
¿Cómo Está la Economía?
Después de casi dos años de recesión y un año de crisis financiera, muchos se preguntan si Estados Unidos está bien o mal en medio de este torbellino de noticias buenas y malas, miedos, despidos, deudas y pérdida de propiedades. Mientras tanto, el Fondo Monetario Internacional (FMI) declaró el 1 de octubre de 2009 que la recesión global había concluido para las grandes economías, excepto para España.
Precisamente cuando el FMI hace este anuncio, se conoce en Estados Unidos que la tasa de desempleo llegó a 9.8 por ciento, la más alta en 26 años. Hay en el país 15 millones de desempleados, siete millones 200 mil de ellos desde que comenzó la recesión en diciembre de 2007. La economía norteamericana, sin embargo, se resiste a llegar a la tasa de 10 por ciento de desocupación, que los expertos han pronosticado desde hace mucho y que todavía piensan que llegará antes de fin de año.
En esta ocasión, los hispanos salieron mejor parados, ya que su nivel de desempleo disminuyó por primera vez durante esta crisis, a 12.7 por ciento, de poco más de 13 por ciento que habían registrado en agosto.
El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, que previamente había dicho que Estados Unidos estaba ya en medio de la recuperación, lenta pero recuperación al fin, subrayó también el 1 de octubre que si la economía creciera a un ritmo anual de tres por ciento, ese ritmo no sería suficiente para aliviar el desempleo a corto plazo. Bernanke cree que el nivel desempleo continuará por encima del nueve por ciento hasta finales de 2010.
Economistas de diversas procedencias creen que el buen ritmo del crecimiento durante el tercer trimestre de 2009 marcó el fin de la recesión, por lo menos técnicamente. Lo que falta por saber es si ese crecimiento se mantendrá como hasta ahora en octubre, noviembre y diciembre, y sobre todo a principios de 2010. Mucho de este crecimiento se debió a programas gubernamentales de estímulo como el de Dinero por Autos Viejos, que ya concluyó.
Por otra parte, el miedo al desempleo, principalmente, mantiene el índice de confianza del consumidor en un nivel bajo. No hay que olvidar que el gasto del consumidor representa el 70 por ciento de la economía de Estados Unidos. Si el consumidor no gasta, la economía no crece. Si el desempleo continúa, el consumidor no gasta. Y esa es la clave verdadera de la lentitud de la recuperación.
Las pequeñas y medianas empresas están usando su imaginación a todo tren para atraer clientes, con programas especiales de descuentos, facilidades e incentivos. Otras, sin embargo, sobre todo las grandes, están detrás de los dólares de sus clientes de manera ridícula. No son pocos los casos de bancos y compañías de telecomunicaciones que enrolan a sus clientes en planes especiales, que esos consumidores no han aprobado. A veces, los clientes tienen que perder tiempo en llamar por teléfono o conectarse a Internet para deshacerse de los gastos que ocasionan esos planes. Asismismo, las grandes empresas han despedido a miles de trabajadores calificados que ganaban salarios decentes, para sustituirlos por personal inexperto al que pagan menos. Todo esto también está afectando la confianza del consumidor y a las propias empresas que emplean esos métodos, las cuales terminan sufriendo una inevitable pérdida de clientes. Es un círculo vicioso, que los más optimistas creen que terminará más temprano que tarde. Otros, más realistas, piensan que no se trata de un círculo vicioso, sino de un vicio que nada tiene que ver con la crisis, porque ha estado ahí, en las contaminaciones de la economía norteamericana desde tiempos remotos.
Las fiestas de Halloween, Thanksgiving y Navidad, ya muy cercanas, podrían
representar una ayuda notable, tal vez un cambio decisivo en el ritmo de
la recuperación. Sólo después de esa festiva época
del año, sabremos si el consumidor norteamericano está dispuesto
a abrir mucho más su billetera para gastar su dinero, algo que provocará en
los labios de la economía una amable sonrisa. Y habrá que examinar
si está dispuesto a hacerlo no sólo durante las fiestas, sino
también después de ese tradicional desfile de calabazas con
rostros humanos, pavos humeantes, regalos para los parientes y árboles
de Navidad. Si lo hace, estamos salvados. Si no lo hace, mucha gente testaruda
dirá lo que dijo Cantinflas cuando se cayó de la escalera..., "es
que yo bajo así".
(Hernández Cuéllar es director y editor de Contacto Magazine,
revista que fundó en julio de 1994 en Los Angeles, California. Ha
sido además redactor de la agencia EFE en La Habana, Cuba, San José,
Costa Rica, y Los Angeles, California, así como editor metropolitano
del diario La Opinión de Los Angeles e instructor de periodismo
de la Universidad de California en Los Angeles, UCLA --- Biografía).
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