
EE.UU. Intenta Aliviar la Crisis Hipotecaria
El anuncio del gobierno de Estados Unidos y su Banco de la Reserva Federal de respaldar a los involucrados en la crisis inmobiliaria de ese país, alivió los temores de los inversionistas de la industria de bienes raíces y de los propietarios de viviendas con hipotecas de alto riesgo.
El presidente George W. Bush propuso medidas para que la Dirección Federal de Viviendas, organismo garante de hipotecas con apoyo gubernamental, pueda refinanciar las deudas hipotecarias de aquellos que muestren condiciones para repagarlas, aunque necesiten de una flexibilización de las condiciones en que originalmente tomaron esos créditos.
Bush también se comprometió a trabajar con el Congreso, que en su mayoría es de la oposición demócrata, para cambiar temporalmente un impuesto que recae sobre las hipotecas con el fin de facilitar ese tipo de refinanciamientos y evitar el riesgo de pérdida de viviendas.
Poco después, el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, anunció que el organismo que encabeza "se mantiene listo para tomar medidas adicionales, en función de las necesidades, para aportar liquidez y favorecer el funcionamiento armonioso de los mercados".
Bernanke no ofreció detalles sobre esas medidas adicionales, pero los expertos interpretaron sus palabras en el sentido de que se produciría una baja en la tasa de interés de corto plazo, ya que las otras dos medicinas que podía aplicar, la inyección de liquidez y la baja de la tasa de descuento para asistir a los bancos, ya las tomó.
Esa medida pareció más cercana ante los ojos de los expertos, cuando se supo que los precios al consumidor en Estados Unidos aumentaron sólo un 0,1% en julio, un avance menor de lo esperado. También ha sido una buena noticias que se mantenga en el 1,9% por segundo mes consecutivo la tasa anualizada de ese indicador, es decir, debajo del nivel de 2%, cifra que siempre preocupa a la Reserva Federal.
Lo anterior significa que el gasto del consumidor se mantiene fuerte, entre otras cosas por un aumento de sus ingresos.
Tanto Bush como Bernanke fueron también coincidentes en un punto: las acciones oficiales de Estados Unidos estarán destinadas a ayudar a las víctimas inocentes de esta crisis de mercados, un indicio que revela el carácter coordinado de ambos anuncios.
"No es responsabilidad de la Reserva Federal -tampoco sería apropiado- proteger a prestamistas e inversores de las consecuencias de sus decisiones financieras", dijo Bernanke. "El gobierno federal tiene un papel en la ayuda a las familias, pero no para salvar a los especuladores", había sostenido antes Bush.
