
En esta fuerte recesión que viven Estados Unidos y el resto del mundo, los economistas están estudiando cuidadosamente cómo se combatieron recesiones anteriores, que también dejaron una huella profunda en el quehacer económico, desde estímulos financieros y control de precios y salarios hasta guerras y aumento de las fuerzas armadas.
Un equipo de economistas emprendió esta ardua tarea para la Oficina de Análisis Económico del Departamento de Comercio de Estados Unidos. Se trata de expertos de las universidades de Harvard, New York y Columbia.
Jeff Frankel, de Harvard, analizó la recesión de abril de 1960 a febrero de 1961. Este economista concluyó que el presidente John F. Kennedy fue el primer inquilino de la Casa Blanca, en la posguerra, que puso en marcha deliberadamente un plan de gastos públicos hasta llegar al déficit, para estimular el crecimiento económico. Esto se conoce en economía como la teoría keynesiana en homenaje a su autor, John Maynard Keynes. Según Frankel, los recortes de impuestos de aquella época demoraron mucho tiempo en tener efecto, por lo que muchos economistas creyeron que las políticas keynesianas eran poco realistas.
Por su parte, Mark L. Gertier, de la Universidad de Nueva York, se hizo cargo de dos períodos, diciembre de 1969 a noviembre de 1970, y noviembre de 1973 a marzo de 1975. Según este experto, los economistas se sorprendieron a finales de los 60 y principios de los 70 al ver que ningún modelo conocido pudo prever una creciente inflación, que no se detenía con nada, posiblemente por el aumento del gasto militar en Vietnam. El presidente Richard Nixon puso en práctica controles de salarios y precios, pero la política fiscal no fue capaz de sacar al país de la recesión.
Frankel analizó también los períodos de enero a julio de 1980 y de julio de 1981 a noviembre de 1982. Todo parece indicar que el presidente de la Reserva Federal de la época, Paul A. Volcker, aumentó tanto las tasas de interés, que esto finalmente produjo la recesión de 1981-82. En este caso, la teoría keynesiana sí parece haber funcionado, apunta Frankel. El aumento del gasto público con endeudamiento y déficit, y los recortes de impuestos implementados por el presidente Ronald Reagan condujeron a la recuperación económica, según el economista. Aun así en 1982 hubo 9.3 por ciento de desempleo, y en 1983, 9.2, los índices más altos de desocupación desde 1933, durante la Gran Depresión, año en que el desempleo llegó a 25 por ciento.
El economista R. Glenn Hubbard, de Columbia, estudió el período de julio de 1990 a marzo de 1991. Descubrió que la primera guerra del golfo Pérsico y una inflación galopante condujeron a la recesión de 1991 que, como ahora, produjo un caos del sistema crediticio. El gobierno aumentó los beneficios del seguro de desempleo, pero la mayor parte de la recuperación vino de continuos recortes en las tasas de interés cuando el legendario Alan Greespan comenzaba su trabajo como presidente de la Reserva Federal.
Hubbard también se hizo cargo de otra recesión
ocurrida una década después, entre marzo y noviembre
de 2001. Esta recesión fue causada por la explosión de
la burbuja tecnológica, cuyo final se combinó con los
ataques terroristas del 11 de septiembre de ese año. Los recortes
de impuestos practicados por el presidente George W. Bush sirvieron
de "un tremendo estímulo",
dice Hubbard, mientras que la Reserva Federal volvió a la carga
con varios recortes de las tasas de interés y préstamos
con descuentos. Pero las bajas tasas de interés parecen haber
ocasionado otra nueva burbuja, ahora financiera, que estalló en
2008 con la crisis inmobiliaria, dando paso a la actual recesión.
El 26 de enero de 2009, seis días después
de la toma de posesión del presidente Barack Obama, se produjo
el llamado "lunes
negro". Este día varias empresas anunciaron un total de
casi 75 mil despidos, entre ellas la poderosa fabricante de equipos
pesados Caterpillar; la farmacéutica Pfizer, el mismo día
que adquirió a su competidora por nada menos que 60 mil millones
de dólares; la cadena de tiendas Home Depot y la telefónica
Sprint Nextel, entre otras.
Obama ha solicitado al Congreso la aprobación
inmediata de un paquete de reactivación económica por 825 mil millones
de dólares. El nuevo mandatario ha anunciado proyectos de infraestructura
en todo el país y recortes de impuesto a los contribuyentes que ganan
menos de 250 mil dólares al año. También tiene en sus manos la mitad
del paquete de estímulos de la anterior administración, por valor
de 350 mil millones de dólares, fundamentalmente para bancos y compañías
de seguros.
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Estados Unidos se Abre a una Nueva Era
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