
Reconciliación Colombo-Ecuatoriana
Después de fuertes acusaciones mutuas, los jefes de estado de Colombia, Ecuador, Venezuela y Nicaragua consiguieron una reconcilición sellada con un apretón de manos en la cumbre del Grupo de Río en República Dominicana, el 7 de marzo.
En esta reunión, se debatió la operación militar colombiana contra un campamento de las guerrilas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), en territorio ecuatoriano el pasado 1 de marzo. Este conflicto había provocado ya la ruptura de relaciones de Ecuador, Venezuela y Nicaragua con Colombia, y había sido objeto de una resolución de la Organización de Estados Americanos (OEA).
La reconciliación, que parecía imposible, se logró gracias a las intensas gestiones del presidente dominicano Leonel Fernández, como anfitrión y presidente pro-tempore del Grupo de Río.
Al final de la jornada, se aprobó una resolución que condena por igual la violación de la soberanía de las naciones como la protección de grupos terroristas.
El presidente de Colombia, Alvaro Uribe, se lavantó de su asiento y se dirigió a su colega ecuatoriano, Rafael Correa, quién se puso de pie y estrechó la mano del mandatario colombiano. Ante la presencia de Fernández, Uribe también conversó y estrechó la mano del presidente venezolano, Hugo Chávez, quien reiteradamente lo ha ofendido con calificativos como "cachorro del imperio" y "mafioso".
El presidente nicaragüense Daniel Ortega, al final de la sesión, anunció su decisión de reanudar las relaciones con Colombia, que había roto hace pocos días, después de la incursión de militares colombianos el 1 de marzo en territorio ecuatoriano.
Durante la jornada, Correa acusó a Uribe de no querer la paz y Uribe acusó a Correa de haber recibido financiamiento de las FARC durante su campaña electoral y de proteger a los guerrilleros en su territorio.
Después de la reconciliación, Uribe ofreció a Correa todos los datos que fueron confiscados en las computadoras del grupo guerrillero, para su uso por parte del gobierno ecuatoriano. Correa aceptó la oferta y dijo que la pondría inclusive a disposición de la oposición, a lo que Uribe respondió que era sólo para su uso, tratando ambos de alivar las tensiones.
Fernández recibió elogios de algunos mandatarios presentes, por su trabajo diplomático, que según el presidente mexicano Felipe Calderón otorgó al Grupo de Río "credibilidad y pertinencia".
Algunos analistas dijeron que ahora es necesarios que las cuatro naciones cumplan los compromisos contraidos durante la sesión del Grupo de Río.
