



Dime con quien andas, y te diré quién eres. Así reza este antiguo refrán, perfectamente aplicable al teniente coronel Hugo Chávez, presidente de Venezuela. El caudillo venezolano sabe que el desaparecido dictador libio Moamar Gadafi era un asesino consumado, autor de actos terroristas contra civiles, y de ataques militares contra su propio pueblo, así como de reconocidas violaciones a los derechos humanos, a lo largo de los 42 años que estuvo en el poder. Pero, para Chávez, Gadafi no era nada de esto, era sobre todo "un gran luchador, un revolucionario y un mártir".
El historial de Chávez en cuanto a ser admirador y amigo leal de dictadores y grupos paramilitares, data de los primeros días de su llegada al poder, tras ganar las elecciones de 1998. El ejemplo más palpable es su estrecha relación con Fidel Castro, el hombre que ha estado en el poder por más tiempo en la era moderna. Nada menos que 52 años. Después del desplome del mundo comunista en 1991, hecho histórico que comenzó en 1989 con la caída del Muro de Berlín, el régimen comunista de los hermanos Castro ha sobrevivido, precisamente, por la ayuda económica que Chávez ha entregado al gobierno de la pequeña isla del Caribe. Nadie eligió a través de un proceso auténticamente democrático a ninguno de los dos Castro. El régimen que ambos dirigen tiene un pésimo historial en materia de derechos humanos, según reconocidas organizaciones internacionales. Sobre todo en los últimos años, inclusive figuras de la izquierda mundial han firmado documentos críticos del gobierno comunista de La Habana, precisamente por actos de represión de las libertades y los derechos del ciudadano. Pero Chávez es el mejor amigo de ese régimen, al que ha confiado su seguridad personal y su salud, en medio de una dura batalla contra el cáncer.
Otro de los grandes amigotes del teniente coronel, es el "presidente" iraní Mahmud Ahmadineyad, ahijado de los ayatolas de Teherán, que ha propuesto borrar del mapa al estado de Israel, y se encuentra enfrascado en un conflicto político y diplomático con la Unión Europea y Estados Unidos, relacionado con la posible fabricación armas nucleares. Ahmadineyad ha sido acusado también de ordenar la masacre de civiles, durante las pasadas elecciones de Irán. Jóvenes iraníes salieron a las calles a protestar contra lo que calificaban de "fraude electoral", pero muchos nunca regresaron a sus casas. Pues bien, Hugo Chávez es amigo íntimo de este siniestro personaje. Ojo, durante las grandes manifestaciones contra Chávez, en abril de 2002, vimos pistoleros chavistas disparando contra las multitudes. Y los volvimos a ver disparando contra estudiantes, años después.
Todavía están frescas en la memoria de muchas personas, las palabras de elogio que Chávez regaló a las narcoguerrillas colombianas de las FARC, a las que calificó de "movimiento bolivariano", en episodios muy difíciles que ocurrieron durante el gobierno del presidente colombiano Alvaro Uribe. Secuestros, asesinatos y participación en el narcotráfico internacional, integran la carta de presentación de las FARC. A Chávez no le importó nada de esto. Defendió a este grupo guerrillero mientras pudo.
Su amistad con el horroroso régimen comunista de Corea del Norte, encabezado por Kim Jong-il, uno de los dictadores más represivos de Asia, hace honor también al dicho de "dime con quien andas, y te diré quién eres".
Nadie puede darse el lujo de defender a Francisco Franco y Augusto Pinochet, y al mismo tiempo mantener limpia su reputación democrática. Los epítetos de fascista se volcarían de inmediato sobre la persona que defendiese al dictador español o al dictador chileno.
Surge entonces una pregunta: ¿por qué un jefe de estado occidental, latinoamericano, que ha ganado varias elecciones por la vía de las urnas, tiene tal amistad con dictadores de tan escalofriante reputación en materia de derechos humanos?
A la hora de eliminar posiblidades, desde trastornos emocionales hasta favores políticos que hay que pagar, queda una posibilidad muy apegada a la lógica. Hugo Chávez ha ganado elecciones democráticamente, pero su naturaleza es antidemocrática y dictatorial. El gran revés sufrido por Chávez, no es el cáncer actual que lo flagela. Es haber nacido a destiempo. Haber llegado a la política fuera de época. Cuando Hugo Chávez fue elegido presidente de Venezuela, las dictaduras militares latinoamericanas habían desaparecido unos siete u ocho años antes, al igual que las ínfulas revolucionarias de cambiar las reglas del juego mediante una revolución armada. El mundo comunista, con el que se ha identificado mejor, se había desplomado también unos siete u ocho años antes. Y todas esas experiencias latinoamericanas y mundiales, hicieron posible que la democracia y el respeto a los derechos humanos fuesen vigilados con mayor rigor. Chávez no sólo llegó a destiempo, llegó además con una furia verbal cursi y anticuada, con un vocabulario que ayudó a algunos de sus amigos tres décadas atrás, pero que hoy son el hazme reir de las nuevas generaciones, más preocupadas por comunicarse a través de un teléfono inteligente, o por participar en algún debate vía Facebook. Es decir, por usar herramientas de largo alcance, creadas por el "enemigo imperialista".
Hay una pregunta más que surge para perjuicio de América Latina, en lo que se refiere a política y a políticos. Como ya sabemos, personajes como Chávez no existen en las geografías desarrolladas de Canadá, Australia, Japón, Suecia o Estados Unidos. Ni siquiera en la España moderna. Las nuestras, son criaturas con características especiales. Chávez no está solo, lo acompañan incondicionalmente el boliviano Evo Morales, el ecuatoriano Rafael Correa y el nicaragüense Daniel Ortega. Luego entonces, esa otra pregunta es: ¿por qué parimos estas especies, a lo Chávez, que en otras latitudes ya se extinguieron? No ha habido otro Hitler en Alemania, ni otro Mussolini en Italia. Tampoco ha habido otro Pinochet en Chile, ni otro Franco en España. Ni otro Stalin en Rusia, ni otro Nicolai Ceaucescu en Rumania.
Si usted tiene la respuesta, compártala aquí.
(Hernández Cuéllar es director y editor de Contacto Magazine,
revista que fundó en julio de 1994 en Los Angeles, California. Ha
sido además redactor de la agencia EFE en La Habana, Cuba, San José,
Costa Rica, y Los Angeles, California, así como editor metropolitano
del diario La Opinión de Los Angeles e instructor de periodismo
de la Universidad de California en Los Angeles, UCLA --- Biografía).
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