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¿Cómo Sería Cuba sin el Embargo de EE.UU.?

ROBERTO ALVAREZ QUIÑONES

Fidel y Raúl Castro necesitan el embargo comercial de EE.UU. como un terrícola del oxígeno para vivir. Por eso cada vez que se vislumbra la más mínima posibilidad de que sea levantado el comandante en jefe la hace volar en pedazos.

Eso fue lo que hizo este miércoles 22 de abril en una “reflexión” en la que de paso dejó bien claro que es él quien manda en Cuba y no Raúl, y cerró la puerta a cualquier posibilidad de acercamiento de Washington con La Habana que pudiera llevar a un levantamiento del embargo. Encima, le respondió al presidente Barack Obama que seguirá confiscando 20 dólares de cada 100 que los “gusanos” cubanos lleven o envíen a la isla.

No es nada nuevo. Cuando el presidente Bill Clinton a principios de 1996 envió a La Habana señales de que deseaba llegar a un arreglo con Cuba y normalizar las relaciones con la isla, los hermano Castro ordenaron el derribo de las avionetas civiles de Hermanos al Rescate. Mataron así dos pájaros de un tiro: pararon en seco a Clinton y lo hicieron firmar la Ley Helms-Burton que arreció el embargo y lo pasó de un asunto del Ejecutivo a uno del Congreso fuera del alcance del presidente.

¿Cuál es el juego de los hermanos Castro que el mundo no acaba de entender? Gritar a los cuatro vientos que el gigante Goliat deje de abusar del frágil, noble e indefenso David. Lo traduzco: que EE.UU. tiene que levantar el embargo sin que el régimen castrista dé nada a cambio, que indemnice a Cuba y además le pida perdón. Todo ello para lograr precisamente lo contrario: impedir que sea levantado el embargo.

Ambos hermanos están conscientes de que con semejantes condiciones previas ni el Congreso ni la Casa Blanca darán ese paso, a no ser que el Síndrome del Perfecto Idiota Latinoamericano” (SPILA) invada también la colina del Capitolio, cosa que ya no descarto como pintan las cosas últimamente.

Por cierto, el embargo, establecido en febrero de 1962, tiene ya tantos agujeros que parece un colador. De hecho sólo prohíbe comprarle a Cuba, que los norteamericanos se bañen en las hermosas playas cubanas, y que los bancos de EE.UU. presten dinero a un cliente que jamás paga los créditos que recibe, ni intereses ni principal (que le pregunten al Club de París, a Japón, México, Argentina, Brasil, China, Venezuela, España, Chile, etc) .

Porque con embargo y todo EE.UU. es hoy el mayor proveedor de alimentos a la isla (arroz, maíz, pollo, trigo, aceite de soya, manzanas, etc), con volúmenes que superaron los 700 millones de dólares en 2008. Con embargo y todo, EE.UU. permite que viajen a Cuba más de 100,000 turistas cubanos al año, en su mayoría ciudadanos norteamericanos, y que se envíen a la isla remesas por unos 900 millones de dólares. Con la flexibilización decidida por Obama ambas cifras se elevarán y las remesas podrían alcanzar los 1,400 millones de dólares. Obama acaba de autorizar también a las compañías norteamericanas de telecomunicaciones y tecnología de punta a que inviertan en Cuba y puedan instalar en la isla sistemas satelitales para TV, Internet y telefonía, e incluso que puedan conectar un nuevo cable avanzado directo de Cuba a EEUU. O sea, que desde ya los cubanos de la isla pudieran captar Direct TV o la CNN, o ver los juegos de las Grandes Ligas tranquilamente en sus hogares y navegar libremente por la Internet, si la dictadura lo permitiese, pues los pretextos tecnológicos ya se acabaron.

Algo que la dictadura calla es que esas remesas que recibe Cuba de los “vendepatria” residentes en EE.UU. constituyen el mayor ingreso neto de divisas del país. Aunque el turismo deja unos 2,500 millones de dólares anuales se trata de un ingreso bruto al que hay que restarle al menos un 65%, es decir, unos 1,625 millones de dólares que vuelven a salir del país, pues el gobierno tiene que importar casi todo lo que consumen los turistas ante la incapacidad productiva de la economía comunista.

Hace un año, era el níquel la mayor fuente de divisas, pero con la caída del precio de ese metal, ya no es así. En realidad la principal fuente de divisas de los hermanos Castro son los subsidios de Hugo Chávez, que superan los 6,000 millones de dólares anuales, cifra superior a los 5,000 millones que recibía de la Unión Soviética en los años 80. Sólo en petróleo, Chávez le regala a Cuba unos 105,000 barriles diarios, equivalentes a cinco millones de toneladas de crudo al año, más de la mitad del petróleo que consume la isla.

Lógica que No Funciona

La lógica de casi todos los gobiernos del planeta con respecto al embargo es simple: como no ha funcionado para causar una democratización de Cuba hay que probar nuevos caminos y lo mejor es levantar el embargo para con una invasión de turistas norteamericanos y productos Made in USA minar desde adentro al régimen castrista y hacerlo cambiar, o desaparecer.

A esta percepción lógica internacional hay que agregar los propósitos malintencionados de los gobiernos neocomunistas latinoamericanos, encabezados por el de Caracas, que presionan a todos los niveles no sólo para que sea levantado el embargo sin condiciones, sino para que la tiranía cubana se integre tranquilamente en la comunidad de naciones democráticas del continente y reciba disculpas de todos por haberla marginado durante años.

