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Lo de Fidel es de Fidel, lo del Otro es Negociable

Intercambios Culturales entre Cuba y Estados Unidos

Los intercambios culturales entre los pueblos son casi siempre elogiables. Por naturaleza, son hermosos. Estados Unidos ha comenzado a reactivar esos intercambios con Cuba, congelados desde 2003 por el fusilamiento de tres jóvenes y por largas condenas a prisión que el gobierno cubano impuso a 75 disidentes. Esta nueva ola de intercambios coincide con la controversia que se ha desatado a partir del anuncio del concierto que el cantautor colombiano Juanes realizará en La Habana, el próximo 20 de septiembre.

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Los intercambios culturales autorizados por Washington y La Habana llegaron a su punto máximo durante la década de los 90, cuando Bill Clinton era el inquilino de la Casa Blanca. En aquel momento, se produjo otra controversia parecida a la que rodea ahora a Juanes y a la que ya ha comenzado con la noticia de que el presidente Barack Obama quiere romper la inercia de las relaciones entre los dos países, con más intercambios culturales. Vinieron a Estados Unidos muchos artistas, escritores y académicos cubanos en los 90 y a principios de esta década. Algunos de sus colegas estadounidenses pudieron viajar a Cuba.

El punto es que el gobierno de Estados Unidos no censura a artistas y escritores, y el gobierno de Cuba sí. En mayo pasado, Cuba criticó la decisión de Washington de no conceder una visa al trovador oficialista cubano Silvio Rodríguez, pero la crítica se desvaneció con una respuesta lógica del Departamento de Estado: la solicitud de visa de Rodríguez llegó tarde. Mientras tanto, Willy Chirino nunca recibió respuesta del gobierno cubano a su pedido de ofrecer un concierto, vía satélite, a los jóvenes de la isla mediante una pantalla gigante que se colocaría en un lugar céntrico de la capital cubana. Chirino estaba dispuesto a correr con todos los gastos.

Es exactamente la actitud que tuvo La Habana, en la década de los 90, cuando la oposición democrática cubana denunciaba que los acuerdos de entonces entre ambos países no constituían intercambios culturales reales. Desde Cuba a Estados Unidos venía cualquiera. Pero Celia Cruz, todavía viva, Gloria Estefan, Olga Guillot, o el propio Chirino, no podían actuar en Cuba. En el caso de escritores y académicos, fuimos testigos de las visitas, por ejemplo, de Miguel Barnet a universidades y centros culturales de Estados Unidos, en los que Barnet mentía soberanamente sobre la censura del gobierno cubano a artistas y escritores. Otros, menos ortodoxos, callaban por miedo a recibir represalias al regresar a la isla. Pero lo triste del asunto es que Guillermo Cabrera Infante, fallecido en 2005 en Londres, donde vivió casi 40 años, nunca pudo regresar a Cuba, algo que tampoco pueden hacer la escritora Zoé Valdés, exiliada en Francia, ni la poetisa María Elena Cruz Varela, arrestada y torturada en 1991, que actualmente vive exiliada entre Madrid y Miami, entre otros muchos artistas y escritores cubanos de la diáspora.

En 1998 tuve la oportunidad de hablar largo rato con el cineasta Humberto Solás durante una fiesta privada en Hollywood. Coincidimos en muchos puntos de la censura cubana, y de las limitaciones políticas a que estaba sometido el arte cubano. Esas limitaciones, estuvimos de acuerdo, convertían al arte cubano en un arte mediatizado. Solás era un experto en inventar escenas cinematográficas que lo liberasen de algún acto de censura gubernamental. Nunca me atreví a revelar esta plática, que se produjo delante de varios amigos comunes, para evitar que Solás fuese reprimido a su regreso. Ahora me atrevo a hablar del tema porque el notable realizador cubano falleció en septiembre pasado. Los testigos de la plática, no me dejarían mentir. Espero que por esto no vayan a trasladar su tumba a un sitio menos visible.

La interpretación que podría hacerse de los intercambios culturales de los 90, y de los que ya están en marcha entre Cuba y Estados Unidos, es que fueron y serán víctimas de la filosofía autoritaria de Fidel Castro, como la define un viejo amigo mío, con estas palabras como si fuesen dichas por el anciano dictador: "lo mío es mío, lo tuyo es negociable".

(Hernández Cuéllar es director y editor de Contacto Magazine, revista que fundó en julio de 1994 en Los Angeles, California. Ha sido además redactor de la agencia EFE en La Habana, Cuba, San José, Costa Rica, y Los Angeles, California, así como editor metropolitano del diario La Opinión de Los Angeles e instructor de periodismo de la Universidad de California en Los Angeles, UCLA --- Biografía).

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