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Editorial
Cuba, Tiempo de Cambio
La actual incertidumbre que se vive en Cuba provocada por una presunta
cirugía a Fidel Castro, pone de manifiesto la necesidad de
realizar impostergables cambios políticos estructurales y transparentes
en la isla, en favor del mejoramiento de la calidad de vida de los
cubanos.
Es obvio que algo ha pasado con el dictador, esté vivo, muerto,
enfermo o saludable. La confusa proclama leída el 31 de julio
pasado huele más a testamento político y a reparto del
poder, que a información sobre el estado de salud de un hombre
que ha usurpado el ejercicio del gobierno durante casi cinco décadas,
en una nación cuyos habitantes viven con unos 40 centavos de
dólar al día y son golpeados por turbas oficialistas
o van a la cárcel cuando critican al gobierno.
Los logros de la revolución cubana no son otros que haber convertido
a Cuba en una nación en ruinas, con hombres, mujeres y niños
que, cada vez que pueden, se lanzan a las peligrosas aguas del Estrecho
de la Florida para huir del "paraíso socialista"
que les construyó Fidel Castro, rumbo al "infierno imperialista"
de Estados Unidos.
El embargo comercial y financiero de Estados Unidos a Castro, muy
similar al que la comunidad internacional impuso a Sudáfrica
por su política de "apartheid", permite desde hace
años que el gobierno comunista cubano compre alimentos y medicinas
a empresas estadounidenses. Además, el régimen cubano,
propietario de todos los medios de producción y servicios de
Cuba, tiene relaciones comerciales con 180 países del mundo
en los cuales puede comprar lo que necesita a precios muy inferiores
a los que tendría que pagar en Estados Unidos. Pero el régimen
de Castro ha estado gastando el dinero de la nación cubana
en fracasadas campañas militares y guerrilleras, y en proyectos
de relaciones públicas internacionales, con el único
propósito de crear regímenes represivos, corruptos e
ineficientes como el cubano, desde la lejana década de los
años 60, y de seguir atado al poder en la actualidad.
¿De qué sirven centenares de miles de universitarios
que reciben salarios de mendigos y miles policlínicos donde
faltan hasta las aspirinas, si la nación se muere de hambre
y de miedo ante el peso omnipotente y omnipresente del Estado comunista,
que todavía se sustenta en una ideología que fracasó
estrepitosamente a finales del siglo XX?
Quienes califican de inmorales las actitudes firmes frente a la dictadura
cubana, debían pensar que lo verdaderamente inmoral es mantener
una cruel tolerancia hacia el régimen de La Habana, porque
tal tolerancia significa reivindicar miles de ejecuciones en paredones
de fusilamiento, decenas de miles de prisioneros políticos
y la perpetuación de la ausencia de libertades y derechos que
ha agobiado a los cubanos desde 1959.
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Castro
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Publicado el 4 de agosto de 2006
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