
Después de un largo período de aparente respeto mutuo, la recta final de la campaña presidencial de Estados Unidos promete convertirse en un volcán de acusaciones graves, construido sobre la base de un conocido terrorista norteamericano, en perjuicio del demócrata Barack Obama, y de un escándalo de corrupción bancaria, con daños para el republicano John McCain.
La candidata republicana a la vicepresidencia, la gobernadora Sarah Palin, volvió a poner el dedo en una oscura llaga de Obama: su relación con William Ayers, figura importante del movimiento terrorista Weather Underground.
Se atribuye a Ayers haber participado en los bombazos contra la sede de la Policía de Nueva York, en 1970, del Capitolio de Washington en 1971 y el Pentágono en 1972. Tras estos ataques, Ayers pasó a la clandestinidad. Estando oculto, se casó con su compañera Bernardine Dohrn. Ambos estaban acusados de haber cometido delitos federales, pero las acusaciones se desestimaron por irregularidades en el proceso hacia 1977, año en que Ayers volvió a la vida normal. Dohrn no salió de la clandestinidad hasta 1980.
En su libro Fugitive Days, Ayers narra su infancia, su radicalización y sus días como líder del grupo Weather Underground, así como sus años como prófugo de la justicia. En el año 2000 concedió una entrevista al diario The New York Times en la que habría dicho textualmente: "no me arrepiento de haber puesto bombas" y "siento que no hicimos lo suficiente".
Ayers, quien actualmente es profesor de educación en la Universidad de Illinois en Chicago, organizó en 1995, en la sala de su casa, un acto de recaudación de fondos para el lanzamiento de la carrera política de Obama. Posteriormente, Ayers y Obama fueron integrantes de las mismas juntas directivas de dos organizaciones sin fines de lucro.
El propósito de la campaña republicana es vincular a Obama con el terrorismo. El candidato demócrata se ha defendido repudiando las actividades violentas de Ayers, que se desarrollaron cuando él tenía ocho años de edad. El caso ha sido revivido por Palin, pero en realidad salió a la luz pública durante las elecciones primarias.
Círculos conservadores también han tratado de resucitar el caso de Jeremiah Wright, pastor de la familia Obama durante 20 años, quien dijo en un sermón reciente "Dios maldiga a Estados Unidos", y pronunció múltiples acusaciones contra Washington, inclusive la de haber provocado los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 con su política exterior de apoyo a Israel.
Los Keating Five
Por su parte, la campaña demócrata ha respondido con un recordatorio de que McCain fue parte de los llamados Keating Five, tal vez el peor momento en la carrera política del ahora veterano senador y candidato republicano. En este caso de corrupción de la financiera Lincoln Savings & Loans, que llevó a la cárcel al presidente de la empresa, Charles Keating, cinco senadores fueron investigados por el Comité de Etica del Senado por corrupción, durante un proceso de 22 meses que comenzó en 1989. Los implicados fueron Alan Cranston, demócrata de California; Dennis DeConcini, demócrata de Arizona; John Glenn, demócrata de Ohio; Donald W. Riegle, demócrata de Michigan, y John McCain, de Arizona y único republicano en el proceso. Los cinco fueron acusados de intervenir de manera inapropiada en favor de Keating, al obstaculizar una investigación de la Junta Federal de Bancos de Préstamos Hipotecarios (FHLBB, en inglés). El desastre de Lincoln Savings & Loans costó a los contribuyentes norteamericanos dos mil millones de dólares. Glenn, también histórico astronauta, y McCain fueron exonerados. Sólo se les criticó por haber hecho las cosas con "mal juicio".
McCain era amigo personal de Keating y lo consideraba un elector, ya que vivía en Arizona. Keating hizo contribuciones políticas a la campaña de McCain por 112 mil dólares. La esposa de McCain, Cindy, y el padre de ésta, Jim Hensley, habían invertido en abril de 1986 casi 360 mil dólares en un centro comercial propiedad de Keating. La familia McCain hizo varios viajes pagados por Keating, algunos de ellos en el jet privado del presidente de Lincoln Savings & Loans.
Aproximadamente 23 mil accionistas de Lincoln Savings & Loans, muchos de ellos ancianos, perdieron los ahorros de toda su vida. Durante unos 10 años hasta buena parte de la década de los años 90, 747 empresas de ahorros y préstamos colapsaron en Estados Unidos, a un costo total de 160 mil millones de dólares, de los cuales 124 mil 600 millones fueron pagados por los contribuyentes. El propósito de la campaña demócrata es no sólo dañar a McCain sino también vincular aquella catástrofe con la actual crisis financiera, que se gestó para muchos durante el predominio republicano en el Congreso y la Casa Blanca.
En otro ángulo de la campaña presidencial,
bloggers conservadores se quejan de que los medios de comunicación
de Estados Unidos se han parcializado con Barack Obama, con la publicación
de un gran número de artículos
favorables al candidato demócrata. Un estudio realizado en 2005
con el patrocinio de la Universidad de California en Los Angeles (UCLA),
posiblemente el más
completo de su tipo, reveló que 18
de los 20 principales medios norteamericanos se inclinan hacia la izquierda en
su cobertura diaria. El estudio señala también que la poderosa
biblia de la economía y las finanzas, el diario The
Wall Street Journal, es más
liberal que el influyente The New York Times en sus páginas
de información, no así en su página editorial.
Por su parte, la izquierda argumenta que los medios en Estados Unidos son
monopolios propiedad de multinacionales, que defienden el statu quo del
poder y los intereses especiales. Este argumento persigue a los medios
estadounidenses desde los días de la Guerra Fría, época en que era utilizado
dentro de los materiales propagandísticos de la desaparecida Unión
Soviética, China y otros países de la órbita comunista.
Fuerte
Controversia por Anuncio Anti-Obama
Simpatizantes
de Clinton Defienden a Palin
Capitalismo
y Gasto Social
