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Ed Reyes, concejal del Distrito 1, junto a Eric Garcetti, presidente del Concejo de la Ciudad de Los Angeles (izquierda) anuncia la campaña para reciclar nuestras bolsas de plástico.
(Foto: Jorge Luis Rodríguez)

ESTA BOCA ES MIA

Si Conocemos la Solución, ¿Por Qué
Reciclamos el Problema?


Por JORGE LUIS RODRIGUEZ

Liborio se puso la guayabera (en su versión como emblema comercial de Liborio Markets en EE.UU.) para servir como anfitrión de los concejales Ed Reyes y Eric Garcetti proclamando durante el mes de julio de 2007 la adopción de un programa de reciclaje de bolsas plásticas en Los Angeles.

La campaña GO GREEN with Assembly member Lloyd Levine tuvo su eco en idioma español antes que se adoptara en inglés el primero de julio pasado como ley estatal AB 2449.

Hoy presentamos dos de los estereotipos más comunes durante cabildeos, falacias y políticas relacionadas con la protección del medio ambiente y la conservación de recursos y energía no renovable: "los partidarios de alternativas verdes y prioridades conservacionistas son demócratas y liberales de izquierda que los acompañan".

Entre los mitos que pululan en los medios masivos de comunicación se ha divulgado que "los republicanos y los conservadores de derecha que los acompañan son los enemigos de las propuestas verdes para conservar energía y recursos".

Ocurre que realmente los acuerdos internacionales más sólidos son bipartidistas y vienen de extremos ideológicos como el presidente Lula en Brasil y el presidente Bush en EE.UU., quienes han firmado serios acuerdos bilaterales para el desarrollo de combustible y productos alternativos en nuestro hemisferio.

El amigo Liborio, padre campesino de nuestra sabiduría republicana, estuvo presente con su criollísimo sombrero la mañana de la presentación en el 2021 del Boulevard Pico en Los Angeles, escuchando con atención todos los argumentos a favor de recolectar un promedio de 552 bolsitas plásticas que consumimos por persona, para un total de 19 mil millones de bolsitas en California que traen 147,038 toneladas de basura a nuestros campos cada año.

Todo muy bien, excepto que si ya conocemos la solución, ¿por qué reciclamos el problema? ¿Cual es el sentido de procesar nuevamente el plástico para regresarlo a nuestras calles cuando sabemos que estas bolsas y películas plásticas constituyen el 45% del volumen de los desperdicios que se recogen en California.

Dicen los defensores de esta campaña en Los Angeles que "el reciclaje del plástico cuesta menos" que implementar recursos y materiales alternativos.

Estos sistemas de recolección de basura en playas, carreteras y ciudades cuestan $303.2 millones cada año en California y el 60% de las bolsas plásticas proviene de los servicios en supermercados... ¡Son más de 32 millones de bolsitas cada día!...

Empresas alternativas que fabrican plástico con derivados del maíz apenas han podido mantenerse en producción ya que estos pioneros tienen que enfrentarse a los mismos magnates del styrofone y los plásticos derivados del petróleo que inundan el mercado actual.

Obviamente los costos de reciclar el plástico que proveen los fabricantes actuales son menores que introducir al mercado los nuevos plásticos biodegradables que son derivados del maíz, patatas o bagazo de caña... pero los dineros públicos de la legislación AB 2449 no son para ahorrarle capital a los supermercados ni a los productores nacionales de bolsitas, sino para proteger el medio ambiente y luchar contra el calentamiento global.

Los fondos de AB 2449 deberían servir para proveer incentivos a planes pilotos que sustituyan el plástico derivado de asentamientos fósiles por plásticos orgánicos derivados de materiales biodegradables.

En el 2006 la popularidad de los recursos alternativos sufrió un duro golpe al no pasar la Proposición 89 que obligaría a la industria petrolera a subvencionar el estudio e investigación de energía alternativa.

Los primeros en recibir estímulos para esta manufactura de productos biodegradables debieran ser los mismos fabricantes de plásticos tradicionales; de este modo nadie sale perdiendo ni es necesario competir contra los gigantes de la industria plástica y sus bolsitas voladoras... que ya andan hasta en la sopa.

Cereplast, con oficinas en Hawthorne, California, ha sido una de las empresas pioneras del plástico biodegradable con programas pilotos adoptados por la alcaldía de Oxnard y el distrito escolar de San Francisco. Cereplast utiliza resinas elaboradas con ácidos polilácticos desarrollados por NatureWorks LLC a partir de modificaciones compuestas de proteína de soya, mazorcas de maíz o patatas.

Estas líneas de producción alternativa no se conforman con remediar la presencia de bolsas plásticas contaminando tierras y mares, sino que han desarrollado líneas completas de vajilla y cubiertos biodegradables. Los vasos plásticos transparentes construidos con maíz cosechado en EE.UU. por NatureWorks son firmes, flexibles y se comienzan a derretir a los 100 grados.

Varios distribuidores independientes en Los Angeles (como CaterGreen de Echo Park) ofrecen desde hace varios años platos desechables producidos cien por ciento con fibras de caña de azúcar por World Centric y otros. No obstante, las vajillas biodegradables más económicas siguen siendo las que se importan de China (como casi todo).

La contraofensiva ambientalista encabezada por los países productores de petróleo, nos dice que hacer etanol (aceite de maíz que reemplaza al petróleo) sería "mucho menos eficiente" que producir gasolina, según reporta Associated Press. Esta y otras afirmaciones semejantes se basan en estimar que el proceso del etanol requiere energía mecánica durante la cosecha, transportación y fertilización del maíz que debe ser obtenida a partir de fluidos fósiles.

La producción agrícola del maíz, y de cualquier derivado orgánico, puede ser totalmente autosostenida por derivados orgánicos y biodegradables del propio maíz.

El desconocimiento popular y los intereses especiales creados votan por reciclar hoy el plástico. Algún día nuestros industriales y nuestros representantes políticos comprenderán que es mucho mejor recolectar las bolsitas plásticas y sacarlas para siempre de circulación. Es la única forma de proteger unas 267 especies marinas y terrestres amenazadas por el plástico tóxico.

Lo más importante a la hora de juzgar los nuevos materiales biodegradables que proponemos es que el petróleo es un recurso no renovable. El maíz, la papa, la caña... son recursos renovables y si necesitásemos sembrar mayores cantidades podremos hacerlo sin lugar a dudas... claro que esto no ayudará al mundo petrolero descontrolado por los Emiratos Arabes, China, Norteamérica y Venezuela... sino que traerá un futuro más verde y auto-sostenible con mayor voto agrícola y ecológico.

(Rodríguez es presidente y fundador de Stage Of The Arts, organización sin fines de lucro que promueve actividades culturales y festivales latinos desde 1982. Para comunicarse con Rodríguez, enviar un mensaje a StageOfTheArts@aol.com)

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