

¿Hay Futuro para el Periodismo Ciudadano?
Durante los últimos años se ha visto una explosiva participación de ciudadanos y comunidades, en el intercambio y la difusión de materiales informativos, presentados en texto, audio y video. Los nuevos medios y las más recientes tecnologías han permitido el nacimiento de este fenómeno, que muchos llaman periodismo ciudadano o periodismo participativo.
Posiblemente, el mundo no había visto algo igual desde la invención de la imprenta. Sólo que ahora, la participación ciudadana es muy superior y cuenta con un ingrediente absolutamente nuevo, del cual la humanidad no pudo disfrutar ni al inventarse la imprenta, ni los medios impresos, ni la radio, ni el cine, ni la televisión. Este ingrediente es la interactividad, entendido como tal la disponibilidad de una serie de herramientas que permiten una comunicación inmediata, en una autopista de muchas vías, en muchas direcciones, y que están al alcance de muchas personas.
Algunos amantes del llamado periodismo ciudadano han decretado la muerte del periodismo tradicional. Muchos periodistas son entusiastas defensores de esta forma, mucho más democrática, de intervención de la sociedad en el proceso informativo. Hay una gran cantidad de anécdotas que se han convertido en testimonio histórico de la fuerza de este fenómeno. Por ejemplo, los atentados terroristas en Madrid y Londres, en los que la participación ciudadana en la divulgación de imágenes y relatos de la tragedia fue extraordinaria. Las presiones ciudadanas durante las elecciones presidenciales de Estados Unidos en 2004, también ayudaron a entender que vivíamos en una nueva era. Otros se han convertido en fuertes críticos, por lo menos, del concepto de periodismo ciudadano. Estos críticos no quieren mezclar la palabra periodismo con el fenómeno. Consideran que el periodismo es una profesión que tiene reglas concretas, toda una ética centenaria, y como todas las profesiones, una técnica que hay que saber usar.
La experiencia más interesante de periodismo ciudadano no está en Estados Unidos, donde hay más de 200 millones de internautas, ni en Europa. Está en Corea del Sur. Allí nació OhmyNews.com, un periódico online que tiene esta controversial divisa: "cualquier ciudadano es un reportero". Fue fundado el 22 de febrero de 2000 por Oh Yeon Ho. En sus momentos de gloria ha contado con la participación de 44 mil colaboradores aficionados, pero aproximadamente 55 profesionales escriben el 20 por ciento de su contenido y editan los materiales de los colaboradores. Se publican 150 artículos diarios. Su edición internacional aparece en inglés y tiene más de mil 500 colaboradores. En total, tiene 90 empleados de tiempo completo. Se trata de una experiencia masiva que no se ha podido repetir en otros países. OhmyNews parece ser el espectáculo de estudio más interesante en cuanto al llamado periodismo ciudadano, porque nos ayuda a entender de dónde viene el fenómeno participativo y hacia dónde va.
En diciembre de 2002, OhmyNews fue la pieza clave de la elección del presidente Roh Moo Hyun, quien tras su triunfo electoral concedió su primera entrevista a ese medio. En febrero del mismo año, OhmyNews firmó un contrato de inversión por 11 millones de dólares con el banco japonés Softbank, para operar en Japón. Fue tan criticada la edición japonesa, que en noviembre de 2006 el medio canceló la participación ciudadana. Oh admitió que la experiencia nipona había sido un fracaso.
El pasado 24 de noviembre de 2007, OhmyNews abrió una "escuela de periodismo ciudadano" a 90 minutos de Seúl, con clases de periodismo, uso de cámaras digitales y fotoperiodismo.
Moraleja: hay que encontrar un equilibrio, un término medio, entre el fructífero y elogiable fenómeno de la participación popular y el periodismo profesional. Quizás estamos hablando de una participación ciudadana como complemento, no como sustitución, del ejercicio periodístico.
Si OhmyNews decidió abrir una escuela de periodismo, fue porque el enorme caudal de información enviado diariamente por sus colaboradores, en gran medida, carecía de rigor profesional y ante los ojos de mucha gente, no sólo de los japoneses, carecía también -seguramente por la ausencia de rigor- de la credibilidad que necesita la divulgación profesional de noticias.
El punto es que de la misma manera que no existe una
medicina ciudadana, ni una ingeniería ciudadana, tampoco existe un periodismo ciudadano.
Pero vale la pena salvar la parte productiva de estas nuevas formas de difusión
de la información, en poder de los ciudadanos, porque la humanidad
necesitó millones de años para llegar al nacimiento de Internet,
de la fotografía digital y de la telefonía móvil, que
son las herramientas que han permitido todo esto. Desaprovecharlas, es algo
parecido a un pecado ... ¿será correcto decir, pecado digital?
(Hernández Cuéllar es director y editor de Contacto Magazine,
revista que fundó en julio de 1994 en Los Angeles, California. Ha
sido además redactor de la agencia EFE en La Habana, Cuba, San José,
Costa Rica, y Los Angeles, California, así como editor metropolitano
del diario La Opinión de Los Angeles e instructor de periodismo
de la Universidad de California en Los Angeles, UCLA --- Biografía).
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