
Ramiro Valdés, ¿Experto en Energía?
De no ser por lo trágico del tema, sería para echarse a reir al escuchar la noticia de que el viejo lobo de la represión política cubana, el comandante Ramiro Valdés, ha viajado a Venezuela para ayudar al país andino con su crisis energética. ¿No era Venezuela la que ayudaba a Cuba con el asunto de la energía?
Valdés, de 78 años de edad y fundador de casi todos los aparatos represivos cubanos, presenta un largo y oscuro historial de violaciones de derechos humanos durante más de medio siglo de carrera política y policial. Ministro del Interior de 1961 a 1968 y una vez más de 1979 a 1985, y creador de la temible policía política cubana, este hombre que combatió en la Sierra Maestra en contra de Fulgencio Batista, es la última carta de triunfo de los hermanos Fidel y Raúl Castro para ayudar al teniente coronel Hugo Chávez a conservar el control político que está perdiendo a velocidad extrema. Se considera que el castrismo y los Castro existen todavía, 51 años después de haber llegado al poder, gracias a que Chávez mantiene económicamente al minusválido estado comunista cubano. Si la extrema izquierda pierde Venezuela, se pierde toda la poca fuerza que conserva el izquierdismo radical.
El caso de Valdés como asesor del gobierno venezolano en materia energética, hace recordar a los cubanos el igualmente ridículo caso de los soviéticos asesores de Cuba en asuntos relacionados con la industria azucarera. Los rusos no habían visto una caña de azúcar en su vida, hasta que Castro llegó al poder y firmó con ellos un tratado bilateral, en febrero de 1960.
La realidad es que los Castro observan a los estudiantes venezolanos en las calles, a la oposición democrática que hace alianzas, la inflación que golpea duramente los bolsillos del venezolano de a pie, los apagones eléctricos que están afectando a los hogares de Venezuela, como ha ocurrido en Cuba durante décadas, y fijan su experimentada atención en el hecho de que cada vez menos países están dispuestos a apoyar un disparate como el autodenominado "socialismo del siglo XXI" de Hugo Chávez, al percatarse de que ese supuesto principio no es más que una consigna del tambaleante movimiento neocomunista.
Seamos realistas. ¿Qué es Cuba? Un país desplomado. ¿Por
el embargo de Estados Unidos? La China de Mao Zedong no tenía embargo,
y murieron en ella no menos de 20 millones de chinos por las hambrunas ocasionadas
por el sistema de propiedad estatal de los medios de producción. La
Albania comunista de Enver Hoxha tampoco tuvo embargo, sólo hambrunas
y represión.
Luego entonces, ¿cómo puede un estado fallido ayudar en matería
energética a una nación petrolera que lo mantiene vivo? Es difícil
encontrar la respuesta a esa pregunta. De hecho, no hay respuesta. ¿Qué sabe
hacer bien el estado cubano? Esta pregunta sí tiene respuesta: reprimir
para conservar el poder.
A eso ha ido Ramiro Valdés a Venezuela. En eso sí es un verdadero
experto.
(Hernández Cuéllar es director y editor de Contacto Magazine,
revista que fundó en julio de 1994 en Los Angeles, California. Ha
sido además redactor de la agencia EFE en La Habana, Cuba, San José,
Costa Rica, y Los Angeles, California, así como editor metropolitano
del diario La Opinión de Los Angeles e instructor de periodismo
de la Universidad de California en Los Angeles, UCLA --- Biografía).
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