
La Creatividad del Socialismo Chavista
En Cuba, por los años 70, corría un chiste que narraba la historia de un dirigiente revolucionario que sufría de tanto desequilibrio emocional, que en un discurso ante las masas dijo que la producción industrial cubana era tan eficiente que para el año 2000 tendría los mismos niveles que tenía en 1958. En la Venezuela de Hugo Chávez, la creatividad del socialismo del siglo XXI es tanta, que en poco tiempo el Estado venezolano tendrá un control de los medios de producción y servicios similar al control absoluto que tuvo el gobierno comunista soviético sobre esos medios, entre 1917 y 1991. La diferencia es que un buen día, sin invasiones extranjeras ni embargos comerciales, los soviéticos, cansados de la censura, la represión, la escasez y el fracaso, renunciaron a su ideología y se desintegraron como nación.
A principios de julio, después de una larga jornada de intervenciones de empresas, el gobierno de Chávez ordenó el cierre de 285 radioemisoras y canales de televisión, y anunció que abrirá procesos "sancionarios" contra los medios de comunicación social que ofrecen espacios a organizaciones opositoras.
En lo que va de 2009, Chávez ha comenzado el proceso de toma de activos de 74 empresas que prestaban servicios al monopolio estatal petrolero PDVSA. Previamente, había nacionalizado la Siderúrgica del Orinoco, había estatizado CANTV, la mayor compañía venezolana de telecomunicaciones, Electricidad Caracas, la mayor empresa de energía del país, firmas dedicadas a la fabricación de cemento, las de sector de alimentos, y está poniendo fin a la cruzada de tomar el control de la banca.
China, que tiene una amistad discreta con Chávez, comenzó hace 20 años un proceso inverso. Los chinos, cansados de transportarse en bicicletas, de vestir de gris y de comer sólo arroz, decidieron abrir las puertas al capitalismo y a la inversión extranjera. Hoy día, China es el país que más rápidamente está eliminando la pobreza en el mundo.
Las lecciones de la Unión Soviética y China, y la de su mentor ideológico Fidel Castro, que desde hace 50 años dirige una Cuba que se está cayendo a pedazos, no parecen convencer a Chávez de que su socialismo del siglo XXI es una repetición de fracasos muy conocidos, con beneficios pobrísimos para la sociedad.
Eso sí, aquellos regímenes ya desaparecidos total o parcialmente, y el de Cuba, han garantizado a sus líderes una larga y antidemocrática carrera política. El soviético Josef Stalin, por ejemplo, estuvo 29 años en el trono bolchevique. Mao Zedong, el gran timonel chino, dirigió los destinos de la República Popular China durante 27 años. Castro ha hecho lo mismo con Cuba durante medio siglo.
Si ese sistema ha sido un rotundo fracaso económico y tuvo el trágico saldo de 100 millones de muertes, no hay dudas de que Chávez está más interesado en los beneficios individuales del poder, que en el progreso real de Venezuela y de sus aliados. El control absoluto de los bienes de producción y servicios, y sobre todo de los medios de comunciación social, garantiza esa larga permanencia en el poder.
Al caudillo venezolano también se puede aplicar el refrán de "dime con quién andas y te diré quién eres". Sus grandes amigos no son figuras prominentes ni respetables. Son dictadores. Castro en primerísimo lugar; el controversial líder iraní Mahmud Ahmadineyad, atrapado ahora en medio de protestas populares por un evidente fraude y promotor de la idea de "borrar a Israel de la faz de la Tierra"; Kim Jong-Il, el delirante déspota de Corea del Norte, que cada día tiene un nuevo chantaje nuclear para sus vecinos asiáticos y para el mundo occidental. No cuentan personajes de segunda categoría, que viven del petróleo venezolano y tienen las mismas ambiciones que el caudillo del "Arauca vibrador".
Si Chávez puede desmentir todo el inventario histórico anterior,
seriamente, debería explicar entonces con meridiana claridad, cuáles
son los beneficios reales del llamado socialismo del siglo XXI, y qué ventajas
ha otorgado a algún pueblo de este planeta, la permanencia en el poder
de un solo hombre durante 20, 30, 40 ó 50 años.
No se esfuerce,
señor presidente, no hay tales beneficios, sólo hay ficción
de falsos mesías.
(Hernández Cuéllar es director y editor de Contacto Magazine,
revista que fundó en julio de 1994 en Los Angeles, California. Ha
sido además redactor de la agencia EFE en La Habana, Cuba, San José,
Costa Rica, y Los Angeles, California, así como editor metropolitano
del diario La Opinión de Los Angeles e instructor de periodismo
de la Universidad de California en Los Angeles, UCLA --- Biografía).
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