Contacto Banner


America, Mundo Arte y Cultura Tecnologia Espectaculos Ciencia y SaludLatinos en EE.UU. Mexico Cuba Comida LatinaUn Poco de Humor Publicidad Quienes SomosCartas al EditorWho We Are Advertising Contact Us


Café Impresso


Michael Jackson y la Cultura de Masas

Debate entre el Arte de Ideas y el Entretenimiento Espectacular

La reacción mundial a la muerte de Michael Jackson puso de manifiesto el triunfo innegable de la cultura de masas, ahora fortalecida por Internet y la telefonía móvil. Millones de personas aprovecharon las nuevas tecnologías para expresar su dolor. Su ídolo ha muerto a los 50 años de edad, cuando se preparaba para una gira europea que comenzaría en Londres, el próximo 13 de julio. Los servidores de Google, CNN, Facebook, Wikipedia, Twitter e inclusive Contacto, colapsaron. Todas las cadenas de radio y televisión, las versiones digitales de los diarios y portales del mundo entero concentraron sus contenidos en la muerte del gran ícono de la música popular. Era el "rey del pop".

Nuestra experiencia fue inmediata. Publicamos la crónica de la muerte de Jackson, y una vez online ese documento fuimos a Internet a verlo. La foto colocada encima del titular, con la portada de los 25 años de su éxito Thriller, no se veía. Minutos después, no era posible acceder a ninguna página. El servidor estaba tan muerto como el gran artista. Los visitantes recibían un mensaje automático: "este servidor no está disponible por razones de mantenimiento o por estar muy ocupado". ContactoMagazine.com volvió a la normalidad un par de horas más tarde.

En la popular red social Twitter hubo 66.500 menciones a Michael Jackson. Twitter estuvo muerto varias horas. El diario Los Angeles Times, el más cercano al suceso entre los grandes periódicos, fue el primero en anunciar la muerte del artista en su edición digital. Casi al momento de dar la noticia, también cayó en coma. Google describió su experiencia respecto a la búsqueda de la frase "Michael Jackson died" de "volcánica". El gigante de las búsquedas estuvo aproximadamente media hora fuera del aire cibernético.

El tiempo promedio de descargar una página en ABC, America Online, CBS, CNN Money, MSNBC, el diario San Francisco Chronicle y Yahoo News pasó de menos de cuatro segundos a casi nueve, según la firma Keynote Systems. Hasta aquí el fenómeno tecnológico, que demostró entre otras cosas la fragilidad de Internet. Tarea para programadores e ingenieros de la informática.

En materia artística, la demanda global que experimentaron medios tradicionales y electrónicos por la muerte de Jackson, envía un mensaje muy importante al mundo de la cultura, dividida inevitablemente entre el entretenimiento espectacular y el grandioso pero moribundo arte de las ideas. Una síntesis de ambos mundos culturales, dentro de una misma obra de arte, fue visible precisamente en el videoclip de Thriller, que Jackson estrenó en 1982 y con el cual saltó a la fama. Muchos elementos de la producción de Thriller, reflejan el mundo teatral del director británico Peter Brooks, especialmente en su puesta en escena de la obra Marat Sade, título abreviado de La persecución y asesinato de Jean-Paul Marat interpretada por los reclusos del asilo de Charenton bajo la dirección del marqués de Sade. Fue una producción espectacular de la obra del alemán Peter Weiss, durante una temporada de la Royal Shakespeare Company de Londres, realizada en 1964. El resultado aparente fue algo así como teatro llevado al cine en su escenario natural. Pero el verdadero resultado fue una especie de cine teatralizado, o tal vez de teatro cinematográfico, con un nuevo lenguaje. Esto ocurrió hace 45 años y allí hubo muchos elementos rescatados 18 años después por los productores de Thriller y por el propio Jackson, consciente o inconscientemente.

No se puede entender el triunfo de la cultura de masas sólo desde la perspectiva de los medios masivos del siglo XX como la televisión, o de la nueva tecnología del siglo XXI. Tampoco desde la infantil idea de que se trata de un recurso narcotizante de los magnates de los medios, planeado en oscuras reuniones secretas del capitalismo mundial. Hay que ir un poco más allá en el tiempo y entender que en sus respectivas épocas, Sófocles, Esquilo y Shakespeare escribían y producían tragedias muy populares, que eran a la vez arte de ideas, ideas muy populares.

