
La Ley de Ajuste Cubano de Estados Unidos cumple
hoy 2 de noviembre de 2011, 45 años de haber entrado en vigor. Esta ley permite
a los cubanos que lleguen a Estados Unidos, legalizar su situación
migratoria tras haber estado en territorio estadounidense durante 12
meses y un día.
Muchos inmigrantes de otros países latinoamericanos se preguntan
por qué los cubanos que huyen hacia Estados Unidos disfrutan
de este privilegio. La respuesta de quienes defienden la Ley de Ajuste
Cubano es que en Cuba gobierna un régimen comunista desde 1959,
que mantiene suspendidas las libertades fundamentales, incluida la
libertad de emigrar. El gobierno cubano, encabezado desde hace más
de cinco décadas por los hermanos Fidel y Raúl Castro,
condena a largas penas de cárcel a los ciudadanos cubanos que
expresan opiniones críticas del régimen comunista. Durante
la primavera de 2003, el rigor de las leyes cubanas se hizo palpable
con el fusilamiento de tres jóvenes que intentaron secuestrar
una embarcación marítima para huir a Estados Unidos.
No hirieron ni a tripulantes ni a pasajeros. Además, en esa
misma época, 75 opositores pacíficos fueron condenados
a penas de hasta 28 años de cárcel, entre ellos poetas,
actiivstas y periodistas independientes.
Por otra parte, la situación de un cubano deportado desde Estados Unidos es un tanto diferente a la de un deportado de otra nación. Si bien ambos comparten los sufrimientos por la separación familiar y otros muchos inconvenientes, por lo general, el deportado hacia otros países latinoamericanos, tiene la oportunidad de reintegrarse a la vida social, económica y política de su país. El deportado cubano al ser enviado a Cuba, se convierte en una non-persona. Sus oportunidades de progresar en el trabajo, en el estudio y, por supuesto, en la política cubana son nulas. El aparato gubernamental cubano mira con recelo a toda persona que haya salido de la isla, para residir en el extranjero. Durante muchos años, el propio Fidel Castro calificó públicamente a los que salían de Cuba de "traidores", "apátridas", "gusanos" y "escoria".
Curiosamente, la reforma migratoria que anhelan 11 millones de indocumentados que viven actualmente en Estados Unidos, tuvo una primera versión en 1986 con el apoyo del presidente republicano Ronald Reagan. Mientras tanto, la Ley de Ajuste Cubano de 1966 fue una idea, también respaldada por el Congreso, del presidente demócrata Lyndon B. Johnson, por quien la "vieja guardia" republicana del exilio cubano siente un gran respeto.
Al cumplirse el 45 aniversario de implantada la ley, que las autoridades de La Habana califican de “asesina”, el diario oficial cubano Granma dijo que EE.UU. debe eliminar la legislación o en su lugar dar visa a todos los que quieran abandonar legalmente la isla.
Aunque ningún cubano puede viajar adondequiera con entera libertad, no tiene derecho a retener su pasaporte y requiere de un permiso para salir de Cuba, el gobierno cubano alega que la Ley de Ajuste incita a la emigración ilegal y ha causado que miles de personas hayan muerto al escapar en balsas atravesando el estrecho de la Florida.
Luego de éxodo masivo de 1994, cuando ocurrió la llamada Crisis de los Balseros, los gobiernos de La Habana y Washington suscribieron acuerdos migratorios en virtud de los cuales Estados Unidos acordó conceder 20.000 visas al año a cubanos que el gobierno de la isla permitiera viajar y también a repatriar a los balseros que fueran interceptados en el mar.
Como resultado de esos acuerdos, las autoridades estadounidenses aplican lo que se conoce como la política de “pies secos, pies mojados”, que consiste en que a los balseros que toquen tierra se les permite quedarse en EE.UU. en tanto que los recogidos en el mar son devueltos a la isla.
Actualmente, a pesar de las restricciones a la libertad de emigración en Cuba, se calcula que aproximadamente dos millones de cubanos viven en Estados Unidos, y otra cantidad similar se radicó en España, Centroamérica, México, Venezuela, Panamá y otros países.
El gran escritor cubano Guillermo Cabrera Infante vivió exiliado durante casi cuatro décadas en Londres, la capital de Gran Bretaña. Murió allí en 2004. En su momento, fue considerado el escritor cubano vivo más importante, y ganó el Premio Miguel de Cervantes de Literatura en 1997. Otro gran escritor cubano, Reinaldo Arenas, se suicidó en Nueva York en la década de los 90. El dramaturgo cubano vivo más importante, José Triana, y la popular novelista Zoé Valdés, viven en calidad de exiliados en París, la capital francesa. El historiador e investigador Rafael Rojas vive exiliado en México. El ex presidente y director ejecutivo de Coca-Cola, Roberto Goizueta, fallecido en 1998, vivió gran parte de su vida en Atlanta, Georgia. La mayoría de los exiliados cubanos vive en el condado de Miami-Dade, en el estado de Florida. Hay también grandes concentraciones de cubanos en el área de Nueva York-Nueva Jersey, California y Texas.
El Legado Cubano en Estados Unidos
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