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La Historia es Aquí y Ahora

Diálogo con la poetisa María Elena Cruz Varela

("Las perfecciones me inspiran serias sospechas siempre. Y en cuanto a la historia más. Una cosa que yo reivindico es que pensar constantemente hacia atrás nos invalida de la conciencia clara de que hacer la historia es aquí y ahora, lo demas es crónica. Y de que todos estamos haciendo la historia todos los días del mundo. Y esto no es grandilocuencia ni megalomanía, es conciencia absoluta de que tu revista es parte de la historia, mis escritos son parte de la historia. El que se calla, hace la historia con el silencio. Y el que habla, hace la historia con la palabra. Pero no podemos pensar que la historia es algo fuera de nosotros, una suprarrealidad a la que no tenemos acceso. Rechazo rotundamente que el peso de nuestros próceres me niegue la posibilidad de ser una hacedora de historia..., y con ello estoy defendiendo mi derecho a equivocarme").

Por JESUS HERNANDEZ CUELLAR

Con una polineuritis que a veces le deja sin sensibilidad el lado derecho de su cuerpo, la poetisa María Elena Cruz Varela abandonó una oscura cárcel cubana luego de haber sido sumergida en ella por el delito de divulgar "propaganda enemiga". Antes de su arresto y condena a prisión en 1991, fue brutalmente golpeada por turbas organizadas por el Ministerio del Interior de Cuba. Había cometido la osadía de coordinar la difusión -firmante ella también- de una declaración de intelectuales que se oponía a la política de Fidel Castro de "Socialismo o Muerte". Es, definitivamente, una defensora de la vida. Tiene poco más de 40 años de edad. Durante su cautiverio fue aspirante a la candidatura del Premio Nóbel de la Paz. Al salir de la cárcel dijo que prefería vivir como poeta y no morir como héroe. Todavía lo dice. Lo dirá siempre, porque se identifica más con lo cotidiano de la vida, con el antihéroe, que con la rígida posición del prócer. Eso es lo que dice ella, sinceramente, con ese aliento que caracteriza a quienes fueron condenados a vivir con la belleza poética en la punta de los labios. Pero sus amigos y simpatizantes la consideran una heroina. Lo es, posiblemente, muy a su pesar.

Desde su apartamento en Madrid, donde escribe críticas literarias y otras piezas para el diario ABC, Cruz Varela, concedió esta entrevista:

_ En Cuba ha proliferado un movimiento de derechos humanos, una prensa independiente, un contingente de artistas contestatarios. ¿Es esto síntoma de apertura o de desgaste?

M.E.C.V.- No hay ninguna apertura. Es algo que está sucediendo al margen de la voluntad del gobierno. Yo pienso que en Cuba nunca hubo un proyecto de gobierno, lo que hay es un aparato represivo muy bien montado para garantizar la permanencia de un hombre en el poder. El régimen no puede abarcar prolijamente cada detallito. Están tan ensimismados en mantenerse en el poder, que hay zonas que se les escapan. Esto no quiere decir que no puedan hacer una arremetida violenta, como la "Primavera de Praga".

_ ¿Qué hay del nuevo exilio cubano en Europa? ¿Es monolíticamente anticastrista?

M.E.C.V.- Yo creo que ya monolíticamente castrista no queda ni Fidel Castro. Pero lo monolíticamente anticastrista es una definición demasiado redonda. Yo creo que hay personas que todavía tienen una especie de sentimiento vergonzante, personas que se tratan de amparar bajo una falseada social-democracia para no bandear de un extremo al otro. No creo que haya precisamente defensores del castrismo, pero sí hay mucha gente con miedo dentro de ese exilio de "terciopelo" a perder los puntos referenciales que les quedan. Y por eso quizás se aferran a la idea de defender cosas que ya, a todas vistas, son indefendibles.

_ Se dice que persiste, en ciertos círculos intelectuales europeos, el empeño de justificar a Castro e ignorar a la oposición cubana.

M.E.C.V.- Hay un fenómeno, y sobre todo en esta parte de Europa donde estoy viviendo ahora, que no es precisamente un fenómeno procastrista, a pesar de que todavía quedan vestigios de admiración por esa especie de erótica del poder que ha ejercido Fidel Castro, un fenómeno formado por personas que se consideran "progres" y piensan que es de buen gusto defender el socialismo, o las ventajas sociales que en un momento pudo haber tenido la revolución. Creo que parten de un desconocimiento, están muy atrincherados. En el fondo lo que hay son los rezagos del 98 (la guerra hispano-americana). Más que un fidelismo, o más que la defensa de un proyecto fracasado, lo que hay es un "antimperialismo", y para eso utilizan la figura de este David que eligió a su propio Goliath, porque tú eres grande en la medida en que tu enemigo lo es, ¿no? Generalmente, nunca se enfrentan a un debate serio, nunca acceden a un encuentro de intercambio serio, sino que se limitan a gritar, a ofender, a atrincherarse.

