

Cerca de 20 Mil Asesinatos por Año; 300 Millones de Armas
de Fuego en Manos de Civiles; 30 Mil Pandillas, 760 Mil Pandilleros
JESUS
HERNANDEZ CUELLAR
La lluvia de balas que provocó la muerte de seis personas y dejó heridas a otras 13, entre ellas a la congresista federal Gabrielle Giffords, en Tucson, Arizona, el 8 de enero de 2011, es sólo la punta del iceberg de una sociedad acorralada por la violencia.
No hay que olvidar que cuatro presidentes de Estados Unidos han sido asesinados desde 1865, cuando el más famoso de ellos, Abraham Lincoln, cayó abatido por los disparos hechos por John Wilkes Booth con una pistola calibre .44. Otros cinco mandatarios norteamericanos han sido blanco de atentados.
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(Hernández Cuéllar es director y editor de Contacto Magazine, revista que fundó en julio de 1994 en Burbank, California. Ha sido además redactor de la agencia EFE en La Habana, Cuba, San José, Costa Rica, y Los Angeles, California, así como editor metropolitano del diario La Opinión de Los Angeles e instructor de periodismo de la Universidad de California en Los Angeles, UCLA --- Biografía). |
Figuras prominentes como el luchador por los derechos civiles Martin Luther King y el candidato presidencial demócrata Robert Kennedy fueron asesinados en 1968. El mundialmente famoso compositor británico John Lennon, líder de The Beatles, fue igualmente ejecutado a balazos en diciembre de 1980. Para muchos, la violencia que se vive en las calles de Estados Unidos ha tenido, de un modo u otro, tintes políticos.
Pero, en honor a la verdad, este delirante fenómeno penetra otros muchos laberintos de los desajustes de una sociedad que, por una parte, es profundamente religiosa y solidaria, y por otra, está brutalmente intoxicada de películas, imágenes y noticias relacionadas con actos de sangre, en un país donde casi cualquier persona mayor de edad puede comprar un arma de fuego.
Por suerte, los homicidios experimentaron un descenso en Estados Unidos en 2009, con un total de 15.241 si se compara con las estadísticas de 2008, cuando se produjeron 16.442, de acuerdo con cifras de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI). De 1986 a 1995, se perpetraron más de 20 mil asesinatos por año. Fue en 1991 que se produjo el número más elevado, con 24.700.
Numerosos sucesos como el de Tucson han ocurrido durante los últimos 45 años. En agosto de 1966 el ex marine Charles Whitman se atrincheró en una torre de la Universidad de Texas en Austin y con un arma de fuego mató a 15 personas e hirió a otras 32 antes de morir a manos de la policía. La masacre de la escuela secundaria Columbine, en abril de 1999, también estremeció al mundo. Dos estudiantes de esa escuela mataron a balazos a 12 compañeros de estudio y a un profesor, antes de suicidarse. En dimensión, estuvo por encima la matanza de la escuela tecnológica Virginia Tech, en abril de 2007. El joven Cho Seung-hui disparó a mansalva en dos lugares diferentes del plantel, dejando un saldo de 32 muertos. Pero, sin dudas, el atentado con explosivos en el edificio federal de Oklahoma City, el 19 de abril de 1995, paralizó a los norteamericanos, por ser el peor suceso de esta naturaleza previo a los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001. En el atentado de Oklahoma murieron 168 personas y más de 680 resultaron heridas. Cuatro jóvenes norteamericanos encabezados por Timothy McVeigh fueron los autores de aquella masacre.
Ira M. Leonard, coautor del libro American Nativism, 1830-1860, asegura que en el siglo XX murieron más norteamericanos a manos de sus propios compatriotas que soldados de Estados Unidos en las dos guerras mundiales, la guerra de Corea y la guerra de Vietnam, juntas.
Otros la emprenden contra las pandillas callejeras, que hoy día están actuando como sucursales de cárteles de la droga radicados en América Latina y otras zonas del mundo. En 2006, el 58 por ciento de los asesinatos cometidos en Los Angeles estuvieron relacionados con las pandillas. Según el Departamento de Justicia de Estados Unidos, en este país hay 30 mil pandillas con 760 mil miembros en dos mil 500 comunidades a lo largo y ancho del territorio nacional. El condado de Los Angeles es una región considerada la capital de las pandillas, con aproximadamente 120 mil pandilleros. La existencia de estas bandas criminales no es nada nuevo, ya que han estado ahí desde 1850. Muchas de ellas son afroamericanas, latinas, asiáticas, rusas, chechenas, y otras están formadas por jóvenes estadounidenses blancos.
La violencia propia de la sociedad estadounidense, además de trágica, tiene un costo económico fuerte. La página NetWellness, patrocinada por las universidades de Cincinati, Ohio y Case Western, señala que los homicidios perpetrados con armas de fuego cuestan al país cuatro mil 500 millones de dólares cada año sólo en gastos médicos, y que el 80 por ciento de esa cifra la pagan los contribuyentes.
Gran número de activistas atribuye a la venta de armas, la ola de violencia que invade a Estados Unidos. Datos de los propios fabricantes, divulgados en 2010 y citados por la organización Just Facts, revelan que en Estados Unidos aproximadamente 300 millones de armas de fuego están en manos de civiles. Poco menos que la cantidad total de habitantes de la nación. Del otro lado de la moneda, los defensores de la venta de armas, indican que éstas por sí mismas, no son las causantes de las muertes, del mismo modo que la venta de automóviles no es la causante de los accidentes de tráfico.
Cuando se busca en Google la frase "firearm sales" (venta de armas de fuego), aparecen cuatro millones 360 mil resultados. Casi todos son páginas web de vendedores de armas que ofrecen desde pistolas calibre .22 hasta rifles de asalto AK-47 y AR-15, y subametralladoras Uzi.
A propósito de la violencia que vive México, donde se han producido aproximadamente 30 mil asesinatos en los últimos cuatro años, atribuidos al crimen organizado, el diario norteamericano The Washington Post trató de explicar recientemente por qué podría estar ocurriendo esto en un país como México que tiene leyes muy estrictas en cuanto a la venta de armas. La conclusión a la que llega el influyente periódico es que en la frontera entre México y Estados Unidos, hay más de seis mil vendedores de armas de fuego con licencia para desarrollar este negocio. Todos funcionan del lado estadounidense.
Sin embargo, un fallo de la Corte Suprema de Estados
Unidos emitido en junio de 2008, concluyó este antiguo e intenso debate sobre el tema. El
punto es que la Segunda Enmienda de la Constitución del país
otorga a los ciudadanos el derecho a usar armas de fuego para su protección.
Para los estadounidenses, su Constitución, con más de 200 años
de existencia, es algo muy parecido a la Biblia para los cristianos, es decir,
un texto sagrado.
La compra de un rifle de asalto AK-47 o de una subamertralladora Uzi para
la protección personal, obviamente, es parte de un debate paralelo
que no cesará
sólo porque la Corte Suprema haya emitido el dictamen de 2008.
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