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Tommy Douglas

Tommy Douglas, padre del actual sistema de salud de Canadá, con soldados canadienses en 1945.

La Medicina Socializada en Canadá

Con el actual debate sobre una posible reforma del sistema sanitario de Estados Unidos, el seguro médico universal que existe en Canadá ha salido a la luz pública con gran intensidad. Unos lo apoyan, otros lo critican. Se trata de un sistema muy parecido al que se emplea en los 12 países más ricos del mundo, excepto Estados Unidos, y en muchas naciones en vías de desarrollo.

En Canadá, el gobierno no interfiere en los asuntos de los pacientes, sólo paga las facturas médicas. Este sistema, conocido allí con el nombre de Medicare, nació oficialmente en toda Canadá en 1966, pero la mayoría reconoce al líder socialdemócrata Tommy Douglas, fallecido en 1986, como el padre del seguro médico canadiense, por haberlo propuesto en la provincia de Saskatchewan, cuando era gobernador de la misma en 1961. Su sucesor, Woodrow Lloyd, lo puso en práctica en 1962.

Los interesados en mantener el actual sistema de Estados Unidos critican la fórmula canadiense con los argumentos de que el servicio médico es lento en la nación vecina, de baja calidad y, en casos extremos, se dice que los canadienses que necesitan un tratamiento médico serio deben viajar a instituciones hospitalarias estadounidenses.

Si alguna organización conoce muy de cerca los sistemas de salud de ambos países, es la Asociación Nacional de Empleados de la Radiodifusión (NABET, por sus siglas en inglés), afiliada al sindicato Trabajadores de la Comunicación de Estados Unidos (CWA). Ese gremio laboral tiene integrantes en ambas naciones. Para su boletín informativo dirigido a los agremiados, NABET entrevistó a varios empleados de la radiodifusión canadiense. Los testimonios de estos entrevistados son contrarios a las afirmaciones de que el sistema de Canadá es deficiente, aun cuando se reconoce que no es perfecto.

Entre los entrevistados está Colin Preston, un estadounidense que se mudó a Canadá en 1977 y que actualmente trabaja como bibliotecario mediático de la cadena Canadian Broadcasting Corporation (CBC). Según Preston, la diferencia entre los sistemas sanitarios de ambos países no radica en la calidad ni en el tiempo de espera por citas o exámenes médicos. La diferencia está en el dinero. Preston paga un impuesto de 108 dólares mensuales por su familia de cinco miembros, y no tiene que preocuparse de nada más en materia de salud. Tampoco, señala, está sujeto al rechazo por enfermedades crónicas o condiciones preexistentes. Generalmente, hace una cita con su doctor una semana antes de la misma, en un caso que no sea urgente. Pero si sufre una emergencia es atendido inmediatamente por su propio médico u otro, en una clínica diferente.

"Hay una idea de que el país tiene a enfermos sin esperanza, en espera" de atención médica, señala Preston. "Puede que haya algunos cuellos de botella, pero tienen que ver con la escasez de médicos y una creciente población de personas mayores, al igual que en Estados Unidos".

Según este bibliotecario de 62 años, eso tiene que ver más con "políticas públicas estratégicas, pero no son faltas inherentes de la medicina socializada".

La canadiense Terri Monture, también entrevistada para el boletín de NABET-CWA, cuenta la historia de la meningitis que sufrió su madre en 2004, a la edad de 64 años. Belva Monture padecía de diabetes tipo 2, y desarrolló una infección severa en un oído. Los antibióticos no funcionaron. Una mañana amaneció sin reflejos, mareada y con dificultades para hablar. Su esposo Ron, padre de Terri, creyó que su mujer había sufrido una trombosis cerebral. Una ambulancia trasladó a Belva hasta un hospital del sur de Ontario y de ahí a otro que estaba a 30 millas de distancia. Un equipo de especialistas se puso a su disposición. Le hicieron una prueba de resonancia magnética (MRI), entre otros exámenes. Tenía meningitis y estaba en grave estado. Más tarde sufrió un absceso cerebral. Estaba paralizada y le sobrevenían convulsiones. Necesitó una complicada cirugía para aliviar los efectos de la inflamación y eliminar la infección. Volvió al tubo de la resonancia magnética, y se le hizo otro electrocardiograma. Fue operada.

En cuestión de meses, tras la operación y la rehabilitación, Belva Monture volvió a su trabajo recuperada, del cual se retiró a los 65 años. Cálculos conservadores de la familia indican que el costo de este episodio médico pudo ser de no menos de 350 mil dólares. ¿Cuánto tuvo que pagar la familia Monture por los exámenes, ambulancias, cirugía, hospitalización, tratamientos y rehabilitación de Belva? Ni un solo centavo.

Al final de la terrible jornada, Ron Monture, dio "gracias a Dios por Tommy Douglas", el padre de la medicina socializada de Canadá.

Una encuesta realizada por Nanos Research en 2009 señala que 86.2 por ciento de los canadienses respalda "las soluciones públicas para que el sistema de salud sea mejor". Otro sondeo realizado también en 2009, revela que 82 por ciento de los canadienses prefiere su sistema sanitario al de los Estados Unidos. Y otra encuesta, realizada en 2008 por el Strategic Counsel, descubrió que 91 por ciento de los habitantes de Canadá prefiere su sistema de salud al de su vecino. Canadá invirtió 160 mil millones de dólares o el 10.6 por ciento de su Producto Interno Bruto en 2007, en su sistema sanitario. Esto es mucho más bajo que el 15.2 por ciento de su PIB, que pagó Estados Unidos por su propio sistema en 2005.

Debate sobre la Salud Pública en Estados Unidos

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Datos sobre
Gastos de Salud

Un millón de millones 200 mil millones de dólares ($1.2 trillion) se desperdician cada año en cuidados de salud en Estados Unidos, cifra equivalente a la mitad de lo que el país gasta anualmente en ese renglón, según PricewaterhouseCoopers' Health Research Institute. Estos fueron los puntos de desperdicio de dinero citados por los médicos y expertos en salud, en una encuesta de Pricewaterhouse-Coopers.

- Exámenes médicos innecesarios que se hacen para proteger a doctores y hospitales de demandas por negligencia médica, representan un desperdicio de 210 mil millones de dólares al año.

- Una cantidad igual a la anterior gastan los médicos y los hospitales a la hora de cobrar sus honorarios, debido a la cantidad tan variada de formularios para facturas de las compañías de seguros. Esto provoca una extensión de los ciclos de pago, negativas de pago de los seguros y problemas en el flujo de efectivo de médicos, clínicas, hospitales y laboratorios.

- También se gastan 100 mil millones de dólares al año por ignorar las órdenes de los médicos.

- Se desperdician 88 mil millones de dólares al año en el uso inefetivo de tecnologías médicas.

- 25 mi millones de dólares se gastan anualmente en readmisiones de pacientes en hospitales, que podrían evitarse.

- 17 mil millones de dólares se desperdician debido a errores médicos.

- 14 mil millones de dólares pierden los pacientes cada año en las salas de emergencia, cuando en realidad por el mismo problema podrían acudir a su médico familiar. El gasto promedio de una vista a una sala de emergencia por un malestar en la garganta cuesta entre 600 y 800 dólares, mientras que la consulta del médico familiar cuesta entre 65 y 70 dólares.

- También se pierden tres mil millones de dólares al año por infecciones contraidas en los hospitales.

Fuente: PricewaterhouseCoopers' Health Research Institute, 2008.