La lógica internacional mencionada no funciona con Cuba y aplicarla sería un grave error. Pero, ¿qué pasa si el SPILA que hoy hace estragos en Latinomérica llega a Washington y el Congreso pone punto final al embargo unilateralmente?

La respuesta tiene dos planos, uno económico y otro político-social. En lo económico Cuba va a recibir miles de millones de dólares adicionales. Pero, oh sorpresa, al sentirse más fuertes económicamente, los hermanos Castro lejos de abrir la mano y permitir más libertad económica -como creen todos, sobre todo en EE.UU.- van a aumentar los controles patra evitar “grietas” en el monopolio absoluto del estado, único empleador del país.

Los dos dictadores tienen su propia filosofía, que les ha funcionado muy bien: mientras más dinero les entra, más aprietan las tuercas para evitar que nadie se salga del rebaño.

Esa estrategia es la que impide que nadie en Cuba pueda tener independencia económica, que es la que permite independencia política. Los Castro le tienen pánico a la independencia de un simple panadero, y por eso no hay panaderos privados en la isla, ni ningún tipo de pequeño negocio desde 1968.

Se Fortalecería el Régimen

Fidel y Raúl Castro no darán libertad económica a nadie porque ambos están convencidos de que perderían el monopolio del poder. En resumen, los miles de millones de dólares que recibiría Cuba si el embargo es suprimido fortalecerán al regimen castrista, y no al revés como ingenuamente creen los liberales estadounidenses.

En lo político y social, primero hay que tener en cuenta que los pilares que hicieron posible que Fidel haya sido el dictador que más tiempo ha estado en el poder en toda la historia humana son cuatro: 1) los subsidios millonarios de la Unión Soviética y la utopía del marxismo-leninismo; 2) el absoluto control de todos los medios de comunicación del país; 3), la maquinaria de represión más grande y sofisticada que ha existido nunca en América Latina; 4) y el embargo, el “totí” de Castro, al que culpa del desastre que por su propia naturaleza es el sistema comunista de producción.

Los subsidios soviéticos y la pretensión de "tomar el cielo por asalto", como decía Marx, ya no existen. Pero del sombrero de Mandrake salió Hugo Chávez, quien sustituyó a la URSS y mantiene a Cuba. El embargo –aunque debilitado-, el aparato represivo y el control de los medios siguen intactos. Es decir, los cuatro pilares siguen en pie, solo que ya sin la utopía marxista, en la que ya nadie cree, ni siquiera la nomenklatura.

Si se levantase el embargo el discurso castrista se vendrá abajo, pero sólo por un tiempo hasta que la cúpula neofascista cubana perfile bien su repuesto –al parecer ya a punto-, no tan ideologizado, basado en el nacionalismo antinorteamericano y populista latinoamericano. Pero en ese “nuevo” discurso político continuarán las diatribas contra el “imperio”, como las lanza Hugo Chávez pese a que se mantiene en el poder gracias al dinero que recibe de EE.UU. por sus exportaciones de crudo.

La única modificación será que ya el régimen no podrá culpar a EE.UU. por no poder producir y alimentar al pueblo, esa incapacidad que convirtió a Cuba del tercer país latinoamericano con más alto nivel de vida en 1958 (con un PIB per capita de 360 dólares, el doble que los 180 dólares de España ese año), en uno de los tres más pobres.

En tanto, Fidel Castro personalmente disfrutaría la más espectacular victoria de toda su vida sin dar nada a cambio, y diría alborozado a la Tierra toda: “Le gané la guerra a los yanquis”.

¿Influencia "Democratizadora"?

El argumento de que una avalancha de norteamericanos cámara en mano tendrá una influencia “democratizadora” en la isla descansa en el desconocimiento de la realidad cubana. El turismo en la isla es de enclave casi cerrado, básicamente en sitios alejados del ciudadano común. Es un turismo de vitrina y aséptico, sin “contaminación” popular.

Los turistas extranjeros casi no pueden entrar en contacto con los cubanos de a pie porque el gobierno lo prohibe. O sea, no habrá influencia de los norteamericanos sobre los cubanos, que además ya no hablan inglés (lo hablaron hasta 1959-1960). Por otra parte, a Cuba cada año van 2.4 millones de turistas occidentales, y éstos no han ejercido ninguna influencia aperturista.

En fin, creo que el embargo fue un grave error del presidente John F. Kennedy (iniciado por Eisenhower). Es más, si EE.UU. no hubiera manejado tan pésimamente la relación con Castro entre 1959 y principios de 1962, al aplicar su vieja política de meter miedo y presionar a fondo (por desconocer la personalidad de Fidel) la historia habría sido muy diferente. Pero a estas alturas levantar el embargo sin pedir nada a cambio sería igualmente un error muy grave, que espero no cometa EE.UU.

Los liberales norteamericanos, el presidente Obama y todo el mundo debieran comprender de una vez que no habrá nunca apertura política en Cuba mientras uno de los dos hermanos Castro viva. Es así de simple.

Lo más que puede ocurrir es que, si muere Fidel, Raúl realice ciertas mini-reformas económicas, y no del tipo chino, sino parecidas a las de Vietnam, que son más restringidas.

Pero, haga lo que haga Washington, libertades civiles o políticas no se vislumbran por ahora en el horizonte cubano.

(Alvarez Quiñones trabajó 20 años para el diario oficial Granma en Cuba, fue analista económico de la televisión estatal cubana durante nueve años e integró el equipo de editores del diario La Opinión de Los Angeles durante 12 años. También enseñó periodismo en la Universidad de La Habana).

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