Editorial
Los Púgiles Desertores y la Ley de Ajuste
Cubano
Recientemente, el gobierno de Brasil decidió deportar a Cuba a dos
boxeadores cubanos que habían desertado en suelo carioca. La deportación
se produjo luego de que el gobierno de Fidel Castro ofreciera presuntas garantías
de que los atletas no irían a la cárcel.
No son dos boxeadores comunes. Se trata de Guillermo Rigondeaux, de 26 años,
ganador de dos medallas olímpicas en la categoría de los 54
kilos, y Erislandy Lara, campeón mundial de los 69 kilos.
Menuda promesa la del gobierno cubano de no encarcelar a personas que simplemente
intentaron ejercer su derecho a cambiar su vida.
Tradicionalmente, los cubanos que tratan de desertar en el extranjero y se
les deporta a Cuba, son castigados con penas de cárcel o son sometidos
al más oscuro ostracismo. Se convierten en non-personas, en un país
en el que el estado comunista es el dueño y señor de los empleos,
las oportunidades de superación y el destino de los ciudadanos. Por
eso es un estado totalitario.
El caso de los dos boxeadores cubanos, como el de los balseros que son atrapados
por el Servicio de Guardacostas de Estados Unidos y deportados a Cuba desde
1995, pone de relieve la importancia de la Ley de Ajuste Cubano, en vigor
en Estados Unidos desde 1965. Esa ley concede una legalización migratoria
casi inmediata a los cubanos, precisamente, porque sus autores y quienes la
defienden saben que la vida se transforma en un infierno para los deportados
cubanos. Un infierno peor que aquél que viven diariamente todos los
cubanos.
En otros países, las personas entran y salen de su tierra legalmente,
cuando lo desean. Es su derecho. Millones de inmigrantes han llegado a Estados
Unidos sin documentos migratorios, y sus gobiernos los defienden y protegen,
a pesar de que esos mismos gobiernos son los responsables de la emigración,
por su incapacidad para crear bienestar para sus pueblos. Cuba tilda a sus
emigrantes de traidores, los envía a prisión o los deja en la
oscuridad social. Esto ocurre porque Cuba ha sido gobernada por una dictadura
represiva y personalista durante los últimos 48 años y ocho
meses.
La Ley de Ajuste Cubano no sólo debe permanecer en vigor, sino que
se debe suspender inmediatamente la clásula de "pies secos, pies
mojados" que se aplica desde hace 12 años a los cubanos. La ley
debe volver a lo que era antes del éxodo de balseros de 1994, cuando
el Servicio de Guardacostas en lugar de represor de balseros cubanos, era
un salvador de náufragos que huían rumbo a la libertad.
Los gobiernos de países donde desertan cubanos,
especialmente gobiernos latinoamericanos, debían tener un mínimo
de sensibilidad humana, hacia quienes huyen de la más longeva dictadura
que haya vivido el mundo occidental.