_ ¿Hay una cultura cubana del castrismo, tiene legitimidad esa cultura?

M.E.C.V.- Yo creo que apareció una literatura revolucionaria entre comillas, y que fue tan coyuntural y circunstancial como las coyunturas y circunstancias que dieron origen a esta pseudocultura. No fue tanto un movimiento cultural como un movimiento de comisarios de la cultura, similar a la del modelo que estábamos copiando. Esencialmente, sí defiendo la existencia de una cultura cubana que ha estado por encima de la inmediatez. Existió de entrada, desde los pintores hasta los poetas, una obra totalmente cuestionadora y contestataria, que nunca salió a la luz en el extranjero porque los medios de incomunicación social que están al servicio del Comité Central del Partido, nunca lo permitieron. Hay una voluntad de cultura mucho más importante que esa transitoriedad a la que nos vimos condenados en las décadas del 60 y 70. Ya después de los 80, la cosa se hizo un poco más difícil para el gobierno en este sentido. Inclusive hubo marejadas de manifestaciones culturales en las calles, como fue el movimiento ArteCalle, absolutamente transgresor, cuestionador y hasta violento en sus posiciones estéticas.

Yo agradezco infinitamente haber tenido la posibilidad de haber visto y vivido desde adentro todo ese movimiento. Estuve también muy cerca de la prensa independiente, en tanto que estoy profundamente vinculada a personas como Raúl Rivero, un excelente poeta (y presidente de CubaPress), que no tuvo ningún reparo en decir me equivoqué. En un momento dado creyó en determinadas cosas, y cuando dejó de creer no tuvo inconveniente en decirlo. El fue el primer intelectual cubano que yo fui a ver con la "Carta de los Diez" en la mano. Y cuando la leyó, sin el más mínimo titubeo la firmó, y así se ha mantenido hasta este momento dentro de Cuba.

_ ¿Qué significa la literatura para María Elena Cruz Varela?

M.E.C.V.- La literatura para mí, en un primer momento, más que al hacerla, cuando leía la escrita por otro, fue la posibilidad de expresar cosas, esas cosas recónditas que uno siente. Cuando empecé a escribir fue porque no me alcanzaban los medios comunes que tenía a mi alcance para poder decir todo lo que tenía por dentro. Para mí la literatura es todo, es mi vida, es además con lo que me gano la vida. Para mí tiene tanta importancia un artículo periodístico que mueva opinión como un poema como los del El Angel Agotado. La literatura es Cabrera Infante y es Reinaldo Arenas, la literatura es la historia embellecida.

_ ¿Cuál es el mejor libro que has escrito?

M.E.C.V.- El Angel Agotado. Es el libro que me ha estremecido. Es un poemario. Fue escrito totalmente dentro de Cuba, en un estado casi febril, en poco tiempo.

_ ¿Qué significa ser una escritora exiliada?

M.E.C.V.- En Cuba yo era la voz del otro, y había asumido la voz del otro. ¿Para quién iba a escribir ahora? Fue una angustia que tuve durante casi un año, durante el proceso de adaptación, en que se te remueven todas tus estructuras. Ya nada es lo que fue, todo tiene que ser. Quizás a partir del premio Mariano de Cavia (del diario ABC de Madrid), que me sorprendió muchísimo -fui la primera mujer en 78 años en recibirlo y la primera persona iberoamericana-, sentí una gran ayuda. Y me di cuenta de que ese otro interlocutor estaba en España. Sin perder mi sentido de pertenencia a la isla. No sabía que en España tenía infinidad de lectores, y empecé a comprender que dónde quiera que tú estés ese otro va a estar también. A la vez que ya tú sabes que ese fenómeno existe, empiezas a funcionar. Yo escribo de los cubanos, sobre los cubanos, para los cubanos, pero eso va dirigido a los españoles. He tenido sorpresas increibles.

_ ¿Qué fue la "Carta de los Diez"?

