En Crisis la Reforma Migratoria
Por JESUS HERNANDEZ CUELLAR
La crisis por la que atraviesa la reforma migratoria que se discute en el Congreso
de Estados Unidos, ha provocado numerosas reacciones en este país y en
América Latina, entre los círculos que demandan una solución
para el caso de los 12 millones de indocumentados que viven en la nación.
El propio presidente George W. Bush, que se encontraba en Alemania cuando se
anunció que la reforma saldría del calendario de debates del Senado,
manifestó que la situación migratoria de Estados Unidos "es
inaceptable", por lo que es necesario retomar la discusión.
El 7 de junio, el líder de la mayoría demócrata del Senado,
Harry Reid, anunció que retiraba la reforma del calendario de debates,
porque los republicanos habían tratado de bloquear su aprobación
con una lluvia de enmiendas que harían interminables las discusiones.
Los republicanos, por su parte, dijeron que el Senado no era una fábrica
de leyes, y que Reid debía aceptar las enmiendas que se estaban presentando.
Reid hizo el anuncio después de dos votaciones en las que los republicanos
y algunos demócratas lograron derrotar su propósito de cerrar
el debate para que el pleno del Senado votara el actual proyecto legislativo
de la cámara alta.
El senador demócrata de Nueva Jersey, Bob Menéndez, dijo estar
de acuerdo con Reid, porque cada nueva enmienda republicana presentaba "un
nuevo castigo" para los indocumentados, que ya están bastante castigados
con el proyecto básico que se discute en el Senado, el cual impone una
multa de cinco mil dólares y la salida de Estados Unidos de los cabezas
de familia, rumbo a sus países de origen, para obtener visados temporales
para sus cónyuges e hijos.
"Pido al senador Reid que actúe rápidamente para presentar
nuevamente este proyecto ante el pleno del Senado para su votación, y
pido a los senadores de ambos partidos que lo apoyen", expresó Bush
en su discurso radial del sábado 9 de junio, grabado en Alemania.
"La seguridad fronteriza y la defensa de los valores familiares no son
asuntos partidistas, son importantes para todos los estadounidenses. Deben ser
atendidos y este proyecto es la mejor manera de hacerlo", subrayó
el presidente.
Por su parte, el presidente de México, Felipe Calderón, que se
encontraba con Bush y otros jefes de estado en Alemania con motivo de la cumbre
del Grupo de los Ocho, deploró la parálisis de la reforma migratoria.
Calderón dijo que se debe "deplorar que las discusiones en el Senado
americano no hayan podido seguir un curso rápido que prevea una aprobación
pronta de este tema, y, ciertamente, es de lamentarse que una iniciativa que
había alcanzado el consenso bipartidista y con la Casa Blanca, no haya
prosperado en el proceso de discusión legislativa".
El mandatario mexicano agregó que "el Gobierno de México
reitera su convicción de que sólo un enfoque integral, corresponsable
y de largo aliento va a permitir encontrar soluciones reales y constructivas
al fenómeno de los flujos migratorios".
Calderón advirtió que "sólo una reforma migratoria
puede abrir la puerta a la prosperidad de la región entera, en donde
estamos Estados Unidos y México insertos".
De los 12 millones de indocumentados que viven en Estados Unidos, por lo menos
seis millones son mexicanos. Por otra parte, de los 43 millones de latinos que
viven en este país, más de 25 millones son de origen mexicano.
Por su parte, el presidente de El Salvador, Elías Antonio Saca, decidió
viajar a Washington la tercera semana de junio para hablar con los senadores
y convencerlos de la importancia de aprobar la reforma migratoria.
Se calcula que en Estados Unidos viven aproximadamente dos millones de salvadoreños,
de los cuales 830 mil están protegidos por el llamado Estatuto de Protección
Temporal (TPS), que vence en septiembre próximo, pero que el gobierno
norteamericano ha prorrogado por otros 18 meses.
Los expertos pronostican que la demora en aprobar una nueva ley de inmigración,
podría extenderse hasta después de las elecciones generales de
2008, ya que los congresistas entran en campaña electoral en las próximas
semanas y el tema migratorio es muy controversial. Otros creen que Reid podría
incluir de nuevo la reforma en el calendario de debates del Senado. De cualquier
modo, en caso de que el Senado apruebe un proyecto, la Cámara de Representantes
tendrá que aprobar otro y más adelante se creará un comité
de conferencia bipartidista y bicameral, que redactará un solo proyecto
con los textos de ambas cámaras, que el presidente Bush tendrá
que firmar para que se convierta en ley.
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