


El presidente John F. Kennedy y su esposa Jacqueline
en un acto de homenaje a los brigadistas que regresaron de Cuba, realizado
el 29 de diciembre de 1962 en el estadio Orange Bowl de Miami. Posteriormente,
grupos anticastristas atribuyeron a Kennedy el fracaso de la expedición,
que no estaba en sus planes cuando tomó posesión de su
cargo tres meses antes de la misma. (Foto: Cecil Stoughton/Casa Blanca)
El Pez es Rojo
Bahía de Cochinos, Una Experiencia Histórica, 50 Años
Después
JESÚS HERNÁNDEZ CUÉLLAR
Jesús Godoy recuerda el momento en
que fue parte de la expedición de Bahía de Cochinos, Cuba,
en abril de 1961, como el episodio más importante de su vida.
Por esa fecha, creía firmemente que la permanencia en el poder
de Fidel Castro era cuestión de días.
Medio siglo después, Godoy y sus compañeros de armas no han
podido ver su sueño hecho realidad.
"Me enorgullezco de haber ido a Girón (Bahía de Cochinos),
lo hice por principios. Yo era un joven pobre, de extracción campesina,
que quería un país libre porque nos lo habían arrebatado,
y muchos de mis amigos estaban encarcelados injustamente", narra Godoy.
El 17 de abril de 1961, alrededor de 1,200 hombres que se habían entrenado
en Guatemala desembarcaban en el sur de Cuba como parte de la Brigada de Asalto
2506. Su objetivo: derrocar por medio de las armas al gobierno de Castro, que
había llegado al poder en enero de 1959 como resultado de una revolución
popular y en sólo meses había tomado una serie de medidas que ponían
de manifiesto el carácter comunista del castrismo.
La clave para que los grupos internos de la resistencia y el personal de apoyo
en Estados Unidos y Guatemala supieran que la invasión había comenzado,
eran cuatro palabras simples: "el pez es rojo".
Tres días después del comienzo de la invasión, sin el apoyo
aéreo prometido por Estados Unidos, los expedicionarios sucumbían
ante el fuego de más de 20 mil hombres que combatían del lado de
Castro, quien calificó el hecho de "la primera gran derrota del imperialismo
yanqui en América".
Aun cuando la invasión fue desarticulada, el precio que tuvieron que pagar las
tropas cubanas fue demasiado alto. Cifras no oficiales coinciden en afirmar que
murieron 118 brigadistas, y 1.200 fueron capturados. Del lado de Castro murieron
176 soldados del ejército regular, y más cuatro mil combatientes de las Milicias
Nacionales Revolucionarias también perdieron la vida o desaparecieron en el inhóspito
campo de batalla.
La expedición se había preparado durante el gobierno del presidente norteamericano
Dwight D. Eisenhower, que rompió relaciones diplomáticas con Cuba el 3 de enero
de 1961, luego de varias confrontaciones políticas con el gobierno revolucionario
de los Castro. La crisis entre ambos gobiernos comenzó a partir de la expropiación
de todos los bienes estadounidenses en Cuba por valor de unos mil millones de
dólares de aquella época, hacia el verano de 1960. En noviembre de ese mismo
año, John F. Kennedy es elegido presidente y toma posesión de su cargo días después
de que Eisenhower suspendiera las relaciones con Cuba. La invasión estaba programada
originalmente para la ciudad de Trinidad, en la entonces provincia de Las Villas,
pero a última hora se decidió hacerla por Bahía de Cochinos, un pantano situado
en la Ciénaga de Zapata, al sur de Cuba. También se había prometido apoyo
aéreo a los expedicionarios, que nunca se produjo. Algunos
historiadores cuentan que Kennedy intentó detener la operación, pero los brigadistas
se negaron. Después de este incidente, se atribuye a Kennedy una frase privada
que ha herido la sensibilidad de los anticastristas: "si lo que ellos quieren
es
ir a Cuba, suéltenlos en Cuba".
Godoy y sus compañeros sufrieron no sólo el revés militar
sino también epítetos humillantes, como el de
"mercenarios al servicio de Washington" y "traidores a
la Patria".
Con el propósito de descalificar a sus oponentes, Castro ha enfatizado
el hecho de que los expedicionarios fueron entrenados por la Agencia Central
de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos, lo cual es cierto.
Pero los miembros de la Brigada 2506 se defienden con otro argumento: entre julio
y octubre de 1960, meses antes del desembarco, Castro había recibido ya
alrededor de 22 mil toneladas de armamento procedente de la Unión Soviética
y otros países comunistas, y Cuba iba camino de convertirse en un satélite
de Moscú, en medio de la peligrosa Guerra Fría. La revolución
popular de 1959, que hizo grandes promesas democráticas, se había
convertido ya en una dictadura comunista. Todas las libertades fundamentales
habían sido eliminadas de la sociedad cubana, a mediados de 1960. Los
medios de comunicación social independientes, ya estaban en manos de gobierno
de Fidel Castro, que, además, no sólo había confiscado un
año
antes todas las propiedades norteamericanas, sino también las grandes
empresas cubanas, valoradas en 25 mil millones de dólares.
"Estados Unidos y Cuba siempre fueron aliados naturales, inclusive durante
la Segunda Guerra Mundial, nada más lógico entonces que nuestros
aliados cooperaran con nosotros en la tarea de conseguir la libertad de nuestro
país", señala Sergio G. Díaz, quien ocupó uno
de los puestos de combate en Bahía de Cochinos, como miembro de la brigada.
