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Maria Hurtado

María Hurtado, productora de la serie de KWHY Canal 22 de
Los Angeles. (Foto: Tim Glass).


“Allá nos moremos de hambre… no hay trabajo, todo se quedó muy pobre”, se lamenta la mujer

"Dios nos proteja a donde vamos"

* Mexicanos y centroamericanos están muriendo en el desierto…
* Reconoce alcalde: Narcos y polleros asolan el área de Altar…
* Secuestraron a 300 migrantes; periodista dice solo fueron 110…
* Misión de “La mujer muerte”: rescatar cuerpos del desierto…


--Segunda Parte —

Faltan sólo unos segundos para que el equipo de noticias de Canal 22 inicie la transmisión en vivo “Del corredor de la muerte al estado más antiinmigrante de la nación: Arizona”, desde El Sasabe, en la frontera Sonora-Arizona.

El objetivo: Denunciar que cientos de inmigrantes mexicanos y centroamericanos están muriendo en los desiertos de Altar y Arizona en su intento por trabajar o reunirse con familiares radicados en Estados Unidos. En ambos casos hiere la apatía de los gobiernos de México y Estados Unidos.

El lugar seleccionado para transmitir en medio de la noche es junto al muro, el mismo que por 1,700 millas se extiende imponente pero inefectivo ya que el obstáculo no impide el ingreso de miles de inmigrantes que llegan hasta este recóndito lugar, a sabiendas de que en esa caminata de 5 a 7 días muchos perderán la vida devorados por el desierto.

El camarógrafo Gustavo Gutiérrez ya enfocó su cámara al claro de luz donde José Armando Ronstadt con grueso abrigo se protege del intenso frío nocturno y solo espera la señal de la productora María Hurtado.

4…3….2…1… La voz de José Armando Ronstadt se oye fuerte en medio de la noche: “La historia de uno es la historia de todos… de mexicanos y centroamericanos en un desfile interminable de generaciones”, narra.

Luego, aparece en escena una mujer robusta de pelo rizado y un listón negro en la cabeza, a la que el periodista le pregunta si sabe que puede morir en el intento.

Ella, con un dejo de tristeza en su rostro, revela el terrible drama que es también el de muchos miles de inmigrantes:

“Dios nos proteja a donde vamos”, dice resignada.

“Es lo mismo…”, responde. “Allá nos moremos de hambre... es lo mismo. Allá no hay trabajo… andamos arriesgando lo mismo. Allá no hay dinero, todo se quedó muy pobre, se terminó todo… es lo mismo. Que Dios nos proteja a donde vamos”.

Con fe, y con el miedo reflejado en sus ojos resecos, con sus mochilas y sueños a cuestas, todos los días, cientos de migrantes esperan el momento preciso para afrontar su destino.

Pero hay otra amenaza grave. En Altar, Sonora, México, cientos de traficantes de drogas y de seres humanos establecen sus condiciones para poder incursionar por esta alejada zona.

Un periodista que prefiere el anonimato, asegura que el pueblo de Altar y su desierto son un cruce natural desde hace muchos años. “Para nadie es un secreto, ni de autoridades ni de la ciudadanía”.

Incluso, la presencia cada vez más numerosa de migrantes que llegan al lugar, es motivo para que los narcos acusen a los polleros de “calentarles el terreno”, y han luchado por sacarlos del área, sin lograrlo, convirtiéndose aquello en un lugar donde el migrante es el principal afectado.

“Las autoridades municipales, son cautelosas y contradictoras cuando se menciona la presencia del narco”, revela Ronstadt.

Narcos y Polleros asolan el área de Altar: Alcalde

Y así lo manifiesta el alcalde de Altar: “Yo no trato de meterme mucho en esta situación, pero veo que eso está sucediendo… cada quien --narcos y polleros-- defienden sus lugares y ahora el migrante está enfrentando un problema en la que yo como presidente no puedo hacer nada.”

