

Inmigrantes en Ellis Island a principios del siglo XX.
Las Olas Migratorias a Estados Unidos
JESUS HERNANDEZ CUELLAR
Desde la fundación de la misión católica
Nombre de Dios, en San Agustín, Florida, en 1565, y la llegada de los
llamados Peregrinos en 1620 hasta nuestros días, Estados Unidos ha experimentado
olas migratorias sucesivas que han fortalecido el concepto de que éste
es un país
Entre 1892 y 1954 ingresaron a Estados Unidos 12 millones de inmigrantes
sólo
a través de la famosa Ellis Island, donde está
colocada la Estatua de la Libertad, en la bahía de Nueva York. Allí estableció el
presidente Benjamin Harrison la primera oficina federal de inmigración.
El 2 de enero de 1892, Annie Moore, una niña irlandesa de 15 años,
acompañada de sus dos hermanos, pasó a la historia al convertirse
en la primera inmigrante procesada en Ellis Island.
El 14 de junio de 1897, un incendio destruyó totalmente la oficina. Pero
esta se reconstruyó y se abrió de nuevo el 17 de diciembre de 1900.
Sólo ese día, la oficina recibió a 2,251 inmigrantes.
En noviembre de 1954, con la liberación del último detenido allí,
un marino mercante noruego, se clausuró Ellis Island como centro receptor
de inmigrantes. En 1965, el presidente Lyndon Johnson declaró la Ellis
Island, parte del Monumento Nacional de la Estatua de la Libertad, obra que fue
donada a Estados Unidos por el pueblo de Francia, en 1876, con motivo del centenario
de la Declaración de Independencia norteamericana. La estatua es una obra
del escultor Frederic Auguste Bartholdi, que llegó
a la bahía de Nueva York en junio de 1885 a bordo de la fragata
Isere y se inauguró el 28 de octubre de 1886.
De acuerdo con las autoridades norteamericanas, únicamente el dos por
ciento de los inmigrantes que arribaron a Ellis Island en todos esos años,
fue rechazado. Había dos razones principales para la exclusión:
una enfermedad contagiosa y un contrato laboral ilegal.
Los Primeros Tiempos
El siglo XIX fue intenso en materia de inmigración, pero desde el siglo
XVIII, con la llegada de más de medio millón de esclavos africanos
hasta los días de la Revolución, se consolidó uno de los
procesos migratorios más fuertes. En la década anterior a la elección
del presidente Abraham Lincoln, arribaron a Estados Unidos dos millones 598,214
inmigrantes procedentes en su mayoría de Gran Bretaña, Irlanda
y Alemania, pero también de Noruega, Suecia y Holanda.
En la década de 1840 a 1850, llegaron alrededor de un millón y
medio de inmigrantes, en una mezcla de europeos, chinos e inclusive latinoamericanos, éstos
dos últimos grupos arrastrados por la famosa Fiebre del Oro de 1848, en
California. La inmigración japonesa que había estado produciéndose
fue limitada en 1907, mientras que la china se detuvo entre 1892 y 1902.
En el período de 1855 a 1890, sólo la oficina migratoria de Nueva
York, procesó a ocho millones de recién llegados, la mayor parte
de países del norte y el oeste de Europa.
Se calcula que entre 1905 y el comienzo de la Primera Guerra Mundial
en 1914 entraron a Estados Unidos un millón de inmigrantes por año. Al
concluir la guerra, entre 1915 y 1918 el flujo migratorio fue de aproximadamente
250 mil personas por año. Esa cantidad se redujo hacia el final de la
confrontación bélica europea.
En 1924, Estados Unidos aprobó el Acta de Orígenes Nacionales,
que impuso límites al número de inmigrantes que se permitía
entrar por año al país.
Los Olvidados
Con la firma del Tratado de Guadalupe Hidalgo el 2 de febrero de 1848,
concluye la llamada Guerra Mexicana, entre Estados Unidos y México. Como resultado
de la guerra, Estados Unidos adquiere 2,378,539 kilómetros cuadrados que
pertenecían a México, en territorios de lo que hoy son los estados
de California, Arizona, Nevada y Utah, y parte de Colorado, Nuevo México
y Wyoming. Aproximadamente 100 mil mexicanos se convierten de pronto en extranjeros
dentro de su propia tierra.
Aquellos mexicanos no eran emigrantes, pero se integran a Estados Unidos
y aportan al país sus costumbres, su religión, su arte y su literatura. Con
el paso de los años se mezclan, aunque con sus características
propias, tanto con el resto de la población norteamericana como con los
nuevos inmigrantes mexicanos y otros latinos.