Para esa fecha, "las armas que fusilaban a nuestros amigos y familiares
eran armas soviéticas, usadas sin escrúpulos por el régimen
comunista", puntualiza Godoy como defensa ante la acusación de que
los expedicionarios fueron entrenados por la CIA.
Mario Muxó era en 1961 un estudiante romántico para quien la libertad
y la democracia eran elementos decisivos para el bienestar de Cuba.
"Decidí enrolarme en la invasión porque pensé
que algún día me casaría y tendría hijos,
y si no iba a Girón mis hijos me podrían preguntar: 'papá, ¿dónde
tú estabas ese día?'. Mi familia y mis profesores me habían
inculcado principios cívicos muy profundos respecto a lo que es
justo o injusto", cuenta Muxó, quien participó en
la expedición como paracaidista sin ningún entrenamiento
e hizo el primer salto de su vida directamente sobre los pantanos del
sur de Cuba.
Para Fernando Marquet que desembarcó
con la brigada a la edad de 18 años, el suceso "fue la única
oportunidad que se ha presentado de liquidar el comunismo en Cuba, ya
que antes y después de la invasión no existía ni
existe dentro de la isla, ningún mecanismo para darle espacio
a aquéllos
que no estén de acuerdo con el sistema".
¿Cuál es el camino?
Medio siglo después, la situación política de Cuba
es muy similar a la de 1961. Sólo que Raúl Castro ocupa ahora los
cargos de primer secretario del Partido Comunista -único legal-, presidente
de los consejos de Estado y de Ministros y comandante en jefe de las fuerzas
armadas, en sustitución
de su hermano Fidel, enfermo desde julio de 2006. Los hermanos Castro han estado
en el poder más de medio siglo. Las organizaciones internacionales de
derechos humanos no cesan de condenar al gobierno de La Habana, y aproximadamente
el 20% de la población cubana vive en el extranjero, pese a numerosas
restricciones a la libertad de emigración.
Ciertamente, el castrismo perdió su metrópoli, la Unión
Soviética, que desapareció como nación en 1991, con lo que
se esfumaron los altos subsidios que mantuvieron al régimen durante las
décadas de los años 60, 70 y 80. Pero a diferencia de las dictaduras
comunistas de Europa, el castrismo no tiene planes de abrirse a la democracia
y permitir el ejercicio de las libertades universalmente aceptadas.
La oposición anticastrista, aparentemente, no está en condiciones
de repetir una experiencia militar como la de Bahía de Cochinos, al comenzar
el siglo XXI.
Surge entonces una pregunta: ¿cuál es la solución a la crisis
cubana?
"Tiene que producirse algún hecho en el concierto internacional o
algo que afecte directamente a Estados Unidos. Los que fuimos a Girón
ya estamos viejos. Tal vez podría brotar algo internamente, los cubanos
de la isla están oyendo lo que ocurre en el mundo, la juventud está criticando
al régimen en la calle", comenta Godoy.
Por su parte, Díaz cree que hay factores que podrían producir la
desaparición del régimen, entre ellos "el deterioro del propio
gobierno comunista, la falta de sustitutos de los Castro y una historia de fracasos
en el propósito de crear mejores condiciones de vida para los cubanos".
El castrismo "está perdiendo amigos en los foros internacionales,
el pueblo cubano, por miedo, se ha visto obligado a vivir con una doble cara,
tal vez en algún momento ese pueblo decida mostrar su verdadero rostro,
su deseo de vivir en libertad", agrega Díaz, quien también
es de origen campesino.
El mundo moderno conoce actualmente a la oposición cubana por vía
de los disidentes y periodistas encarcelados, y por las Damas de Blanco, que
son esposas, madres e hijas de los prisioneros políticos y ganadoras del
Premio Andrei Sajarov que otorga anualmente el Parlamento Europeo.
"Los opositores dentro de Cuba hoy día han continuado nuestra propia
lucha, pero por la vía pacífica", comenta Marquet. "El
hecho de que sean reprimidos, encarcelados y torturados revela a las claras que
el régimen de los Castro ha sido y es una brutal dictadura, y que nosotros
teníamos razón en 1961 cuando intentamos evitar la prolongación
de los sufrimientos del pueblo cubano".
Muxó asegura que su "esperanza no se ha desvanecido", pero dice
que es "muy realista" respecto al futuro.
"Un acontecimiento interno sería decisivo, Cuba no es comunista,
quienes han apoyado a Castro son fidelistas y el día que los hermanos
Castro no estén se va a producir una debacle", puntualiza.
Después de hacerle creer a la opinión pública que habría
una apertura en Cuba, en la década de los 90, el régimen cubano
ha retrocedido a las fórmulas de control total de la sociedad cubana,
que ejerció durante los años 60, 70 y 80.
Algunos analistas piensan que el castrismo, a través de sus medios de
comunicación, está creando la falsa ilusión de que el gobierno
venezolano de Hugo Chávez, con los grandes ingresos de su industria petrolera,
ha sustituido a la Unión Soviética en materia de ayudar a Cuba
económicamente. Pero Venezuela, a pesar de su petróleo, es un país
en vías de desarrollo con niveles de pobreza y corrupción iguales
o peores a los que tenía antes de la llegada de Chávez al poder
en 1999.
En Cuba, el gobierno de los hermanos Castro también conmemora la fecha de la
invasión de Playa Girón cada mes de abril, con eventos militares y jornadas de
trabajo en campos agrícolas.
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