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Café Impresso


25 Años en Los Angeles

Con este cafecito impresso, celebro mis 25 años en esta telaraña de autopistas, Hollywood, inmigrantes, terremotos y alta tecnología que en 1781 alguien bautizó con el nombre de El Pueblo de Nuestra Señora la Reina de Los Angeles del Río Porciúncula. Vamos, Los Angeles. Llegué aquí la noche del 30 de marzo de 1984, con 9.2 por ciento de desempleo y las pandillas negras de los Crips y los Bloods desangrándose en las calles del sur. A todo tren, la ciudad se preparaba para los Juegos Olímpicos de ese año.

De sólo atravesar la ciudad desde el aeropuerto internacional hasta la casa de mi familia en Glendale, supe que mi nueva vida no sería fácil. Ni por la mente me pasó que algún día podría conducir un auto en la descomunal jungla de asfalto que mis ojos veían aquella noche de primavera. No había seguridad alguna de que podría reanudar aquí mi carrera periodística.

De las 30 películas más populares del año, sólo recuerdo Amadeus, sobre la vida de Mozart, y The Terminator, protagonizada por un joven austriaco, un tanto heroico, un tanto patético, que hoy día es nuestro flamante gobernador californiano, Arnold Schwarzenegger.

Mi prioridad, sin embargo, no era ver películas, ni asistir a los Juegos Olímpicos, ni preocuparme por los ríos de sangre de las pandillas. Ni siquiera reanudar mi carrera periodística. Era sacar a mi esposa e hijos de Cuba, algo que conseguí en sólo 18 meses con la ayuda de muchos amigos. Nunca antes había hecho tan buenos amigos en un tiempo tan corto.

Pinté casas, hice mudanzas, trabajé en una cafetería. A finales de agosto del mismo año 1984, después de las Olimpiadas, conseguí mi primer trabajo en un diario llamado Noticias del Mundo. El primer número del periódico salió a la calle el 1 de octubre de aquel año. Conocí a gente inolvidable en aquel diario. Mis jefes José Armando Valle, director, y Rafael Prieto Zartha, editor jefe, por ejemplo. Era una redacción plagada de jóvenes. Allí estaban periodistas muy conocidos hoy día. Martín Plascencia, Katia Ramírez, Rosa María Villalpando, Leticia García, María de los Angeles Padrón. Y veteranos como el maestro Octavio R. Costa, Pedro Valdivieso, Rafael "Felo" Ramírez, ex presidente del Colegio de Periodistas de Costa Rica, y Manolo Hernández, este último todavía joven pero con muchos años en la crónica deportiva y un Premio Nacional de Periodismo de su país, Venezuela.

Era una época en que las computadoras invadían las salas de redacción como intrusos animales futuristas, y las máquinas de fax eran toda una novedad que amenazaban la vida del teletipo. Cuando supe que gran parte del periódico se haría en Nueva York y se transmitiría vía satélite a una imprenta de Carson, California, tuve la sensación de que había aterrizado en otro planeta. El brillo juvenil de Madonna y Michael Jackson enloquecía a los jóvenes. Los Beatles eran considerados "viejitos", y los ecos mitológicos del boom literario latinoamericano empezaban a claudicar. La Guerra Fría, tres guerras civiles en Centroamérica, la apoteosis del narcotráfico en Colombia, las dictaduras del cono sur americano, las tropas de Fidel Castro en dos guerras convencionales en Africa, y una posible reforma migratoria en Estados Unidos, ocupaban la escena periodística.

El bautismo de fuego llegó la noche del 30 de octubre. El periódico estaba cerrado. Gran parte del equipo se había ido a casa. Cuando el diario estaba listo para imprimir, llegó la noticia de que la premier india Indira Gandhi, había sido acribillada a balazos y estaba al borde de la muerte. Todo se paralizó. Era muy poco lo que se sabía, apenas que Gandhi había sido atacada mientras iba camino de encontrarse con el actor británico Peter Ustinov, para una entrevista que sería parte de un documental de la televisión irlandesa. Pasaban las horas y no llegaba nada nuevo. Cuando estábamos decididos a imprimir, llegó el cable fatal. Gandhi había fallecido de 31 disparos hechos por dos de sus guardaespaldas. Noticias del Mundo circuló el 31 de octubre con el titular de cabeza Asesinan a Indira Gandhi. Lo mismo hicieron el L.A. Times y el ahora desaparecido Herald Examiner. Una reunión importante de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) sesionaba aquí, en Century City. Desafortunadamente, nuestra antigua competencia, el diario La Opinión, apareció con una pequeña nota titulada Hieren a Indira Gandhi, producto de una inexplicable muerte del entusiasmo que ese histórico diario corrigió con el paso de los años.

Creo que lo más importante que he hecho en mi vida ha sido, precisamente, venir a vivir a Estados Unidos. Fue una decisión que cambió mi vida. Y la cambió para bien. En estos últimos 25 años, he hecho cosas que no había ni soñado en mi primera juventud, entre ellas mis años en La Opinión, mi trabajo con EFE y los años intensos de Contacto Magazine desde 1994. Pero si nada de lo anterior hubiese ocurrido, haber estado aquí para vivir el episodio extraordinario del asesinato de Gandhi, aquella noche de pasión periodística certera, de todo un equipo bajo el mando de Prieto Zartha, bien habría valido aquel viaje del 30 de marzo de 1984 hasta la Terminal Tom Bradley del aeropuerto de Los Angeles.

Muchos sucesos como el de Gandhi, trabajados con la misma emoción, como el estallido del Challenger, la reforma migratoria de 1986, los disturbios civiles de 1992, inundaciones periódicas e irremediables, el terremoto de Northridge o los ataques terroristas de 2001, estremecieron mis entrañas años después. Sólo que el día del asesinato de la premier india, tenía yo 32 años recién cumplidos y la vida se empeñaba en decirme que había mucho por hacer. Un cuarto de siglo después, en materia de emociones, muy poco ha cambiado. Hay otras muchas cosas por hacer, con el mismo entusiasmo. ¿Otro cafecito?


(Hernández Cuéllar es director y editor de Contacto Magazine, revista que fundó en julio de 1994 en Los Angeles, California. Ha sido además redactor de la agencia EFE en La Habana, Cuba, San José, Costa Rica, y Los Angeles, California, así como editor metropolitano del diario La Opinión de Los Angeles e instructor de periodismo de la Universidad de California en Los Angeles, UCLA --- Biografía).

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