
Revista Encuentro, la Historia se Repite
Un terremoto centenario, que parece estar oculto en el subsuelo de muchos proyectos cubanos y al acecho del éxito de cada uno de ellos, ha estremecido la revista cultural Encuentro de la Cultura Cubana, que se edita en España. Sus figuras más conocidas han renunciado al Consejo de Redacción y se han sumado a una prometedora aventura llamada Diario de Cuba.
Entre esas figuras está el poeta y periodista Raúl Rivero, condenado a 20 años de prisión durante la ola de encarcelamientos de disidentes de marzo de 2003 y luego excarcelado. Rivero es un nombre imprescindible de la poesía, del periodismo independiente y de la oposición pacífica cubana. También ha renunciado el escritor Pablo Díaz Espí, hijo del fundador de Encuentro, el fallecido escritor y cineasta Jesús Díaz. Además, se separó del proyecto el académico y escritor Enrico Mario Santí, profesor de la Universidad de Kentucky y uno de los expertos más prominentes en literatura hispanoamericana que haya enseñado en las universidades de Estados Unidos.
Apenas una carta de Jorge Luis Arcos, otro escritor que renunció a Encuentro, permite entender entre líneas que se produjo un cataclismo dentro de la ya legendaria revista. Arcos menciona la frase "últimos y amargos sucesos" que le brindaron "suficiente información como para no querer participar" en la resurrección de Encuentro bajo la actual presidencia de Annabelle Rodríguez. Asimismo, trascendió que Antonio José Ponte, codirector, renunció a su cargo por diferencias con Rodríguez.
Hasta el momento en que se produjo este cisma, Encuentro de la Cultura Cubana y su edición digital cubaencuentro.com habían sido puntos de referencia importantísimos en cuanto a temas políticos y culturales cubanos. Ojalá lo sean por mucho tiempo más. Y que también lo sea el Diario de Cuba. Análisis, ensayos breves y crónicas de plumas cubanas muy serias, fotos y versiones digitales de obras plásticas han pasado por las páginas de esa revista como testimonio de una Cuba cada vez más sumida en el surrealismo político. Encuentro ha sido la Carteles de finales del siglo XX y principios del siglo XXI. El hecho de que los medios oficialistas cubanos hayan sido y sean un ejercicio dadaísta de propaganda, y de que el país propiamente haya estado gobernado por una dictadura totalitaria durante 50 años, hizo posible que una revista como Encuentro tuviese que nacer y desarrollarse fuera de Cuba. Carteles nació y murió dentro de Cuba.
No estoy interesado en explorar las causas reales de las diferencias que hay entre el grupo que se va y el que se queda. Creo que ya las ví antes. Estoy seguro de que han existido siempre. Parecen ser parte del aparato genético de la nación cubana. No importa el rostro que hayan tomado esas causas en la polémica interna de Encuentro. Sé que estas cosas ocurren en otros grupos nacionales, en otras culturas. Ahí está la separación de The Beatles, por ejemplo. Las que dieron al traste con la Revolución Mexicana. Las que provocaron crisis y muertes de otras revistas, de movimientos artísticos y literarios. Pero en este caso, sospecho que son las mismas causas que explican el por qué fuimos el primer territorio que pisó Cristóbal Colón en 1492 y el último que se independizó de España, en 1898. Las mismas que produjeron el grito de Yara en octubre de 1868, más de medio siglo después de que todas las naciones latinoamericanas hubiesen alcanzado su independencia. Las mismas que provocaron que aquella gesta sucumbiera 10 años después en medio de una amarga derrota. Las mismas que han permitido que Cuba haya estado secuestrada por una élite amante de la demagogia y la represión política durante 51 años. De hecho, Cuba ha sido el único país del mundo occidental que ha sufrido esta última experiencia, inexplicable por lo delirante, además. Son las mismas causas. No estoy culpando a los que se van, tampoco a los que se quedan. Estoy diciendo que en algún momento tendremos que analizar seriamente por qué nos han ocurrido todas estas cosas, desde la llegada de Colón hasta las divisiones dentro del equipo de Encuentro.
Sé que las mutaciones genéticas son posibles. Eso me ayuda a tener una esperanza mínima de que en algún momento los cubanos, tan buenos escritores, músicos, pintores, poetas, cineastas, científicos, deportistas, arquitectos, empresarios, ganemos esos componentes básicos del equilibrio llamados tolerancia, conciliación, respeto a la opinión del prójimo y disciplina en materia de aceptar la decisión de las mayorías.
Mientras la controversia de Encuentro arde en Madrid, sede de la revista, y en otros puntos cardinales donde radican los colaboradores de la misma, en La Habana, hoy 1 de enero de 2010, una élite de verdugos mitómanos celebra el 51 aniversario de su ascenso al poder, regocijada en su océano de intolerancia, radicalismo, tácticas divisionistas, irrespeto al prójimo e incapacidad para crear bienestar en libertad.
¿Habrán tenido algo que ver los largos tentáculos conspirativos
de esa élite
con la crisis interna de Encuentro? Si así ocurrió, debió haber
sido fácil provocar el caos. Somos muy buenos para caer en
brazos de la división y el aislamiento.
(Hernández Cuéllar es director y editor de Contacto Magazine,
revista que fundó en julio de 1994 en Los Angeles, California. Ha
sido además redactor de la agencia EFE en La Habana, Cuba, San José,
Costa Rica, y Los Angeles, California, así como editor metropolitano
del diario La Opinión de Los Angeles e instructor de periodismo
de la Universidad de California en Los Angeles, UCLA --- Biografía).
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