

El gobernador de California, Arnold Schwarzenegger
y su esposa Maria Shriver en la escuela Kenter Canyon Charter de Los Angeles,
donde votaron el martes 5 de febrero.
El gobernador californiano Arnold Schwarzenegger y su mujer Maria Shriver son el mejor ejemplo de cómo los estadounidenses se toman sus procesos electorales. Nada de pasión, nada personal. Schwarzenegger, que es republicano, ha dado su apoyo al precandidato John McCain, mientras que su esposa, que es demócrata y sobrina del asesinado presidente John F. Kennedy, respaldó al aspirante afroamericano Barack Obama.
McCain ha recibido el apoyo de republicanos prominentes, entre ellos también el ex alcalde de Nueva York, Rudy Giuliani, que se retiró de la contienda. El espaldarazo recibido por Obama de parte de Shriver es el tercero de la dinastía Kennedy que va a manos del senador de Illinois. Anteriormente, Obama recibió el apoyo de Caroline Kennedy Schlossberg y del senador Edward Kennedy.
El 31 de enero, Schwarzenegger y McCain convocaron a una conferencia de prensa en Los Angeles, en la que el primero ratificó sus simpatías por el senador republicano, que tiene casi asegurada su candidatura para las elecciones de noviembre de este año.
Para el gobernador y actor de origen austriaco, McCain no sólo es el más calificado sino también el de mayor integridad para ocupar la presidencia de Estados Unidos, por sus cuatro décadas de servicio público, por haber sido prisionero de guerra en Vietnam, y por su historial de votación en el Senado.
Tres días después, el domingo 3 de febrero, Shriver se unió a un evento pro-Obama, también en Los Angeles, donde dijo que se había despertado por la mañana con la sensación de que no podía hacer nada mejor ese día que ir a dar su apoyo al aspirante demócrata, al que las encuestas presentan muy empatado con su colega Hillary Clinton.
"Pensé que si Barack Obama fuese un estado, sería California... es diverso, es abierto, es inteligente, es independiente... es un inspirador, un soñador, un líder", dijo Shriver, periodista de profesión, en el acto conducido por la famosa presentadora de televisión Oprah Winfrey al que asistió Michelle Obama, la esposa del precandidato.
No hay ningún informe fidedigno hasta ahora de que Schwarzenegger y Shriver hayan dejado de acostarse juntos, todas la noches. Ni siquiera de peleas domésticas o como se dice en muchos países hispanoparlantes, nada de violencia de género.
El 5 de febrero, durante el esperado "supermartes", el matrimonio se dirigió temprano en la mañana, en absoluta armonía, a la escuela primaria Kenter Canyon Charter en Los Angeles, donde cada uno de ellos emitió su voto directo y secreto, con una sonrisa en los labios.
