

En los años 70, circulaba por toda La Habana un chiste acerca de un dirigente de la revolución que se había vuelto loco. El hombre había pronunciado un discurso en el que dijo que los avances de la sociedad socialista eran tan extraordinarios que para el año 2000, Cuba volvería a tener los niveles de producción que tenía en 1958.
Era un chiste peligroso, subversivo, vamos, contrarrevolucionario.
Cualquiera diría que la culminación del ciclo de aquel chiste se produjo en 1990 cuando algunos estudiantes de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de La Habana, colocaron un cartel en la puerta de dicha escuela, que decía lo siguiente: "Facultad de Ciencia Ficción".
Ahora, en marzo de 2008, somos testigos de un anuncio sin precedente hecho por el gobierno del general Raúl Castro: los cubanos van a poder comprar computadoras, celulares y hornos de micro-ondas, y es posible que se elimine la libreta de racionamiento y la represiva "tarjeta blanca", que es un permiso gubernamental para que los cubanos puedan entrar y salir de Cuba. Tómese en cuenta que actualmente sólo activar un celular en Cuba cuesta 120 dólares y el sueldo promedio del cubano no sobrepasa los 12 dólares mensuales. No hay acceso libre a Internet, de lo cual no se ha hablado, y apenas hay alimentos que colocar dentro del micro-ondas. Estos anuncios se están vendiendo a la opinión pública mundial como señales de cambio.
Pues bien, el ciclo del chiste del dirigente no ha terminado. Los anuncios mencionados, plagados de sospechas, son parte de aquel ciclo. Los cubanos creen que en la Cuba pre-castrista sus padres y abuelos vivían mucho mejor que ellos, y no les falta razón. Los niveles de producción eran mucho más altos, no había libreta de racionamiento, la educación no era doctrinaria, telefónos, automóviles, televisores y bicicletas estaban al alcance de muchos cubanos. Y cualquier cubano podía entrar y salir de su país, sin restricción alguna de parte del gobierno. De modo que el dirigente del chiste, no estaba tan loco. Y lo peor de todo, el año 2000 pasó hace ocho años, y los niveles actuales de producción no han alcanzado ni remotamente los que la nación cubana disfrutaba en 1958.
Por otra parte, tenemos las declaraciones de Mariela Castro, hija de Raúl Castro, a un diario italiano al que dijo que en Cuba sí hay libertad de expresión. Sus declaraciones coincidieron con el cierre del blog Generación Y, de la joven licenciada en filología Yoani Sánchez. Muy mal, pero pecata minuta si se compara con los casi 400 prisioneros políticos que hay en Cuba, de los que apenas se habla, 55 de los cuales fueron condenados durante la "primavera negra" de 2003 en medio de protestas internacionales. Prácticamente todos están tras las rejas por tratar de expresar un punto de vista diferente al del gobierno, y han sido acogidos como prisioneros de conciencia por Amnistía Internacional. Algunos están condenados a 20 y 28 años de cárcel.
La combinación del chiste del dirigente loco y la presunta política de cambios de Raúl Castro, podría ser ésta: cuando el gobierno cubano permita el flujo de alimentos, medicinas, ropa, zapatos, electrodomésticos, libros, música, y películas sin censura y libertad para viajar, cuando la revista Bohemia pueda reflejar el encarcelamiento de disidentes, como reflejó en 1953 el asalto al Cuartel Moncada encabezado por Fidel Castro, Cuba tenuemente comenzará a parecerse a la Cuba de Fulgencio Batista. Y esto sería una mala noticia, porque, como quiera que sea, era una Cuba que vivía bajo una dictadura, aunque fuese una dictadura que sólo duró seis años, nueve meses y 21 días.
Un momento..., no diga que la abundancia ha sido imposible
por culpa del embargo de Estados Unidos. Como dijo Jimmy Carter en La Habana,
en 2002, Cuba tiene relaciones comerciales con 180 países en los
cuales puede comprar lo que necesita a precios más bajos que los
de Estados Unidos. La Venezuela de Hugo Chávez no tiene embargo, es rica
por su gran producción de petróleo, y la escasez de alimentos ha comenzado
a hacer estragos en la pintoresca realidad venezolana.
(Hernández Cuéllar es director y editor de Contacto Magazine,
revista que fundó en julio de 1994 en Los Angeles, California. Ha
sido además redactor de la agencia EFE en La Habana, Cuba, San José,
Costa Rica, y Los Angeles, California, así como editor metropolitano
del diario La Opinión de Los Angeles e instructor de periodismo
de la Universidad de California en Los Angeles, UCLA --- Biografía).
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