

Lejos de aprobarse la reforma migratoria que se debatió por segundo año consecutivo en el Congreso de Estados Unidos, en 2007 se duplicaron los arrestos de inmigrantes indocumentados.
Cifras del Departamento de Seguridad Interna revelan
que a lo largo del año que ha concluido, se practicaron 30.408 arrestos,
entre ellos de 850 criminales extranjeros. En 2006, esa cantidad fue de
15.462. Aproximadamente, 240 mil personas fueron deportadas. También
el número de agentes
de la Patrulla Fronteriza aumentó de 12.349 a 14.923. Por otra parte,
se concluyeron 284 millas (más de 500 kilómetros) de muros
y barreras en la frontera, y se calcula que para diciembre de 2008 esa cantidad
será de 670 millas (unos 1.300 kilómetros).
Sólo en Los Angeles, se produjeron 2.667 arrestos, un aumento del 63 por
ciento si se compara con los practicados en 2006. De ese total, 576 detenidos
tenían historial criminal además de estar ilegalmente en el país.
Las autoridades estadounidenses atribuyen el aumento de arrestos a un mayor
número de agentes en sus Equipos de Operaciones contra Fugitivos del Servicio
de Inmigración y Aduanas, que en 2007 fueron 75 equipos frente a 52 equipos
en 2006.
Pero nada de esto parece detener el flujo de inmigrantes indocumentados. La propia Oficina del Censo de Estados Unidos pronostica que en 2008 entrará a Estados Unidos un inmigrante cada 30 segundos.
La política estadounidense parece tener una relación de amor y odio con el tema migratorio. Por una parte, ningún candidato se atreve abiertamente a comprometerse con un programa de legalización amplio y específico para los 12 millones de indocumentados que viven en Estados Unidos, y se asegura que no habrá reforma migratoria hasta que se instale en la Casa Blanca un nuevo presidente y haya un nuevo Congreso en Capitol Hill, a partir de enero de 2009. Por otra parte, la inmigración, como tema, ha sido y aparentemente será parte sustancial de la campaña electoral que se está desarrollando en estos momentos en el país, con las elecciones primarias.
El diario The New York Times asegura en un editorial reciente que una reforma migratoria podría tardar dos años o más en ser aprobada.
En 2006 y 2007, la reforma migratoria fue obstaculizada fundamentalmente por los senadores y representantes republicanos, aunque importantes figuras republicanas se comprometieron con una ley justa, entre ellos el propio presidente George W. Bush, el senador de Arizona y actual precandidato presidencial John McCain y el senador de Florida, Mel Martínez.
Por otra parte, un informe de la Conferencia Nacional de Legislaturas Estatales reveló que hasta el 16 de noviembre de 2007 se habían presentado aproximadamente 1.562 proyectos de ley vinculados a los indocumentados en las asambleas y senados estatales, en los 50 estados de la unión. De este total, 244 se aprobaron en 46 estados y son hoy día leyes relacionadas con los inmigrantes. Muchas ciudades han tratado también de dar luz verde a ordenanzas y regulaciones que podrían hacer la vida difícil a los inmigrantes. Otras se han declarado santuario de indocumentados.
California comienza el año 2008 con una ley estatal favorable a los
inmigrantes, porque prohíbe que ciudades y condados obliguen a los
propietarios de viviendas a actuar como agentes de inmigración. Los
mismos propietarios no podrán pedir documentos migratorios a los extranjeros
que alquilan viviendas.
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