

Carta Abierta al Enemigo
Una sólida medida de nuestro éxito es la reacción histérica de los enemigos de la libertad y dignidad de Cuba. Desde hace algún tiempo observo que muchos lectores son recipientes de correspondencia enemiga, llenas de informaciones tendenciosas de hace más de veinte años y emanadas originalmente de La Habana, tratando de presentar un cuadro histórico distorsionado de Cuba antes del cáncer castrista y uno rosado del presente. Desesperadamente tratan de desvirtuar nuestras evidencias del horrible fracaso del régimen en todos sus experimentos y en especial en la economía cubana, culpando de los mismos al llamado "embargo económico del Imperio".
Quizás la mejor evidencia de ese fracaso sea la tácita admisión del mismo por parte de La Habana. Las cifras y datos que aparecen a continuación provienen del Régimen y datan de febrero del 2007. Los comentarios son por supuesto míos y asumo por ellos toda responsabilidad.
Sin veleidades autárquicas, Cuba era virtualmente autosuficiente en materia de producción de alimentos para consumo nacional antes de 1959. Los castristas y sus compañeros de viaje argumentan que eso era causado por una supuesta desigualdad en la distribución de los alimentos. Sus propias estadísticas prueban que eso es una burda falacia propagandística. Algunos renglones como el arroz, de extraordinario consumo en la tradicional dieta criolla, a menudo se importaban, pero eso aparece históricamente más la excepción que la regla.
En febrero del 2007 la Viceministra de Economía y Planificación del Régimen, Magalys Calvo, anunció que Cuba se veía en la necesidad de importar casi el 85% de los alimentos consumidos por el pueblo. Pregunta: ¿Para un resultado tan abismal como ese, era necesaria una dictadura socialista y totalitaria de casi ya medio siglo con supresión completa de derechos humanos básicos y persecución terrorista a quien los defendiera?
De acuerdo a las estadísticas de La Habana, Cuba cuenta hoy con unas 3,870,000 cabezas de ganado vacuno. No se sabe con certeza cómo se ha podido llegar a ese cálculo, pues el último censo vacuno castrista data de 1978. La población cubana actual es de poco más de 11,200,000 habitantes. En 1957, con una población de menos de siete millones de habitantes, Cuba contaba con casi 5 millones de cabezas de ganado vacuno y a mediados de los años 30 la ganadería vacuna cubana era mayor que la población del país. No cabe duda que el castrismo ha hecho milagros para "avanzar" la industria ganadera cubana. Quizás sea por eso que los niños de más de 7 años de edad no pueden consumir leche de vaca. Quien lo ponga en duda debe enterarse de las disposiciones del propio Régimen. Pero, ¿quién no se acuerda de Ubre Blanca? Las fotos del Carcamal en Jefe junto a esa vaca campeona hicieron ridícula historia. Pero no desesperen, el castrismo tiene todavía una oportunidad futura en el problema ganadero: la población de Cuba, de acuerdo a cifras oficiales, decreció en el 2006 y en especial su índice relativo de nacimientos. En la increíble posibilidad que dentro de 20 años todavía exista el Régimen, habría relativamente menos niños de menos de 7 años.
No sería necesario repetir aquí el desastre espantoso de la industria azucarera cubana bajo el Régimen castrista. Pero aunque el resultado de la última zafra nunca se ha dado a la publicidad por obvias razones, recordemos que la zafra del 2006 ha sido la segunda más pobre desde nuestra independencia de España. Eso es, si aceptamos las cifras oficiales. ¿Sería esta última peor que las de los tiempos coloniales? ¿De no ser así, por qué no se publica esa cifra? ¿O es la zafra también "secreto de estado", como la enfermedad del Carcamal en jefe?
Por supuesto, quienes leen con fruición la historia apópcrifa que les envía La Habana, todavía degluten el cacareado lema del "monocultivo" ¿Estaba preocupado Castro por ese terrible monocultivo cuando forzó a toda la población y dedicó todos los recursos nacionales en el fracasado esfuerzo de la zafra de 10 millones de toneladas en 1970? El desbarajuste económico nacional que esa locura creó, se hizo sentir profundamente durante décadas y en ciertos aspectos todavía se sufre.
En la actualidad Cuba importa según el Régimen, tanto café como azúcar de caña, para saciar la magra y regimentada demanda nacional. El primer exportador de azúcar a Castro en la actualidad es Brasil, país que hace 47 años producía y exportaba mucho menos que Cuba. El café nunca fue importado por Cuba antes de Castro. Por el contrario, era uno de los más productivos renglones de exportación.
Por supuesto, aunque nadie con dos onzas de materia gris lo crea o tan siquiera lo entienda, de acuerdo a La Habana todo esto es, "directa o indirectamente" consecuencia del "bloqueo" económico norteamericano. ¡Gran "bloqueo"!
Para los autómatas humanoides que presten oído a semenjante
fantasía, tengo una muy simple preguntita. ¿Saben quién
es el proveedor número uno de productos agrarios a Castro y Compañía? ¿Por
qué no se lo preguntan a La Habana?
© Hugo J. Byrne
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