disfrute de la libertad, que como el oxígeno no podemos ver o palpar, pero sin el cual nos asfixiamos. El tercer derecho definido por Jefferson no es la felicidad, sino su búsqueda. Este axioma del que han diferido ciertos filósofos del siglo XIX y un sinnúmero de promotores y agitadores, permite a la sociedad vivir libre.

El economista francés Frederic Bastiat explicó en 1850 el origen de las leyes en un breve tratado que apropiadamente titulara “La Ley”. Bastiat fue el primero en enunciar que la vida, la libertad y la propiedad precedieron a la ley y que esta se establece sólo para consagrarlas y defenderlas. Ese origen imposible de ignorar, fue intencionadamente soslayado por los más influyentes filósofos sociales precediendo a Bastiat, como su compatriota Jean Jacques Rousseau en “El espíritu de las leyes”, quizás el tratado social más leído de la época contemporánea, excepto “El Capital” de Karl Marx.

El alemán Marx, cuyas teorías nunca funcionaran en la práctica (por lo menos en proporción directa a la felicidad social) ha tenido infinidad de intérpretes. Quien más lejos llegara de ellos fue el fundador y primer líder del felizmente desaparecido estado totalitario que conocimos como Unión Soviética, Vladimir Ilyich Ulyanov, quien cambiara su apellido a Lenin en 1901. Otras variaciones totalitarias del marxismo en el siglo XX incluyeron el Fascio, fundado por un periodista italiano de filiación socialista llamado Benito Mussolini y su más conocido imitador, el austriaco Adolph Hitler, quien en alianza con los militaristas japoneses y Mussolini devastara al mundo a mediados del siglo pasado.

El fascismo tuvo predicamento entre muchos agitadores del siglo XX, con diversos niveles de éxito. Fracasó en el resto de Europa, incluso a pesar de salir victoriosas sus alianzas, como en la guerra civil de España donde los falangistas terminaron como socios menores e insignificantes de la tradicional dictadura franquista. Esta última, salvo algunas corruptelas y monopolios, favoreció el comercio libre y en feliz consecuencia no pudo sobrevivir la muerte de su “Caudillo”. Tres décadas después la democracia española sucumbiría al canto de sirenas del estado paternalista, junto al resto de Europa Occidental.

Irónicamente ha sido América, continente que se independizara como polo opuesto al autoritarismo europeo, en donde florecieran regímenes populistas de fachada democrática y realidad totalitaria, en consonancia más con la versión fascista mussoliniana que con el marxismo ortodoxo. En Iberoamérica espadones y tiranuelos del caudillismo tradicional en los años cuarenta y cincuenta dieron paso temporal a dos o tres décadas de democracia sin rigor legal y, quizás con la única excepción de Chile, favoreciendo un mercado raquítico en el que la competencia libre era la excepción y el clientelismo la regla oficial. No podía durar. Cuando se estudia el populismo de Chávez con seriedad analítica no puede evitarse esa conclusión. Porque nada nuevo hay en la Viña del Señor. ¿Es que acaso nos hemos olvidado de los dictadores populistas de antaño como el brasilero Getulio Vargas o el argentino Juan Perón? La esposa de este último afirmaba que “cada necesidad entraña un derecho”. Chávez tiene petróleo. Esa es la única diferencia.

La verdadera alternativa al estatismo y la corrupción en este Hemisferio la brindaba hasta hace poco el coloso empresarial norteamericano, cuyos aparentemente ilimitados recursos finacieros basados en trabajo inteligente y competitivo, atraían una oleada masiva de inmigración clandestina de otras regiones del continente y el resto del mundo. Históricamente las migraciones legales y las invasiones caóticas van siempre de lugares pobres o menos desarrollados, a territorios más prósperos. También las sociedades arbitrariamente regimentadas pierden población que huye hacia donde brindan mayor libertad y autonomía individuales. Eso se hace incluso a riesgo de la vida.

Cuando de pronto se reduce la densidad en esa marea humana que asedia a Norteamérica la prensa de “mainstream” se muestra sorprendida. Garantizo al amable lector que nada hay sorprendente en esa noticia. Nada ha hecho la presente administración por asegurar las fronteras. Tampoco hizo mucho la anterior. Tirios y troyanos tienen infames razones que en nada reflejan los intereses de Estados Unidos. Entonces... ¿por qué la reducción del influjo?

La respuesta es al mismo tiempo terriblemente simple y simplemente terrible: Estados Unidos está empezando a parecerse a los mismos lugares que los inmigrantes desean abandonar con tan admirable determinación.

La virtud republicana parece en vías de extinción. El tradicional reino de la ley se esfuma diariamente y su lugar lo ocupa sistemática, rápida y cotidianamente la mística del estado protector y la imposición casi tiránica de la agenda de un sonriente y predestinado líder a quien la mayor parte de la prensa adora con la cortesanía corrupta de quien se se somete a un tirano. Esto no es simple retórica o alegoría: el congreso no conoce, discute ni revela gastos billonarios ni se preocupa si ellos son viables o si van a arruinar tres futuras generaciones de contribuyentes. La constitución se ha convertido en instrumento que puede retorcerse a capricho y las coincidencias con el socialismo fascista en teoría y realidad son espeluznantes.

No hay sorpresas para mí en la disminución del influjo ilegal por las fronteras de Norteamérica. ¿Para qué salir de una república bananera para ingresar a otra?

Su
D
irección Electrónica:



Escriba su Comentario:
 

© Hugo J. Byrne

La Columna de Hugo J. Byrne


Fiesta Latina - Contribuciones de los hispanos a EE.UU.

Café Impresso (otras columnas)

Para recibir el boletín de Contacto con nuevos artículos...

© Contacto Magazine

Todos los Derechos Reservados. Prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos periodísticos de Contacto Magazine en medios impresos, radio y televisión, libros, sitios web de Internet, CDs, DVDs y otros medios de comunicación masiva. Los interesados en recibir una licencia de reproducción del contenido de Contacto Magazine, pueden enviar una solicitud al editor.


América-Mundo, Arte y Cultura, Espectáculos, Ciencia y Salud, Latinos en EE.UU., México, Cuba, Tecnología, Un Poco de Humor, Comida Latina, Portada, Directorio Comercial Clasificado

Contacto Logo

Hugo Byrne