

Redacción Central
Contacto Magazine
Ante más de dos millones
de personas y en medio de fuertes medidas de seguridad, Barack Obama
tomó posesión
como cuadragésimo
cuarto presidente de Estados Unidos, con su mano izquierda sobre la Biblia
que usó el republicano Abraham Lincoln en 1861 para entrar en
la Casa Blanca.
Obama, primer afroamericano en llegar a la presidencia de su país, pidió unidad y liderazgo a sus compatriotas, y envió un mensaje de amistad al resto del mundo. También fue firme contra terroristas y otros enemigos de Estados Unidos.
"Hoy estoy aquí con humildad frente a la tarea que está ante nosotros, agradecido por la confianza que ustedes me han dado, consciente de los sacrificios llevados por nuestros antepasados", comenzó Obama su discurso de toma de posesión.
Tuvo palabras de agradecimiento para el gobierno saliente.
"Le agradezco al presidente Bush por su servicio a nuestra nación, así como por la generosidad y cooperación que ha mostrado a lo largo de esta transición", agregó.
Obama delineó la situación actual de Estados Unidos, junto a sus más cercanos colaboradores, su esposa Michelle, sus hijas, el presidente saliente George W. Bush y otros funcionarios públicos.
"Nuestra nación está en guerra contra una vasta red de violencia y odio, nuestra economía está muy debilitada debido a la irresponsabilidad de algunos, pero también porque no tomamos decisiones firmes para preparar a nuestra nación para una nueva era", dijo.
"La gente ha perdido hogares, empleos, negocios, nuestro servicio médico es muy costoso y cada día trae más evidencia de que la forma en que utilizamos la energía fortalece a nuestros adversarios", señaló.
"Estos son los indicadores de la crisis, sujetos de datos y estadísticas, menos medible, pero no menos profunda es la falta de confianza en nuestra nación, un temor de que la declinación de Estados Unidos es inevitable y que la próxima generación debe reducir sus expectativas. Hoy los retos que enfrentamos son reales, que no se van a eliminar con facilidad o en corto tiempo pero, sepan esto estadounidenses, (esos retos) van a ser encarados", puntualizó.
Aprovechó la ocasión para enviar un mensaje de esperanza a toda la nación.
"Este día nos reunimos porque hemos decidido optar por la esperanza sobre el miedo, en la unidad de propósitos sobre el conflicto y la discordia, en este día queremos proclamar el fin de los reclamos mezquinos y las falsas promesas, las recriminaciones y los dogmas desgastados que por mucho tiempo han estrangulado a nuestra política, seguimos siendo una nación joven, pero como dicen las Escrituras, ha llegado el momento de reafirmar nuestro espíritu perdurable, de escoger lo mejor de nuestra historia y avanzar con este don, esta idea noble pasada de generación en generación, la promesa divina de que todos somos iguales, libres y merecemos la oportunidad de buscar la felicidad", enfatizó el nuevo presidente, luego de lo cual recibió una gran ovación.
La ceremonia de toma de posesión de Obama tuvo un costo total cercano a los 170 millones de dólares. Más de 25 mil agentes del orden procedentes de 50 organismos policiales de los niveles federal, estatales y municipales, estuvieron a cargo de la seguridad. Además, 155 grupos de infiltración se desplazaron secretamente dentro de la multitud, para impedir actos violentos.
Entre los encargados de la seguridad del evento había 10 mil integrantes de la Guardia Nacional, ocho mil policías y mil agentes del Departamento de Parques y Servicios Forestales, además de un nutrido contingente del Servicio Secreto, cuerpo encargado de la seguridad del presidente, funcionarios públicos y dignatarios extranjeros. Cuatro mil policías viajaron desde otros puntos del país.
El río Potomac estuvo todo el tiempo patrullado por barcos del Servicio de Guardacostas de Estados Unidos. Alrededor de 150 calles estuvieron cerradas al tráfico de vehículos en los alrededores del Capitolio y la Casa Blanca. Hubo también un número no especificado de francotiradores apostados en los techos de los edificios, durante el trayecto que hizo Obama a pie hasta la Casa Blanca.
Al final de la ceremonia, Obama despidió al presidente saliente
George W. Bush y su esposa Laura, quienes abandonaron la Casa Blanca
en helicóptero.
Barack Obama comienza una larga y dura ruta presidencial,
con 7.2 por ciento de desempleo, una fuerte contracción del consumo, apartado
que representa más del 70 por ciento de la economía de
Estados Unidos y casi el 20 por ciento de la economía mundial,
y una larga recesión prolongada por la crisis financiera actual.
También debe resolver dos largas guerras en Irak y Afganistán,
garantizar la seguridad del país frente a las amenazas de la red
terrorista Al Qaeda y otros enormes desafíos internacionales.
El índice Dow Jones de la Bolsa de Nueva York cayó 300
puntos poco después
de la ceremonia de toma de posesión.
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