Cansado del arte y la estética de su tiempo, el franco-rumano Tristan Tzara y otros intelectuales europeos crearon el Dada o movimiento dadaísta en 1916, como una reacción de vanguardia que se rebelaba contra el arte tradicional. Fue un experimento interesante, un arte de protesta que descompuso las adormecidas convenciones de la poesía, la pintura, la música y el teatro. Años después, en 1924, el francés André Breton junto a otros intelectuales, dio a conocer su Manifiesto Surrealista, con propósitos similares, pero con propuestas más específicas acerca de cómo crear un arte nuevo. Picasso, por ejemplo, estuvo comprometido con estas dos experiencias, a pesar de que ya era un pintor consagrado, cuando ambas surgieron. En 1938, el dramaturgo y director teatral francés Antonin Artaud publicó su libro El teatro y su doble, en el que expuso su teoría del Teatro de la Crueldad, que como el Dada y el Surrealismo representaba una auténtica insurgencia contra lo que muchos pensadores europeos calificaban de decadencia de la civilización occidental. Todos ellos hacían un arte provocador, en ocasiones agresivo contra sus propios espectadores. Decían que había que molestar al público para hacerlo reflexionar sobre el mundo en que vivían. En aquellos momentos, el cine comenzaba un rápido proceso de consolidación como séptimo arte y la televisión no había nacido. Faltaba mucho para la llegada de The Beatles, de Michael Jackson y el hip hop.

Algunos experimentos bien intencionados, inclusive inteligentes, pueden tener resultados catastróficos. El Dada, el Surrealismo y el Teatro de la Crueldad, entre otros, podrían haber alcanzado ese resultado. Desde entonces, la catástrofe ha consistido en un terrible divorcio entre el arte de las ideas y las masas. La televisión, el cine de Hollywood y la música popular están dando el tiro de gracia al llamado arte de las ideas, cuyos defensores se mantienen atrapados desde hace décadas en el laberinto de no hacer concesiones al público, para no tener que autocensurar sus principios estéticos e ideológicos. Un laberinto que ha conducido al arte de las ideas a su autodestrucción. Con el paso de los años, cada vez menos espectadores renunciaron a perderse un concierto de Michael Jackson para ver una obra de arte de vanguardia, aun las que tenían grandes ideas, buenas, malas o regulares, acertadas o equivocadas, bien o mal plasmadas en el hecho artístico.

Ojo, además de Shakespeare hace 500 años, en la era moderna hay muchos artistas y escritores que han sabido vivir muy bien en ambos mundos. Por ejemplo, el director de cine norteamericano Steven Spielberg y el novelista colombiano Gabriel García Márquez, sobre todo en cuanto a calidad artística y calidad literaria, respectivamente.

Mientras tanto, Michael Jackson hizo su propia rebelión y su propia vanguardia, como The Beatles habían hecho las suyas en la década de los 60. En Thriller, Jackson incorporó a su videoclip, efectos especiales de luces, sonido y maquillaje para fabricar un mundo de horror en un cementerio imaginario. Llevó la expresión de su cuerpo a niveles insospechados. También causó las protestas de muchos, pero se comunicó perfectamente con su generación y con las dos que siguieron a su nacimiento como artista, no se divorció de ellas. Como empresario, se le atribuye el talento de haber colocado el mundo de los conciertos populares en categorías delirantes, y de haber sido uno de los precursores de la cadena musical MTV, la primera y más poderosa en la industria de los videoclips.

La división entre el arte de ideas y el entretenimiento espectacular, por supuesto, no terminará con la muerte del rey del pop. Seguirá su espiral indefinida, y será testigo de excepción de buenas y malas obras de arte, tanto en el ámbito de las ideas como en el del puro entretenimiento. El cantautor argentino Facundo Cabral me dijo hace más de 20 años, que admiraba más a un buen entertainer que a un mediocre autor del arte de las ideas. Porque, después de todo, las ideas de ese autor podrían estar equivocadas.

La verdad desnuda es que hay espacio para los dos mundos, sobre todo ahora que es posible aglutinar audiencias digitales a través de las redes sociales y otras muchas herramientas de Internet. Por supuesto, para los autores del arte de ideas, hacer millones con su arte como los hicieron Michael Jackson, Madonna, Steven Spielberg, Picasso, García Márquez y The Beatles, es harina de otro costal.

(Hernández Cuéllar es director y editor de Contacto Magazine, revista que fundó en julio de 1994 en Los Angeles, California. Ha sido además redactor de la agencia EFE en La Habana, Cuba, San José, Costa Rica, y Los Angeles, California, así como editor metropolitano del diario La Opinión de Los Angeles e instructor de periodismo de la Universidad de California en Los Angeles, UCLA --- Biografía).

Crónica de la Muerte de Michael Jackson

Fiesta Latina - Contribuciones de los hispanos a EE.UU.

Su
D
irección Electrónica:



Escriba su Comentario:
 


Café Impresso (otras columnas)





© Contacto Magazine

Todos los Derechos Reservados. Prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos periodísticos de Contacto Magazine en medios impresos, radio y televisión, libros, sitios web de Internet, CDs, DVDs y otros medios de comunicación masiva. Los interesados en recibir una licencia de reproducción del contenido de Contacto Magazine, pueden enviar una solicitud al editor.


América-Mundo, Arte y Cultura, Espectáculos, Ciencia y Salud, Latinos en EE.UU., México, Cuba, Tecnología, Un Poco de Humor, Comida Latina, Portada, Directorio Comercial Clasificado

Fiesta Latina
Contacto Logo