
Estados Unidos debe tener una relación más estrecha con México y el resto de América Latina, y en algún momento de este año tendrá que enfrentar el tema de la reforma migratoria, mediante la cual se podrían legalizar más de 12 millones de indocumentados. Así lo declaró Barack Obama a la cadena Univisión, a menos de 48 horas de su toma de posesión.
En entrevista con la conductora del noticiero Univisión, María Elena Salinas, el nuevo líder de Estados Unidos manifestó respecto al vecino del sur que "tenemos una iniciativa [Mérida] para darle ayuda y Estados Unidos tiene que ser un socio en este proceso".
"Tenemos que hacer lo que tenemos que hacer para detener el flujo de armamentos a México que está armando a muchos de estos narcotraficantes, tenemos que participar para reducir la demanda de drogas en este país", agregó Obama.
También elogió al presidente mexicano Felipe Calderón, por estar en una guerra "sin precedente" contra el crimen organizado "poniendo en gran riesgo su persona y su administración".
Obama enfatizó la importancia del respeto mutuo en las relaciones de Estados Unidos con América Latina.
"Empieza por el respeto. Se comienza reconociendo que Estados Unidos es un vecino más en este hemisferio, y que cada otra nación del hemisferio, Brasil, Mexico, Argentina, Chile, todas las otras naciones de la región tienen contribuciones importantes que hacer", señaló.
"Nuestro trabajo no es dictar políticas o decir lo que esta bien para otros paises, sino encontrar áreas de interes mutuo y cooperación", añadió el nuevo mandatario.
Preguntado por Salinas acerca de si consideraría acelerar el proceso encaminado a aprobar una reforma migratoria, Obama explicó que por el momento su prioridad es afrontar la crisis económica actual.
"Tanto para latinos como para no latinos, la mayor prioridad que tenemos en este momento es hacer que nuestra economía funcione de nuevo. Es decir, nadie ha sido más afectado que las comunidades latinas. El desempleo se ha disparado particularmente porque muchos trabajaban en la construcción y el negocio de bienes raíces se ha desplomado", respondió Obama.
En cuanto a su promesa de aprobar una reforma en los primeros 100 días, dijo: "no me echo para atrás en mi compromiso de que comenzando este año, vamos a trabajar con (el congresista) Luis Gutiérrez. Vamos a trabajar con gente de los dos partidos que quiera una reforma migratoria comprensiva".
Si bien no se comprometió a detener las redadas y las deportaciones de inmigrantes indocumentados, subrayó que quería estar seguro de que "estaremos operando en una forma que sea consistente con nuestros valores, que son humanitarios".
"No quiero ver madres separadas de sus hijos por razones de una política que no ha sido analizada a fondo y que finalmente tampoco es la llave para resolver los problemas migratorios", puntualizó.
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