
El Engañoso Origen de "Patria o Muerte"
El ahora también lema de los militares bolivianos nació de una maniobra manipuladora de Fidel Castro hace 50 años
ROBERTO ALVAREZ QUIÑONES
En una expresión de mimetismo político que ofende la dignidad de su pueblo, el presidente de Bolivia Evo Morales cambió el lema tradicional de las fuerzas armadas de “Subordinación y Constancia” –que data de la Guerra del Pacífico en 1879--, por el grito castrista de “Patria o Muerte, Venceremos”.
La nueva consigna, estrenada por el propio Morales el 23 de marzo último en un acto público en La Paz, ha encontrado el rechazo de la mayor parte de la oficialidad , que siente verguenza de ver cómo su “capitán general”, el actual jefe de Estado, se subordina cada vez más a Cuba y Venezuela, precisamente cuando se desinfla al fin el globo propagandístico de país de jauja que el régimen estalinista cubano vendió al mundo por medio siglo.
Sacando la cara por sus compañeros de armas en activo, que no pueden decirlo porque son sancionados, el general retirado Eduardo Galindo resumió el bochorno que sienten sus colegas al declarar en Cochabamba: “Personalmente, me da mucha pena que copiemos el grito de guerra de una persona que asesinó a mansalva a muchos bolivianos".
El general Galindo persiguió con sus tropas al grupo guerrillero encabezado por el Che Guevara que invadió Bolivia en los años 60 en cumplimiento del plan castrista-guevarista de crear “dos, tres, muchos Vietnam” y llevar la revolución marxista a toda Latinoamérica “para liberarla de la opresión imperialista y de la burguesía explotadora”. Ya el guerrillero argentinocubano, de piel muy blanca, había intentado hacer lo mismo en el corazón de Africa, en el Congo, y en la huida tras su fracaso por poco pierde la vida.
El origen del lema en cuestión es truculento y trágico a la vez. El 4 de marzo de 1960 en el puerto de La Habana se produjeron dos grandes explosiones en un barco mercante francés que elevaron al cielo capitalino un gigantesco hongo de humo que semejaba al de un ataque nuclear, y que provocaron casi un centenar de muertos y unos 200 heridos. “La Coubre” había arribado con 80 toneladas de granadas y municiones que habían sido compradas y pagadas a Bélgica por el gobierno de Fulgencio Batista a fines de 1958, debido a la negativa de Washington de venderle armas. Y no fue hasta marzo de 1960 que se hizo la entrega.
Desde enero de 1959 el primer ministro cubano buscaba un buen pretexto para lanzar una electrizante consigna movilizadora que exacerbara el nacionalismo patriótico.
Pero antes de proseguir quisiera recordar que José Martí, quien ejerció el periodismo en Nueva York durante muchos años, sostenía: “La palabra es para decir la verdad, no para encubrirla". Para Martí era inadmisible disfrazar la verdad, omitirla, y aún peor, mentir. Castro, que se vende como el más martiano de los cubanos, en su comunicación con las “masas” no se afinca en la ética martiana, sino en la de William James (1842-1910), uno de los fundadores del cinismo y el pragmatismo norteamericanos, y cuya filosofía se resume en una frase lapidaria: “Solo es verdad lo que me es útil”.
Para Fidel Castro, sólo lo útil para él es verdad. Si algo es verdad, pero no le es útil, no es cierto, no existe. Y si algo es falso, pero conveniente, es verdad. Si ello pulveriza la moral y la ética, eso no tiene mayor importancia.
Manipulación de los hechos
Hago este paréntesis filosófico porque ese cinismo a ultranza explica por qué Castro en el funeral de las víctimas del accidente, al día siguiente, acusó a la CIA de haber saboteado el barco “La Coubre” sin tener una sola prueba.
Cualquier jefe de Estado responsable al carecer de pruebas se habría limitado a anunciar aquel 5 de marzo el inicio de una minuciosa investigación para determinar las causas del siniestro. Como máximo habría dicho que sospechaba de la CIA, pero sin acusarla por adelantado. No me imagino a Uribe, Alan García o el mismísimo Lula, acusando de sabotaje a nadie sin pruebas.
Los investigadores independientes concluyeron que lo
ocurrido fue un accidente por mala manipulación de la carga de 1,492 cajas de explosivos, incluyendo
44 toneladas de granadas y 31 toneladas de municiones. Además, era
improbable que Washington volase en pedazos un barco con 35 tripulantes franceses,
un fotógrafo norteamericano y un reverendo también francés.
Por otra parte, un documento desclasificado por el Departamento de Estado
reveló que Daniel Braddock, quien en esos momentos sustituía
al embajador en Cuba, Philip Bonsal, el 7 de marzo de 1960 envió desde
La Habana un telegrama al Secretario de Estado, Christian Herter, en el que
reportó una reunión suya con el embajador de Francia, Roger
Du Gardier.
Braddock informó que el capitán del buque mercante, George Dalmas, le dijo al embajador Du Garnier que Dalmas le había radiado a las autoridades que “ estaba preparado para anclar en la bahía para descargar, pero se le había indicado específicamente no hacerlo así, sino pegarse al muelle”.
Los soldados estorbaban
También el capitán Dalmas le comentó a Du Gardier que “los soldados fueron enviados a custodiar la descarga, pero las precauciones de seguridad eran flojas, y muchas personas, particularmente los militares, andaban pululando por la nave y entorpeciendo”.
Recuerdo que después de la segunda explosión un compañero mio de la Universidad de La Habana y yo llegamos al puerto. El área cercana a “La Coubre” estaba repleta de soldados y había sangre por doquier. Conservo una foto en la que estoy tocando el techo de un vehículo totalmente destruido.
Obviamente, el sangriento accidente fue manipulado por Castro, quien culpó del “crimen” a la CIA, arremetió contra “el imperialismo yanki” y cerró su arenga con el grito dramático de “Patria o Muerte, Venceremos”. Presente en aquel acto frente al cementerio habanero –cuya presidencia estaba subida encima en un camión y desde allí hablaba Fidel--, recuerdo que la frase fue coreada por los miles de asistentes, a muchos de los cuales les vi los ojos aguados por la carga emotiva circundante.
El significado de la tres palabras juntas, que recuerdan la inmolación de la antigua Numancia del actual territorio de España, cuyos habitantes prefirieron morir entre las llamas antes que rendirse a los ejércitos romanos que los atacaron en el 133 .A.C., nunca ha estado muy claro para los cubanos y mucho menos podrá estarlo para los bolivianos.
Pero dada la personalidad de Fidel Castro no es difícil inferir que debajo del carácter movilizador y nacionalista de aquella consigna se escondía el propósito estratégico de enviar un mensaje definitivo a todos: “Patria para los que están conmigo, muerte para quienes se me opongan, sean cubanos o americanos”.
En fin, que como no se justifica históricamente, el grito de “Patria o Muerte, Venceremos” no debiera existir. Fue una invención de Castro. Probablemente Evo Morales lo ha importado de manera tan poco decorosa para utilizarlo con los mismos propósitos para los que fue sacado de la manga por el dictador cubano.
(Alvarez Quiñones es periodista cubano radicado en el
sur de California. Durante 27 años trabajó para el diario Granma, órgano
oficial del Partido Comunista de Cuba, y durante 12 para el diario La Opinión
de Los Angeles. Es un experto en asuntos cubanos y en temas económicos).
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La consigna de "patria o muerte" ha acompañado a la dictadura cubana y sus violaciones de derechos humanos durante medio siglo.