

Los amigos íntimos de Hugo Chávez la han emprendido contra la incursión militar colombiana contra los asentamientos narcoterroristas de las FARC en territorio ecuatoriano, que costó la vida al alto dirigente guerrillero Raúl Reyes. El propio presidente Rafael Correa actuó de una manera cuando recibió la llamada de aviso de su colega colombiano Alvaro Uribe, y de otra manera cuando habló con Chávez. La clave de esta polémica fronteriza está ante los ojos de todos. Esta clave no es otra que los datos descubiertos en la computadora de Reyes, que inculpan a Chávez y a Correa en materia de apoyo a las FARC.
Chávez y Correa saben que Uribe es un hombre serio. Que cuando dijo en diciembre pasado que las FARC no tenían en su poder al niño Enmanuel, fue cierto. Y ahora, Uribe someterá el contenido de la computadora de Reyes al escrutinio de expertos internacionales, como sometió el ADN de Enmanuel a otros expertos.
La computadora de Reyes tiene documentos, según el gobierno de Uribe, que revelan la entrega de Chávez a las FARC de 300 millones de dólares. Los datos revelan igualmente que altos funcionarios de Ecuador han estado protegiendo al grupo narcoterrorista más antiguo del Hemisferio Occidental, en su propio territorio, a sabiendas de que ese apoyo prolonga el sufrimiento de los secuestrados por las FARC, la violencia y el narcotráfico que afecta no sólo a Colombia, sino también a territorios vecinos.
Se sabe también que en el pasado reciente, cuando Colombia ha avisado a Ecuador de asentamientos de las FARC en suelo ecuatoriano, no ha sido posible emprender ninguna acción contra el grupo narcoterrorista.
La habitual estridencia verbal de Chávez, mayor que la de Correa y secundada por la del ex dictador y ahora presidente constitucional de Nicaragua, Daniel Ortega, está encaminada a desviar la atención del contenido revelador de la computadora de Raúl Reyes. Así ha actuado Chávez en sus casi 10 años de gobierno, todo el tiempo. La polémica, también artificial, con Colombia en diciembre pasado, estuvo igualmente encaminada a desviar la atención del desastre del referendo sobre la reforma constitucional venezolana y del fracaso económico del proyecto bolivariano, en medio de la escasez de alimentos básicos, la corrupción galopante, la inflación y los altos niveles de criminalidad que corroen a Venezuela, a pesar de la bonanza petrolera que ha disfrutado ese país suramericano. No pasa desapercibido el apoyo de los esposos Kirchner de Argentina a la causa de Chávez y Correa contra Colombia. No hay que olvidar que está pendiente una investigación sobre el apoyo de Chávez a la campaña electoral de Cristina Fernández de Kirchner y el famoso maletín volador, con 800 mil dólares, aparentemente enviado por el gobierno de Venezuela a la actual presidenta argentina.
Veamos lo que tienen que decir Chávez y Correa, Ortega,
Evo Morales y los Kirchner, cuando expertos internacionales revelen el contenido
real de la computadora de Reyes. Mientras tanto, Colombia lucha prácticamente
sola contra la adversidad que representan los secuestros, los asesinatos,
el narcotráfico
y los atentados explosivos de las FARC, en una larga cruzada militar que
se ha prolongado por más
de 40 años.
Sí, invadir un territorio extranjero es un acto de violación
de la soberanía,
es decir, un delito, pero de acuerdo con las leyes internacionales es igualmente
un delito albergar, proteger y apoyar a grupos terroristas como las FARC. Mucho
peor si se ha hecho continuamente y con conocimiento de causa. Esto último
han hecho Chávez, Correa, Ortega y Morales, con las narcoguerrilas colombianas.
(Hernández Cuéllar es director y editor de Contacto Magazine,
revista que fundó en julio de 1994 en Los Angeles, California. Ha
sido además redactor de la agencia EFE en La Habana, Cuba, San José,
Costa Rica, y Los Angeles, California, así como editor metropolitano
del diario La Opinión de Los Angeles e instructor de periodismo
de la Universidad de California en Los Angeles, UCLA --- Biografía).
Los Medios Hispanos de EE.UU. al Borde
de una Revolución
Café Impresso (otras columnas)
