
Chávez, Copia Fiel de Fidel Castro
No son imágenes de la Cuba de los 60 las que se vieron alrededor del mundo el lunes 8 de febrero. Es un video del teniente coronel Hugo Chávez en un parque público del centro de Caracas, ordenando la expropiación de negocios a punta de dedo.
Es obvio que el caudillo venezolano ha entrado en una fase de radicalización extrema, que coincide con dos acontecimientos: las multitudinarias protestas de estudiantes y de la oposición, y la llegada a Venezuela del comandante Ramiro Valdés, siniestro represor cubano con un largo historial de violaciones de derechos humanos, que viajó para "asesorar" al gobierno venezolano.
Cuando Chávez fue elegido presidente por primera vez, en 1998, prometió emprender una revolución bolivariana, que con el tiempo llamó "el socialismo del siglo XXI". Dijo que era posible construir el socialismo en democracia. Más de una década después, con el acoso constante a la oposición, la exclusión de quienes piensan diferente, el cierre de medios de comunicación y la confiscación de propiedades, lo que queda de la democracia venezolana es apenas el voto confuso, si no amañado, del electorado.
Apresuradamente, Chávez sigue los pasos de su mentor, amigo personal y aliado cubano Fidel Castro, quien en 1960 confiscó todas las propiedades estadounidenses valoradas en aquella época en unos mil millones de dólares, y sólo las grandes empresas cubanas cuyo valor se calculaba en aproximadamente 25 mil millones de dólares. Comenzó la escasez, el desplome de las principales industrias y el hambre. Todavía no había embargo de Estados Unidos en aquel momento. Casi ocho años después, en marzo de 1968, Castro expropió todos los pequeños negocios que, casi desmantelados, permanecían prestando servicio a la población. Sobrevino el caos económico. Era difícil inclusive encontrar un sitio público donde tomar un vaso de agua, nada menos que en un país tropical.
Es muy difícil que Hugo Chávez y los pocos colaboradores medianamente informados que permanecen a su lado, no estén enterados de que el control absoluto de los bienes de producción y servicios por parte del Estado, es el camino más corto hacia el cataclismo económico, aun en países petroleros. Eso sí, está muy claro que podría ser también el camino más corto para construir un Estado totalitario, que garantice a sus líderes una larga permanencia en el poder. Así lo hicieron Castro y Stalin, Mao y Pol Pot. Desde hace mucho tiempo, quienes han conocido de primera mano la experiencia totalitaria cubana, saben que esa ha sido siempre la meta del teniente coronel venezolano.
Pero tal vez sea China, con su enorme población y sus tremendos recursos, la que mejor sirva de ejemplo. Durante la nefasta era de Mao, los chinos vivieron hambrunas enormes - se calcula que alrededor de 20 millones de chinos murieron de hambre -, represión política, en silencio, vestidos de gris, con la mirada perdida. Sólo con la llegada de la economía de mercado, los chinos pudieron recuperar la esperanza, aun bajo una dictadura comunista. Hoy China es la nación que más rápidamente está eliminando la pobreza en el mundo. Chávez parece estar ajeno a esta realidad. O como diría mi amigo y colaborador, el periodista Roberto Alvarez Quiñones, para esta gente radical "la realidad es agente de la CIA".
Chávez, como otros líderes autoritarios, ha olvidado totalmente que 50 años antes de que él llegara al Palacio de Miraflores, la Asamblea General de Naciones Unidas proclamó la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en la que el artículo 19 manifiesta claramente:
"Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión."
Y, por supuesto, en caso de que haya leído alguna vez este documento extraordinario, no parece haber prestado atención al artículo 17, que expresa con meridiana precisión:
"1. Toda persona tiene derecho a la propiedad, individual y colectivamente.
2. Nadie será privado arbitrariamente de su propiedad."
Con gran pena, hay que aceptar que Hugo Chávez, como Fidel Castro, ha estado violando derechos humanos, la soberanía de muchos países al inmiscuirse en los asuntos internos de sus vecinos y haciendo alianzas estratégicas con parias internacionales como el delirante dictador iraní Mahmoud Ahmadinejad, ante el silencio unas veces comprometido y otras comprometedor, de la mayoría de los gobiernos latinoamericanos y muy especialmente de la Organización de Estados Americanos (OEA), con la abierta complacencia de su secretario general, José Miguel Insulza.
Muchos latinoamericanos se quejan continuamente de que estadounidenses,
europeos y asiáticos no nos toman en cuenta, no nos respetan. Aquí viene
a cuento, con todo respeto, una pregunta fuerte. ¿Acaso,
en materia política, nos hemos dado a respetar?
(Hernández Cuéllar es director y editor de Contacto Magazine,
revista que fundó en julio de 1994 en Los Angeles, California. Ha
sido además redactor de la agencia EFE en La Habana, Cuba, San José,
Costa Rica, y Los Angeles, California, así como editor metropolitano
del diario La Opinión de Los Angeles e instructor de periodismo
de la Universidad de California en Los Angeles, UCLA --- Biografía).
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