Para justificar su incompetencia como autoridad municipal, dice: “Yo veo que esto es algo federal”.

Luego el camarógrafo Gutiérrez enfoca su lente a todo lo largo de una brecha polvorienta y accidentada, mientras a ambos extremos se observa un paisaje bastante seco y ralo en vegetación, muy típico del desierto.

Ronstadt capta la escena de su camarógrafo y relata: “Este es el punto de partida más difícil para miles y miles de inmigrantes que día a día tratan de cruzar hacia el estado de Arizona. Tendrán que cruzar desde Altar, Sonora a través de un camino de polvo y tierra por más de 95 kilómetros hasta tratar de llegar al estado más antiinmigrante de los Estados Unidos: Arizona”.

“Aquí”, enfatiza, “es la entrada al embudo que conduce a una muralla militarizada de casi 2,000 millas de frontera entre México y Estados Unidos. Un camino en el desierto que obliga a cruzar en la más peligrosa travesía hasta adentrarse a otro desierto en el estado de Arizona, --insiste-- el estado más antiinmigrante de la nación”.

Para cruzar a Arizona, agrega, los migrantes habrán de recorrer la “ruta de la muerte” que los arrojará a la línea donde comulgan dos países vecinos separados por un muro de hierro en un desierto imperdonable.

Los polleros los llevan a El Sasabe en camionetas sobrecargadas con 30 o 40 inmigrantes que son expuestos a secuestros y abusos a medio camino, en pleno desierto entre Altar y El Sasabe. Las bandas de narcos exigen 500 pesos por persona vayan en vehículos o a pie. Es un impuesto que aplican dizque “por derecho de piso”.

A un costado del camino se pueden observar vehículos incendiados, otros en proceso de desmantelamiento. Una muestra palpable de la reacción violenta de quienes controlan el camino en esa área del desierto.

Los mismos pasadores los asaltan; otros mueren

El desierto es muy traicionero y las travesías son de días y días que tienen que caminar. “Es verdaderamente una penuria”, dice un periodista de Altar. “Te puedo decir que de cada 100 que pasan, entre 10 y 15 mueren en el intento y si no son atrapados por inmigración, otros tantos son asaltados por los mismos pasadores”.

Cruzan a pie por El Sasabe, Sonora, México en horas de la noche, bajo un clima casi congelante, confiando sus vidas a un pollero y donde un muro no hace absolutamente nada por evitar su entrada a Arizona, relata Ronstadt a sus televidentes.

“Lo que yo he oido”, dice un migrante que fracasó en un primer intento por cruzar en Tijuana, “es que la policía actúa como inmigración y andan agarrando a todas las personas que no tienen documentos”, sin embargo, asegura, aun así volverá a intentarlo en la noche.

Muchos de los migrantes que llegan a Altar ya vienen acompañados por el guía. Los llevan a diferentes lugares en el pueblo. Ellos, regularmente vienen con el compromiso de acompañar a sus clientes por el desierto.

“Pero no vale sus vidas los 1,500 a 3,000 dólares que les cobran los polleros, porque si el migrante enferma o se lastima los pies en esos 5 ó 7 días de caminata antes de llegar a Tucson, Arizona, la persona es abandonada irremediablemente a su suerte… a que se lo trague el desierto”, revela dramáticamente Ronstadt, y de acuerdo a lo que le informaron organizaciones que ayudan al migrante en esa área..

300 secuestrados, según la revista Gato Pardo

El 13 de febrero de 2007, la revista colombiana Gato Pardo reveló lo que la prensa mexicana ha callado y que motivó al equipo de noticias de Canal 22 a investigar en dos estados con desiertos y que hoy en día son fatídicos: Arizona y Sonora, así como, además, en tres condados de Arizona: Pima, Santa Cruz y Maricopa.

Según la noticia publicada, narcotraficantes del cartel de Sinaloa habían secuestrado a 300 inmigrantes cuando trataban de cruzar la frontera hacia Estados Unidos.