Durante la Revolución Mexicana de 1910, que cobró la vida de casi
dos millones de personas y dejó al país en ruinas, miles de mexicanos
ingresaron a Estados Unidos.
Nuevo México es el estado que más rápidamente influye en
los círculos norteamericanos de poder. En 1916, Ezequiel Cabeza de Baca
se convierte en el primer gobernador hispano del estado. En 1928, Octaviano A.
Larrazolo, que había sido gobernador de Nuevo México, es el primer
hispano en llegar al Senado de Estados Unidos.
Los aportes y las integraciones no se detienen. En 1932, Benjamin Nathan
Cardozo es el primer hispano en formar parte de la Corte Suprema de
Estados Unidos. En 1935, Dennis Chávez es el primer hispano nacido en este país,
en ser elegido para el Senado federal.
En la década de los años 40, Estados Unidos abre un programa de
trabajadores agrícolas que permite la entrada de millones de los llamados "braceros" a
partir del 4 de agosto de 1942. Según una crónica del diario El
Paso Herald Post, del 28 de abril de 1956, "más de 80 mil braceros
pasan por el Centro (migratorio) de El Paso anualmente, como parte de 350 mil
o más que cruzan la frontera para ayudar a plantar, cultivar y cosechar
algodón y otros cultivos en todo Estados Unidos". El programa concluyó en
1964, cuando el entonces funcionario norteamericano del Departamento del Trabajo,
Lee G. Williams, a cargo del programa, lo describió como "una esclavitud
legalizada".
De acuerdo con varias fuentes, el programa permitió en 22 años
la entrada total de unos cuatro millones de trabajadores mexicanos, los cuales,
según muchos, convirtieron los campos agrícolas norteamericanos
en "los más productivos del planeta".
Miles de estos trabajadores todavía no han cobrado parte de sus salarios,
que fueron entregados por Estados Unidos al gobierno de México hace décadas.
La Integración del Caribe
Cuba, que había sido ocupada dos veces por Estados Unidos a finales del
siglo XIX y principios del XX, mantuvo un flujo migratorio discreto en esas dos
centurias. Pero a partir de 1959, con la llegada de Fidel Castro al poder, las
olas migratorias cubanas se vuelven desproporcionadas. Castro elimina las libertades
fundamentales, confisca la propiedad privada, se vuelve aliado de la Unión
Soviética en medio de la Guerra Fría y se declara comunista. En
los primeros 20 años de castrismo, más de 600 mil cubanos viajan
a Estados Unidos por distintas vías. Otro flujo de 125 mil cubanos llega
al país en 1980 mediante el llamado éxodo del puerto cubano de
Mariel. Otros 30 mil llegan de un golpe durante el éxodo de balseros del
verano de 1994. Desde la década de los 60, los cubanos se convierten en
el tercer grupo latino con mayor número de personas, después de
los mexicanos y los puertorriqueños, que son ciudadanos norteamericanos
por la condición de Puerto Rico de Estado Libre Asociado.
Las Olas Modernas
Pero es a partir de la década de 1980 que se desarrolla una de las mayores
olas migratorias de todos los tiempos. En este caso son mayormente emigrantes
de América Latina. Esto obliga a debatir en el Congreso varios proyectos
de legalización de indocumentados. Llegan miles de inmigrantes de México,
Centroamérica, Colombia, Perú, Argentina, Chile, Uruguay, Ecuador.
Una fuerte crisis económica afecta a la región, además hay
varias dictaduras militares en el cono sur, guerras civiles en tres naciones
centroamericanas, Colombia lucha contra el narcotráfico, las guerrillas
y otros grupos irregulares, Perú vive una pesadilla con las actividades
terroristas de Sendero Luminoso y otras bandas insurgentes.
En 1986, durante la presidencia de Ronald Reagan, se aprueba el Acta
de Control y Reforma Migratoria, una amplia amnistía para los indocumentados que
cumplían ciertas condiciones. Casi 3 millones de inmigrantes reciben
su residencia legal mediante esta ley. Más de 2.5 millones son latinos,
y de éstos 2.3 millones son mexicanos, según el desaparecido Servicio
de Inmigración y Naturalización de EE.UU.
Poco más de dos décadas después, hay en Estados Unidos aproximadamente
50 millones de latinos con un poder adquisitivo que supera los 950 mil millones
de dólares al año. Hay también más 11 millones de
indocumentados, de los cuales se calcula que 8 millones son latinos, y de éstos
unos seis millones proceden de México.
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