
¿Cuba en la OEA, China en la ONU?
La Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) ha revocado la resolución mediante la que se expulsó a Cuba de ese organismo en 1962. En este momento penoso para la moral política de América, algunos se preguntan por qué China puede ser miembro permanente del Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU), con derecho de veto, y Cuba no puede ser miembro de la OEA. Es una muy buena pregunta, que casi siempre recibe una mala respuesta.
La realidad no es que China tenga un comportamiento diferente en materia de valores democráticos y respeto a los derechos humanos, ni que merezca el privilegio de estar en el Consejo de Seguridad porque haya emprendido reformas económicas capitalistas que la han convertido en la nación que más rápidamente está eliminando la pobreza en el mundo. O que cumpla de manera decente sus compromisos internacionales y Cuba no. De hecho, se está conmemorando el vigésimo aniversario de la matanza de la Plaza de Tiananmen, donde las autoridades comunistas chinas reprimieron salvajemente, en 1989, a un grupo de manifestantes que demandaba cambios democráticos. Se calcula que hubo dos mil 600 muertos, aunque el gobierno chino coloca la cifra en sólo 241. Todavía hoy, China esconde el suceso y censura las noticias del mismo.
La verdad desnuda es que el aparato político de la ONU nació enfermo en junio de 1945, y en medio de la enfermedad naciente, tres democracias y dos dictaduras, vencedoras en la Segunda Guerra Mundial, formaron el Consejo de Seguridad: Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia, las democracias, y la Unión Soviética y China, las dictaduras. La misión del Consejo de Seguridad ha sido una de las grandes utopías de la era moderna: preservar la paz en el mundo, después de la gran tragedia que significó la Segunda Guerra Mundial. La ONU nació con sólo 50 miembros y hoy día tiene 192.
China entró en la ONU como dictadura no comunista y esa dictadura fue vencida por la revolución comunista de Mao Zedong en 1949. La dictadura vencida se estableció en Taiwán como la República China hasta que en 1971 fue despojada de su puesto como legítima representante de todo el pueblo chino, por una resolución de la Asamblea General de la ONU. La China continental, comunista, ocupó su puesto. A finales de los 70, Taiwán o República China evolucionó poco a poco hacia un sistema democrático en pleno desarrollo. Sin embargo, sigue marginada de la ONU.
Con el fin de la Guerra Fría, la Unión Soviética se desintegró como nación en 1991 y Rusia heredó sus privilegios y obligaciones internacionales. Luego entonces, hoy día, el Consejo de Seguridad está formado por tres democracias y media, y una dictadura y media. La media de las dos partes es Rusia, con rostro democrático confuso, y comportamiento interno autoritario. La única dictadura entre los miembros permanentes, China.
La OEA, que nació tres años después, en abril de 1948, integrada por 21 países del Hemisferio Occidental, ha pasado por momentos parecidos. Dictaduras de derecha, dictaduras de izquierda, gobiernos corruptos, gobiernos decentes han mostrado sus rostros en ese organismo. La única diferencia es que el 11 de septiembre de 2001, el mismo día que estaban ocurriendo los ataques terroristas a Nueva York y Washington, la Asamblea General de la OEA, reunida en Lima, Perú, adoptó la Carta Democrática Interamericana, que obliga a los países miembros a organizar sus sociedades de manera democrática, con respeto a las libertades fundamentales y los derechos humanos. Es un requisito.
Ciertamente, la ONU promulgó en diciembre de 1948 la Declaración Universal de los Derechos Humanos, pero este formidable e histórico documento no obliga a los países miembros de la ONU a cumplir con sus postulados. Vamos, es como ese principio de la astrología sobre la conducta de los astros, que dice que éstos inclinan pero no obligan. La Carta Democrática Interamericana, sí. Esta carta fue posible porque en 2001, América Latina había disfrutado ya de un largo período de consolidación democrática, excepto en el caso de Cuba.
La otra verdad desnuda es que fuera de sus organismos humanitarios, la ONU es un caso perdido. De los 192 países miembros, apenas 45 cuentan con gobiernos legítimos elegidos por sus pueblos, que respetan las libertades públicas y los derechos ciudadanos. Los demás están gobernados por dictaduras, monarquías absolutas y regímenes autoritarios que en algunos casos presentan una máscara democrática, a fuerza de puro maquillaje.
Luego entonces, la respuesta a la pregunta de por qué Cuba no puede
pertenecer a la OEA y China sí puede ser miembro permanente del Consejo
de Seguridad de la ONU es muy sencilla: ni el gobierno de Cuba reúne
los requisitos morales que se exigen a los miembros de la OEA, ni China tiene
la autoridad moral para ser miembro permanente del Consejo de Seguridad.
Cualquier otra respuesta es, como dicen algunos latinoamericanos, soñar
con pajaritos preñados.
(Hernández Cuéllar es director y editor de Contacto Magazine,
revista que fundó en julio de 1994 en Los Angeles, California. Ha
sido además redactor de la agencia EFE en La Habana, Cuba, San José,
Costa Rica, y Los Angeles, California, así como editor metropolitano
del diario La Opinión de Los Angeles e instructor de periodismo
de la Universidad de California en Los Angeles, UCLA --- Biografía).
La OEA Revoca Expulsión de Cuba en 1962
Editorial
- Cuba y la Carta Democrática Interamericana
América Latina, Guerrillas y Soberanía
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