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¿Cuba
al Borde de un Cambio Espectacular? Por
JESUS HERNANDEZ CUELLAR
La entrega provisional de poderes civiles y militares presuntamente
hecha por Fidel Castro a su hermano Raúl y a otros funcionarios
cubanos, con motivo de una cirugía intestinal, es posiblemente
la noticia más trascendente que se haya dado en Cuba desde
la crisis de los misiles de octubre de 1962.
Para la mayoría de los analistas, el escenario inmediato presenta
tres posibilidades: una, que todo podría estar ocurriendo como
lo explicó Carlos Valenciaga, el desconocido jefe de despacho
de Castro, es decir, que sea cierto que el líder cubano fue
intervenido quirúrgicamente y esté en proceso de recuperación;
la segunda opción sería que Castro ya esté muerto
o en estado muy grave, y sus más cercanos colaboradores estén
prepararando el terreno para dar esta espectacular noticia; y por
último, que este anuncio sea un complot del dictador y sus
servicios de inteligencia para medir el pulso de la opinión
pública, dentro y fuera de Cuba, con respecto a las posibilidades
de supervivencia del castrismo sin Fidel Castro.
Pero quienes han conocido al dirigente cubano durante sus 47 años
y medio de gobierno, consideran que Castro, en vida, jamás
habría hecho una delegación de poderes civiles y militares
como la que se ha anunciado, ni siquiera con "carácter
provisional", mucho menos por una cirugía.
De manera que la balanza se inclina hacia la posibilidad de que efectivamente
el dictador caribeño, archi-enemigo de Estados Unidos y del
capitalismo mundial, esté, como mínimo, inconsciente
o en estado de salud muy grave.
Hay también antecedentes que hacen pensar que Castro habría
estado preparándose para su muerte cercana. Hace muy poco,
por primera vez en los casi 50 años de castrismo, el líder
cubano, con apoyo de su prensa oficialista, celebró por todo
lo alto el 75 cumpleaños de su hermano Raúl. Desde ese
día, los medios de comunicación cubanos han estado destacando
la importancia del general Raúl Castro, como parte de la historia
de la revolución cubana. Esto es algo sin precedente en Cuba.
Si Fidel Castro, como en otras ocasiones tras rumores de su muerte,
reaparece públicamente en pocas semanas, este no es el momento
que muchos cubanos han esperado por casi medio siglo.
Pero si realmente Castro está muerto o a punto de morir, Cuba
estaría al borde de un cambio político y estructural,
como sociedad humana, cuyas consecuencias casi nadie puede predecir.
Hay que tomar en cuenta que el régimen cubano no es una simple
dictadura más, dedicada sólo a reprimir a sus opositores.
Desde 1959, la llamada revolución cubana convirtió a
Cuba en un país comunista, en el que el Estado es el dueño
de todos los medios de producción y servicios, incluidos los
medios de comunicación social que están completamente
al servicio de la dictadura como aparatos de propaganda. Además,
el gobierno de Castro es el único empleador en la isla, donde
los cubanos no tienen derecho a tener negocios propios ni a salir
de su país sin permiso de las autoridades. Quienes expresan
opiniones críticas del gobierno sufren penas de cárcel
e inclusive golpizas por parte de turbas civiles organizadas por el
aparato represivo del régimen.
Por otra parte, ese tipo de sistema político-económico-social,
inclusive desde los días de los grandes subsidios que otorgaba
la desaparecida Unión Soviética, llevó a Cuba
a la ruina económica. Hoy día el salario promedio en
Cuba es de aproximadamente 12 dólares mensuales, es decir,
muy por debajo del crítico nivel de pobreza de un dólar
por día, que toma como referencia la Organización de
Naciones Unidas.
De manera que un verdadero cambio político en Cuba, no significa
simplemente sustituir a Castro por otras figuras. Es mucho más
que eso, y mucha gente se pregunta cómo podría hacerse
una transición de esta naturaleza en un país con ciudadanos
cargados de odio por casi 50 años de ejecuciones en paredones
de fusilamiento, largas condenas a prisión y una miseria económica
inimaginable, para muchos extranjeros.
De hecho, las preguntas que se hacen muchos son éstas: ¿podrán
Raúl Castro y otras figuras del aparato burocrático
del régimen dar continuidad a ese sistema? ¿Aceptarán
el pueblo cubano y la opinión pública internacional
el mismo régimen pero con otros líderes sin la fuerza
y el talento conspirativo y verbal de Fidel Castro? Carismático,
gran orador y gran conspirador, Castro se las ha ingeniado durante
décadas para defender lo indefendible, y sobre todo para hacerle
sentir a la sociedad cubana que estar en desacuerdo con él
es estar de acuerdo con todo lo malo del mundo.
Fue muy significativo que las turbas civiles que golpearon y hostigaron
a la disidente cubana Marta Beatriz Roque hace un par de meses, la
hayan visitado el 31 de julio para decirle que podía expresarse
como quisiera, que no tomarían represalias contra ella. Pero
el 1 de agosto le avisaron de que si llamaba a Estados Unidos, quemarían
su casa.
Este hecho pone de manifiesto que hay inseguridad y desorden en los
propios protagonistas de la actualidad política, inclusive
a niveles muy elementales como el de la represión callejera.
Las próximas horas serán críticas para entender
en qué situación real se encuentra Fidel Castro, y para
empezar a pensar en un cambio político, económico y
social, de carácter espectacular, en una Cuba agobiada por
el hambre y por el miedo. Sección
Especial por la Enfermedad de Castro
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