Las noches habaneras de la década de los 50 eran una verdadera fiesta,
salpicadas de música y alegría, con espectáculos extraordinarios
en centros nocturnos que han permanecido en la memoria de quienes tuvieron el
privilegio de vivir su juventud en aquella época. Por supuesto, La Habana
estaba muy lejos de ser el prostíbulo mafioso que ha tratado de dibujar
el régimen comunista durante casi medio siglo.
El desarrollo de los ritmos cubanos parecía haber llegado a la cúspide.
Danzón, son, rumba, bolero, mambo, cha, cha, cha. Figuras inolvidables
como Benny Moré, el Trío Matamoros, Celia Cruz y la Sonora Matancera,
Olga Guillot y tantas otras conformaban un panorama extraordinariamente acogedor,
que fue exaltado por la televisión cubana a partir de 1951.
Tres zonas, en una ciudad que rondaba el millón de habitantes, acaparaban
las élites del mundo de la música y el espectáculo desde
los años 30 del siglo XX: el Vedado, La Habana (hoy Centro Habana) y
Marianao.
El fabuloso cabaret Tropicana estaba en Marianao, con sus grandes shows que
disfrutaba el turismo nacional y extranjero, que en aquellos años se
confundían juntos en aquel mundo bajo las estrellas, sin separaciones
ni discriminaciones. Pero el Vedado era posiblemente una de las áreas
urbanas más modernas de América Latina, con rascacielos formidables
y centros nocturnos situados en hoteles de lujo como el Habana Hilton (hoy Habana
Libre), el Capri, el Hotel Nacional, el Riviera, y también fuera de los
hoteles, como era el caso de El Gato Tuerto, La Zorra y el Cuervo o Monsigneur,
donde actuaba el legendario Ignacio Villa (Bola de Nieve).
Algunos expertos dicen que La Habana era una réplica de Las Vegas, pero
en realidad mucha gente cree que Las Vegas estaba muy lejos de tener entonces
la variedad, la multitud y el sabor tropical de la capital cubana, rodeada por
las playas del Caribe en una mezcla de arquitecturas, con edificiones ultramodernas
y coloniales.
Ciertamente, figuras de la mafia norteamericana tuvieron intereses importantes
en menos de una docena de casinos de juego de La Habana. Se cita la presencia
allí de Santo Trafficante Jr., que tenía acciones en el cabaret
Sans-Souci, uno de los más famosos; Meyer Lansky, quien estaba a cargo
del casino del Riviera, y Lucky Luciano, hombre fuerte en el Hotel Nacional.
Sólo en 1958, en medio de una guerra civil, más de 300 mil turistas
norteamericanos viajaron a La Habana. En sus suburbios vivió durante
décadas el gran escritor norteamericano Ernest Hemingway, quien dijo
alguna vez que "en términos de belleza, sólo Venecia y París
superan a La Habana".
Hasta los cabarets cubanos llegaban las estrellas de Hollywood de la época,
Frank Sinatra, Gary Cooper, Ava Gardner, Marlene Dietrich y tantos otros, en
un desfile interminable de celebridades.
Fundada en 1515 por los españoles y convertida en capital del país
en 1552, La Habana también arrastra consigo una larga historia de coloniaje
y ataques de piratas, y fue tomada por los ingleses en junio de 1762, que la
gobernaron durante algunos meses e hicieron allí significativas transformaciones.
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