“Fue un mensaje claro para que los polleros abandonaran la zona”, y lo grave es que 180 aun están desaparecidos”, dice Ronstadt, de acuerdo a esa información. A fin de corroborar lo anterior, demanda al periodista de Altar si esa historia es verdad o se la inventó un periodista para esa revista.

“Mire, es parte… parte de verdad, porque no eran 300, eran 110… y los carros fueron quemados allá en el desierto y la gente arriada como ganado y secuestrada por varios días. Algunas mujeres fueron violadas. No sabemos si realmente matarían a alguien… no tenemos conocimiento… por lo mismo no publicamos nada, porque yo publico eso ahora y no amanezco vivo mañana”.

Lo cierto es que el éxodo de miles de migrantes es acicateado por el hambre y la falta de trabajo y oportunidades en sus lugares de origen; otros más pululan el área de Altar con la esperanza de reencontrarse con familiares expulsados por Inmigración y liberados en la frontera de Nogales, México.

Penosa labor de Cat Rodríguez, La mujer muerte

En todo este drama fronterizo, Cat Rodríguez, de la Comisión de Derechos Humanos en esa área desértica es todo un personaje, debido a su macabra labor. Ella es identificada como “La mujer muerte”, pues realiza la misión de recuperar cuerpos que luego tratan de ser identificados...

A veces, debido al tiempo transcurrido, son cuerpos semidevorados por animales, de niños, adultos, ancianos, e incluso familias, según letrero que hay en las tantas cruces que Cat ha erguido en el desierto, muy cercas de la “Ruta de la muerte”.

Para ella, es una misión muy difícil. “Pero seria mucho peor no buscarlos”, enfatiza.

Es una mujer apasionada de su trabajo y siempre trata de brindar toda la ayuda humanamente posible para evitar que los migrantes mueran en el desierto.

“Es un desierto basto, tan enorme, el desierto es bonito, pero cruel. Reflelxiona. “En el verano, cruel; en el invierno --como ahorita--, cruel. Y como –los migrantes-- ven que ya han puesto más muro la gente va a cruzar más allá –a la izquierda-- y más allá –a la derecha--, lo que significa que vamos a encontrar más muerto en esas dos direcciones”.

La Comisión de Derechos Humanos señala que al término del año fiscal 2006-2007 contabilizaron 237 muertes. No obstante, esta organización no habla de migrantes muertos, sino de “cuerpos recuperados” porque hay ocasiones en que sólo se recupera la cabeza u otras partes del cuerpo y no pueden identificar si se trata de una mujer o un hombre.

Conocedora de la problemática fronteriza, Cat, dice que siempre pasa lo mismo.

"Cuando cierran una parte de la frontera, como pasó con Nogales o Tijuana, lo que pasa es que nada más están moviendo --el acceso, pero no ha cambiado que la gente siga cruzando…. Nada más controlan donde lo están haciendo. Entonces todo es a propósito... es dinero gastado en un muro para nada....”

Entonces, ¿cuándo ves este muro qué piensas, Cat? le pregunta Ronstadt.

“Que vamos a tener más trabajo. Veo que es un símbolo de división. Un muro que es símbolo de odio, de división, de xenofobia. Y la solución es dejar de ser hipócritas. Estados Unidos necesita de trabajadores y los migrantes necesitan trabajar. La puerta es muy grande para ingresar legalmente… pero no hay voluntad”..

Cat Rodríguez y otras personas que laboran con la Comisión de los Derechos Humanos tienen prácticamente una tarea implacable, recalca Ronstadt a su teleauditorio, “día a día siguen encontrando más cuerpos, día a día tratan de identificarlos y día a día siguen tratando de humanizar lo que es un proceso que, para muchos, es difícil de entender, que el migrante muera en este desierto”.

CONTINUA CON...

"Redención o muerte - tercera parte

"El Corredor de la Muerte"- primera parte





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