M.E.C.V.- En junio del 91 se produjo una declaración de intelectuales. Diez intelectuales firmamos una demanda al gobierno, y esto desencadenó una ofensiva a través de Granma y de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Ahí estuvimos involucrados José Lorenzo Fuentes, Manuel Granados, Raúl Rivero, Manuel Díaz Martinez, Bernardo Marquet Ravelo..., la mayoría excepto Rivero salió al exilio. La arremetida fue terrible, nos acusaron, me acusaron a mí personalmente de estar a las órdenes de la CIA, algo ridiculísimo porque si le fuéramos a hacer caso a Fidel Castro, la plantilla, el presupuesto de la CIA ya hubiera quebrado. Pues Abel Prieto, actual ministro de Cultura, que era presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, encabezó una arremetida brutal contra nosotros. Esto conllevó a intentos de soborno, amenazas, chantaje. Todos nos mantuvimos firmes, soportamos la presión.

_ Abel Prieto es el nuevo ministro de Cultura de Cuba. ¿Qué significa esto? Alguna vez dijiste que en el post-castrismo podrías coexistir con él.

M.E.C.V.- Prieto ha sido miembro del Buró Político y viceministro de Cultura. Y realmente Armando Hart ya no era más que una especie de holograma dentro de ese juego de roles, estaba de más desde hacía muchísimo tiempo, por un desgaste generacional inclusive. La llegada de Abel Prieto coincide con la arremetida contra la prensa independiente, que sucede tres días después de su nombramiento. Pienso que ha aprendido mucho, que no significa bueno. Y en el supuesto de que en dos, tres, cinco años -Prieto es un hombre joven- terminara la era de los Castro en el poder, se supone que los que regresemos vamos a tener que coexistir, no congeniar ni contemporizar, con estas personas. Yo, particularmente, que parto de un presupuesto humanista, que pienso que nadie debe pagar un gramo más de lo que debe ni menos tampoco, que no promuevo la venganza ni el revanchismo, no le daría un mitin de repudio a nadie. Yo no sería tampoco de las que dice: yo no estoy de acuerdo con tus ideas y las respeto. No, no, yo no estoy de acuerdo con tus ideas y las combato, pero como ser humano trataré de respetarte hasta las últimas consecuencias.

_ ¿Crees que en el post-castrismo los que actuaron como comisarios tendrán algun espacio, que la sociedad los aceptaría?

M.E.C.V.- Eso es muy difícil de responder. Te puedo responder por mí. Yo creo que para no repetir la misma historia ni los mismos extremos, pienso que una buena novela, un buen libro de poemas, un buen ensayo, un buen cuadro, hechos por algunos de estos señores, son respetables porque pertenecen al patrimonio nacional cubano. Ahora, lo que sí no creo es que ninguno de estos señores tenga derecho otra vez a intervenir en el destino político del país, y mucho menos que tenga derecho a decidir el destino, la vida o la obra de los demás. Ya se equivocaron lo suficiente. El que escribe que se dedique a escribir y el que pinta que se dedique a pintar. Pero no tienen derecho a desarrollar ninguna responsabilidad civil en la sociedad.

_ ¿Quién es Abel Prieto?

M.E.C.V.- Abel Prieto es un escritor con muy poca obra. Es un denostador de mi persona y de la de Raúl Rivero, y no tiene una obra que lo pueda respaldar como un intelectual. Creo que es un administrador, un comisario de esa pseudocultura circunstancial y coyuntural. Y de esos casos hay bastante.

_ ¿Crees que la sociedad cubana, quizás por desinformación, fue insensible ante lo que tú sufriste?

M.E.C.V.- No, para nada. En lo absoluto. Es más creo que me conocen de punta a cabo en la isla. Creo que el mejor publicitador que pude haber tenido fue el mismo gobierno cubano con su brutalidad y sus métodos totalmente medievales. Inclusive antes de los actos de repudio en mi casa se comía con lo que la gente del pueblo, anónimos, me dejaban a veces en la puerta de la casa, en bolsitas. Los que hayan participado en el mitin de repudio no invalidan para nada al resto. Todo fue muy doloroso pero muy hermoso. Cuando me detuvieron, los que estaban en primera fila alrededor del auto-patrulla eran los que me gritaban, pero muchos de los que estaban en segunda y tercera filas me hacían la "v" de la victoria.

(Esta entrevista se publicó originalmente en CONTACTO en marzo de 1997).

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Publicado el 27 de octubre de 2001 en CONTACTO Magazine


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