
Fox Estalla en Cólera
en Los Angeles


La Crisis de Vicente Fox
Desde el año 2000, en el comienzo mismo del siglo XXI, México se abrió a la democracia pluripartidista, un fenómeno político que en los últimos años han acariciado con mucha madurez naciones hispánicas como España y Chile, entre otras. El primer presidente de ese período, Vicente Fox, está hoy en la mira de las nuevas instituciones mexicanas, que se esfuerzan por estar a la altura de una democracia sólida. Sobre el mandatario pesan acusaciones de que se enriqueció de manera ilícita durante sus años de funcionario público, como gobernador de Guanajuato y presidente de México. Fox exige pruebas.
El nuevo México, después de 71 años de predominio autoritario del Partido Revolucionario Institucional (PRI), hace bien en exigir a sólo siete años de una nueva era, un comportamiento serio de sus políticos. Por supuesto, España, cuya democracia tiene ya 30 años y es el único país desarrollado de habla española, y Chile, que es el más cercano al desarrollo en América Latina con 17 años de gobiernos democráticos, no habían conseguido una verdadera madurez política cuando sus democracias tenían siete años de vida, como la tiene la de México en estos momentos.
Para quienes no somos mexicanos y vemos los toros desde la barrera, nos resulta difícil entender ciertas zonas oscuras del proceso que se está viviendo en México, especialmente con respecto a Fox, y la propia conducta de Fox. He compartido esta visión con colegas mexicanos y no mexicanos, en Estados Unidos. Muchos coinciden en que, en primer lugar, el PRI hizo un daño descomunal a México, por lo menos en sus últimos 30 años en el poder, en materia de transparencia y civilidad. Por otra parte, muchos mexicanos, inclusive intelectuales, no parecen tener conciencia de que vivieron bajo una dictadura de partido único, aun con ciertas libertades y derechos, durante siete décadas, y que esa condición intoxicó de rumores y especulaciones a toda la sociedad, como una especie de sustituto de la transparencia. En el pasado, los presidentes mexicanos eran emperadores intocables. Hoy no, por lo tanto, gobierno y oposición, medios de comunicación e instituciones políticas tienen responsabilidades iguales frente a las dudas. Así es la democracia.
De manera que esa intoxicación apasionada de las partes, parece ser la causa del laberíntico cantinfleo en que se encuentra la crisis de credibilidad que está sufriendo el ex presidente Fox, sea culpable o inocente.
Como periodista y como ciudadano, quiero saber dónde están las pruebas irrefutables que ponen claramente de manifiesto que Vicente Fox se enriqueció de manera ilícita durante sus años como funcionario público. También quiero saber por qué Fox, ante tales acusaciones y si cree que es inocente, no convoca a una conferencia de prensa con todos los datos en las manos, con las cuentas claras, y cierra este escándalo que perjudica a todo México, pero sobre todo a la imagen en el exterior del nuevo México.
Comprendo..., tal vez sea necesario esperar a que México
construya un poco más la madurez de su democracia, con el mismo tesón con
que hace 100 años hizo su revolución, a un precio de casi dos millones de
muertos... pero en paz.
(Hernández Cuéllar es director y editor de Contacto Magazine,
revista que fundó en julio de 1994 en Los Angeles, California. Ha
sido además redactor de la agencia EFE en La Habana, Cuba, San José,
Costa Rica, y Los Angeles, California, así como editor metropolitano
del diario La Opinión de Los Angeles e instructor de periodismo de
la Universidad de California en Los Angeles, UCLA --- Biografía).
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