
Cuatro Nocáuts a Fidel Castro en una Noche
Cuatro pugilistas cubanos que desertaron recientemente, obtuvieron sendas victorias en una jornada boxística espectacular en el Fontainebleau Hotel and Resort de Miami Beach, el viernes 22 de mayo de 2009. Pero sus victorias sobre el ring, que sin dudas permitirán a todos ellos subir a niveles más altos en el boxeo profesional, quizás no sean triunfos tan sensacionales como el nocáut que cada uno de estos peleadores propinó esa noche al dictador cubano Fidel Castro y a la élite gobernante de Cuba.
Ellos son el dos veces campeón olímpico y campeón mundial Guillermo Rigondeaux, que ganó por nocáut técnico a Juan Noriega en la categoría supergallo en el tercer asalto; Erislandy Lara, quien también se impuso por nocáut técnico frente al puertorriqueño Edwin Vázquez en el cuarto round; Yudel Johnson, que igualmente obtuvo la victoria por nocáut técnico frente Greg Weathers a los 52 segundos de haber comenzado la pelea; y Yordanis Despaigne, que ganó por decisión unánime a Robert Campbell. Lara ya tiene seis victorias en el boxeo profesional.
Rigondeaux, Johnson y Despaigne huyeron de Cuba en febrero pasado rumbo a México. Lara había desertado el año pasado, también hacia el país azteca. Todos son jóvenes deseosos de hacer carrera en el boxeo profesional, como la hicieron en el pasado lejano sus compatriotas Kid Chocolate, Kid Gavilán y Mantequilla Nápoles, entre otros grandes púgiles cubanos. ¿El obstáculo para convertir ese sueño en realidad? Fidel Castro. Los deportes profesionales están prohibidos en Cuba desde 1960, y todo atleta cubano que decida escoger ese camino, es calificado de "traidor a la Patria y a la revolución".
Rigondeaux y Lara protagonizaron una primera deserción en los Juegos Panamerianos de 2007 en Brasil. Con la complicidad de las autoridades brasileñas, ambos fueron devueltos a Cuba y finalmente separados del equipo nacional de boxeo. Si bien hubo pedidos de clemencia, inclusive del tres veces campeón olímpico Teófilo Stevenson, Castro se encargó de enjuiciar la conducta de los desertores en una de sus columnas, con estas palabras: "el atleta cubano que abandona su delegación es como el soldado que abandona a sus compañeros en medio del combate".
Antes de la pelea del 22 de mayo, Rigondeaux definió su actual situación
de manera muy precisa: "Ahora vivo nuevamente y van a ver de lo que
soy capaz".
De alguna manera, los triunfos de estos cuatro jóvenes son también un homenaje
a decenas de campeones olímpicos cubanos que viven en Cuba, ancianos, enfermos
y abandonados en la más absoluta miseria.
La historia de estos atletas es muy parecida a la de miles de cubanos, deportistas, artistas, escritores, pintores, empresarios, cineastas, ingenieros, obreros e inclusive ex agentes de los servicios de inteligencia, que han huido del "paraiso socialista" durante los últimos 50 años rumbo al "infierno capitalista" en busca de una vida mejor. Muchos miles más no lograron esa meta. Sus restos yacen en el fondo del Estrecho de la Florida, cuyas aguas plagadas de tiburones y tormentas, los derrotaron en la difícil travesía. Allí están como testimonio de la peor tragedia que haya vivido Cuba en mucho tiempo.
Los historiadores cubanos del futuro, tomarán nota de ello como un
símbolo del fracaso
del experimento político más nefasto que haya ocurrido en el
Hemisferio Occidental.
(Hernández Cuéllar es director y editor de Contacto Magazine,
revista que fundó en julio de 1994 en Los Angeles, California. Ha
sido además redactor de la agencia EFE en La Habana, Cuba, San José,
Costa Rica, y Los Angeles, California, así como editor metropolitano
del diario La Opinión de Los Angeles e instructor de periodismo
de la Universidad de California en Los Angeles, UCLA --- Biografía).
Café Impresso (otras columnas)



